Harry de Inglaterra ha ofrecido su testimonio en el juicio que lo enfrentaba a Associated Newspapers, el propietario del Daily Mail, pero parece que no todos creen que sea cierto lo que ha dicho bajo juramento. La periodista Charlotte Griffiths, por ejemplo, ha sacado a la luz una anécdota que desmonta parte de la historia que quiso vender el hijo menor de Carlos III y Diana de Gales. Él aseguró que solo había coincidido con ella en una reunión en Hampshire y que nunca habían vuelto a hablar, algo que ella puede demostrar que “no es cierto” porque ya habían coincidido antes e intercambiado mensajes semanas después de aquel encuentro.
Precisamente, ha llamado la atención que haya sacado a la luz lo que pasó aquel día que coincidieron en un fin de semana de caza… porque se trata de una anécdota muy impactante. Era el 2011 cuando, un grupo de reporteros, se dieron cita con algunos aristócratas que disfrutaban de un fin de semana en una casa de campo.
Cuando Harry conoció a Charlotte, según ella, habría querido ponerla a prueba para ver si podía confiar en ella. Sin embargo, la manera en que lo hizo fue muy extraña. Según la versión de la chica, el príncipe le habría colocado “una pastilla blanca” bajo la lengua: “Me dijo que, si lo hacía, sabría que podía confiar en mí”. La chica obedeció inicialmente, pero dice que terminó tirando la pastilla a una servilleta en un momento de distracción del príncipe.

Cuando pudo verla, se dio cuenta de que aquello era “casi con toda seguridad” un Paracetamol inofensivo: “No era una pastilla inquietante, pero sí que fue un gesto muy inesperado o desconcertante”. Más adelante en ese mismo fin de semana, Harry la habría hecho sentir “incómoda” cuando la abrazó en el sofá mientras veían una película.
Así eran los mensajes entre Harry y la periodista del ‘Daily Mail’
Harry de Inglaterra ha asegurado que no había vuelto a hablar con la periodista, pero unos mensajes que ella ha aportado en su artículo en el Daily Mail demostrarían que estaba mintiendo. En la documentación que ha aportado la chica, se ven unas capturas de pantalla que permiten leer cómo eran las conversaciones que mantenía con un tal “Spike Wells”. Este sería el nombre falso que utilizaba, presuntamente, el aristócrata para poder moverse por las redes sociales sin que lo reconocieran. A ella sí que se le presentó: “Soy H… por si el nombre y la foto te habían confundido”.
A partir de ahí, habrían mantenido una serie de conversaciones cercanas que se habrían prolongado durante un mes. En ese momento, él habría intentado flirtear con ella y la chica asegura que siempre fue muy “simpático”, “extrovertido” y con una confianza en sí mismo “a veces excesiva”. Ha sacado a la luz, por ejemplo, un momento en que Harry montó unas figuras decorativas de animales de plata en la mesa que colocó en posiciones sexuales para que el resto de asistentes riera con su ocurrencia. O, otra, en la que exclamó “Allahu Akbar” -la expresión árabe para alabar a Alá- antes de poner los ojos en blanco mientras veían otra película.
Cuando se filtraron a la prensa los mensajes que intercambiaban, con una aparente confianza que parece ir más allá de una simple amistad, muchos acusaron a la periodista de haberse acercado al príncipe para poder extraer información. Ahora, se defiende y deja claro que se habría llevado los detalles de su relación “a la tumba” si no fuera porque la “arrastraron” a un tribunal después de ser “difamada alegremente por un miembro de la familia real”.

Una historia con dos versiones de la que, de momento, no sabemos cuál es la verdadera… pero que deja a Harry de Inglaterra mal una vez más.

