TV3 ha estrenado la nueva temporada de Crims, que ha obtenido una audiencia buenísima gracias al caso del asesino de la pandemia. Buenas noticias para Carles Porta, que ha tenido un buen resultado en su regreso. El 25,7% del share ha conectado con el programa de true crime, que este lunes ha acumulado 477.000 telespectadores de media. Que haya liderado a más de 16 puntos de la competencia demuestra las ganas que había de descubrir más asesinatos. El segundo clasificado ha sido El Hormiguero, que solo ha obtenido un 8,9% de la cuota de pantalla y eso que habían conseguido la primera entrevista con Santiago Segura después del estreno de Torrente 6. David Broncano queda aún más lejos con La Revuelta, y eso es mucho decir, porque se ha tenido que contentar con el 8,8%.
Crims ha sido la emisión más vista de la noche a través de la televisión lineal, pero también se ha colado entre los contenidos más vistos del día en la plataforma digital. En las redes, los contenidos del programa han superado las 700.000 reproducciones, así que hablamos de cifras espectaculares. No ha llegado a los números que hace El Foraster, pero es que las aventuras de Quim Masferrer tienen aún más tirón y, por lo que parece, es prácticamente imposible competir con él. También es verdad que, quizás, ha perjudicado que el capítulo de estreno de Crims haya sido precisamente el del asesino de la pandemia. Esta es una historia que muchos de los telespectadores podían conocer, ya que Prime Video estrenó una serie sobre el caso el año pasado llamada El mal invisible. Sea como sea, los fans del true crime han vuelto a conectar para ver el enfoque que le quería dar el programa de la cadena pública.

El asesino de la pandemia, el primer caso de la sexta temporada de Crims
Esta historia comienza solo cinco días después del inicio del confinamiento, en marzo de 2020, cuando la sociedad catalana se veía forzada a encerrarse en casa en medio de la pandemia más brutal que jamás se había vivido en nuestro país. Los Mossos d’Esquadra recibieron el aviso de que había muerto un sin techo de manera violenta. Al acercarse al escenario del crimen, encontraron el cuerpo y pudieron saber que le habían hecho un corte en el cuello mientras dormía. Muy cerca del cuerpo, el arma del crimen: un cuchillo de grandes dimensiones lleno de sangre.
Un mes después, otro sin techo apareció muerto a unos cuantos kilómetros de allí. ¿Se estaba convirtiendo Barcelona en el escenario de actuación de un asesino en serie? Comenzaban a sospecharlo, pero aún tenían que confirmar que se tratara del mismo criminal. En esta ocasión, encontraron una barra de hierro como arma del crimen también cerca del cadáver. Que hubiera una cámara cerca permitió que vieran cómo sucedió la escena. Y menuda violencia de los hechos, ya que se ve al asesino pasar delante del indigente varias veces, mientras este dormía, hasta que finalmente se acercó y comenzó a golpear en la cabeza al sin techo. En un primer momento, parece que tira la barra al suelo y se marcha. No tardaría mucho en volver, coger la barra otra vez, y darle aún más golpes con una violencia fortísima. Lo siguieron a través de las cámaras del piso y del metro, donde iba cambiando de sentido y de vagón hasta que acaban perdiéndole la pista.

De aquel caso, el testigo clave sería un sin techo francés que, desgraciadamente, acabaría convirtiéndose en otra de las víctimas de este asesino. A pesar de haber pedido que no se quedaran solos y haber llenado aquella zona de Barcelona de agentes de policía para evitar otro caso, fallaron porque apareció el cadáver del francés solo nueve días después de la última muerte. La investigación clásica ya no les sirve, ya que se encontraban con un asesino en serie por primera vez en 20 años y tenían que intentar encontrar otros indicios para atraparlo. El aviso de la muerte del último sin techo había llegado pocos minutos después y, gracias a eso, consiguieron localizarlo y lo persiguieron mientras intentaba huir en autobús.

En el juicio, este ciudadano brasileño -con un par de ingresos en centros psiquiátricos en su país de origen- confesó tres de las muertes. El caso del primer sin techo aún necesita resolverse, ya que no han podido demostrar que también lo cometiera él. De esta emisión, ha dado rabia oír que defendieras que había matado «por experimentar» o que el propietario de la caravana que había ocupado dijera que él había encontrado que era «buena persona«. Un caso que da inicio a una temporada con muy buena pinta que tendrá la continuación el próximo lunes con otra historia.

