Harry de Inglaterra ha aterrizado en Londres este lunes con la idea de poder reencontrarse con su padre después de mucho tiempo sin hacerlo, pero se ha quedado con un palmo de narices. El hijo de Carlos III había preparado el viaje con un objetivo claro, convertirlo en la excusa perfecta para el esperado reencuentro entre el padre y sus hijos. Han pasado cuatro años desde que el monarca viera a sus nietos por última vez, una relación totalmente rota a la que Harry quiere poner remedio. Después de todo lo que ha pasado entre ellos, parecía que las cosas se estaban arreglando… pero ha habido un gesto que lo tira todo por tierra.
La prensa del país se sorprendió mucho cuando supo que Carlos III había ofrecido a su hijo que se quedara a dormir en el Palacio de Buckingham durante su estancia en la capital inglesa. Se trataba de un gesto de buena voluntad, ciertamente, ya que en todos estos años le había tenido prohibida la entrada a la residencia oficial. ¿Harry quería salir de la familia real? Pues también lo haría de sus palacios. ¿Y qué ha pasado? ¿Ha dormido allí? Pues no, finalmente no le han dejado hacerlo.

¿Por qué han retirado la oferta de alojamiento a Harry de Inglaterra?
La cuestión es que, en un primer momento, Harry habría rechazado la invitación. Cuando, un poco más tarde, se lo repensó y dijo que sí le gustaría volver a casa… se encontró con una negativa inesperada. La casa real británica consideró que el príncipe había aceptado la propuesta “demasiado tarde” y, con la excusa de que ya no tenían tiempo de prepararlo todo para su estancia, le habrían cerrado la puerta en las narices.
Harry se habría mostrado “completamente decepcionado” cuando supo que, finalmente, no le dejarían alojarse allí. Su portavoz no ha ocultado la sorpresa y la tristeza que habría sentido el aristócrata. No sirve de nada que le hayan dicho que la oferta continúa vigente “para futuras visitas”, teniendo en cuenta que en esta tendrá que quedarse en un hotel. Desde su entorno han reprochado a la familia real que jueguen con él: “Desconcierto e incredulidad”.
Tampoco se sabe si se reunirá con su padre o no, después de todo, un viaje que se había preparado con una idea de reencuentro familiar que ha acabado sin Meghan Markle, sin los niños y, probablemente, sin abrazo entre padre e hijo. ¿El punto de inflexión que lo dinamitó todo? Que el gobierno acordara que no le proporcionarían seguridad en este viaje a Londres: “Harry se quedó cerca de ponerse a llorar cuando lo supo”, aseguran desde Vanity Fair.

