Harry de Inglaterra y Meghan Markle se han trasladado al Reino Unido por sorpresa. Seis años después de irse con el rabo entre las piernas y toda la familia real enfadada, vuelven con sus hijos en una segunda -o tercera- vida para ellos. Los medios británicos dan por hecho que se han instalado en una propiedad privada en las afueras de Londres y, por lo que se está comentando, no está previsto que retomen sus funciones oficiales. No vuelven para representar a los Windsor otra vez, sino como miembros de la realeza sin ningún papel oficial. El padre debe haber aceptado vivir en el mismo país, pero lejos y sin agenda propia. ¿No quería irse? Pues ahora que no pretenda hacer como si nada.
Se ha hablado muchísimo, hasta el aburrimiento, de la ruptura familiar que causó aquel comunicado incendiario de Harry. Que en entrevistas posteriores llegaran a acusar a la familia de racismo entre críticas feroces no ayuda… Ahora intentan calmar la situación, pero sin mucho éxito. Que les hayan permitido volver, sin embargo, ya es un primer paso. El regreso de Harry al Reino Unido no parece haber ido acompañado de un cambio de actitud hacia la familia real, sin embargo. Según personas de su entorno citadas por The Mail on Sunday, el duque de Sussex habría regresado a su tierra natal «con las armas cargadas» y continuaría «profundamente enfadado» con algunos miembros de la monarquía británica. Lejos de haber adoptado una postura más conciliadora, mantendría sus exigencias y esperaría que fueran los responsables de Buckingham quienes dieran un paso adelante.
Esperaban encontrarse con un Harry más dispuesto al arrepentimiento y a la reconciliación, pero la realidad ha sido muy diferente. Sus amigos aseguran que «no tiene intención» de pedir disculpas por sus actos y que, de hecho, continúa manteniendo una actitud similar a la que mostró en su controvertida entrevista con Oprah Winfrey: «El príncipe continuaría especialmente molesto con algunos miembros de la familia real y con los asesores y trabajadores de la institución que rodean a su padre». Precisamente, estos llamados «hombres de los trajes grises» son, según las personas cercanas a Harry, una de sus principales fuentes de frustración. Considera que algunos de los miembros del entorno de la Corona habrían obstaculizado los intentos de reconciliación con Carlos III y habrían contribuido a mantener la distancia entre padre e hijo.

Harry de Inglaterra quiere una disculpa pública hacia Meghan Markle
En este sentido, Harry no parecería haber modificado su principal reivindicación: que la familia real asuma responsabilidades por lo ocurrido y que Meghan Markle reciba una disculpa. Una postura que ya había expresado públicamente en 2023, cuando aseguró que lo que realmente deseaba era que «se rindieran cuentas» y que hubiera «una disculpa» para su esposa. Ahora, según sus amigos, esta demanda continuaría plenamente vigente. No quiere pasar página fácilmente, entonces.
Y no podemos obviar que su regreso también ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los principales conflictos que mantiene con las autoridades británicas, su seguridad. Harry y Meghan perdieron la protección policial financiada con fondos públicos cuando dejaron de ser miembros activos de la familia real y, desde entonces, la cuestión ha sido uno de los puntos de máxima tensión entre el duque y el gobierno británico. Las autoridades mantienen que la protección de la pareja es una cuestión privada y que no hay planes para proporcionarles seguridad armada financiada públicamente.
Así, el regreso de Harry al Reino Unido se produce en medio de una situación aún marcada por las tensiones familiares, sus reivindicaciones hacia la Corona y el conflicto con las autoridades por su seguridad. A pesar de los intentos de recuperar cierta normalidad en la relación con la familia real, las personas de su entorno aseguran que el duque continúa esperando que sean los otros los que den el primer paso.

