Carlos de Inglaterra sabía que la corona lo colocaría en el centro de la diana y, a estas alturas, debe estar más que acostumbrado a las críticas. Ahora bien, la larga lista de escándalos y acusaciones que lanzan contra él no hace más que crecer. Ahora, cuando todos hablan del inesperado regreso de su hijo Harry, se acaba de filtrar a la prensa que el monarca inglés habría colocado a dedo a su cuñada en un cargo con un salario muy, muy elevado. El foco se sitúa en The King’s Foundation, la fundación del monarca, por la incorporación como asesora remunerada de Annabel Elliot, hermana de Camilla.
Elliot, que se dedica al diseño de interiores, ya había sido trabajadora anteriormente para la familia real. Durante años prestó sus servicios al Ducado de Cornualles, que entonces estaba bajo la titularidad de su cuñado. La situación cambió tras la muerte de Isabel II y la posterior reorganización de la Casa Real con Carlos al frente. Resulta muy tentador tener al cuñado como monarca, claro, y ella parece que se ha aprovechado.
Cuando Guillermo de Inglaterra, el hijo mayor de Carlos, asumió la administración del ducado, decidió poner fin a la relación profesional con la tía postiza. Según fuentes cercanas, la decisión respondía a un cambio en la gestión y no a una valoración negativa del trabajo que había hecho hasta entonces. Ahora, sin embargo, ha trascendido que Carlos III ha vuelto a contar con su cuñada, esta vez dentro de su propia fundación. Elliot ejerce como asesora y recibe un salario mensual, aunque la cuestión que ha generado más controversia no es tanto su incorporación sino la manera en que se comunicó.

Enojo en la fundación de Carlos III por el secretismo en la contratación de la cuñada
El medio digital Vanitatis ha podido contactar con varios miembros del consejo de administración de The King’s Foundation, que están muy enfadados y aseguran que no fueron informados previamente de la contratación ni de la remuneración de Elliot. La noticia ha provocado sorpresa dentro de la misma organización y ha puesto el foco en la transparencia de la fundación. La situación contrasta con su etapa en el Ducado, donde su relación laboral sí que era pública. En cambio, ahora, el acuerdo se habría mantenido internamente sin que ni siquiera los miembros del consejo tuvieran conocimiento previo.
Preguntados por la polémica, The King’s Foundation ha negado que hubiera ninguna voluntad de ocultar la contratación. La organización defiende la decisión y pone en valor la trayectoria profesional de Annabel Elliot, a quien describe como una consultora «con una amplia experiencia» y «muy valorada». La fundación considera que sus conocimientos en diseño de interiores son «especialmente útiles» para los proyectos que desarrolla. La incorporación de la hermana de Camilla ha generado cuestionamientos sobre la transparencia del proceso, pero la entidad evidentemente ha optado por reivindicar su perfil profesional y su experiencia. Si lo que querían era mantener en secreto este enchufismo, no les ha funcionado y ahora deben reaccionar.

