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Marta Pérez Adán, ginecóloga: «La terapia hormonal para la menopausia es un tratamiento fundamental e irremplazable»

Un medicamento fundamental para miles de mujeres en Cataluña y en todo el país se encuentra en una situación de desabastecimiento que nos ha puesto en alerta. Hablamos de la terapia hormonal sustitutiva (THS), un tratamiento que, según los expertos, es irremplazable para muchas de nosotras y que ahora no llega a las farmacias.

Esta escasez no es un simple inconveniente, sino un auténtico problema de salud pública que afecta la calidad de vida de muchas. Pero, ¿de qué fármaco estamos hablando exactamente y por qué es tan crucial para nuestro bienestar?

La polémica se centra en el medicamento Lenzetto, un spray de estrógenos que se aplica sobre la piel y que, desde el pasado mes de marzo, sufre una falta de suministro generalizada. Esta situación, que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) prevé que se normalice hacia noviembre, ha dejado a muchas mujeres en una incertidumbre alarmante.

La doctora Marta Pérez Adán, ginecóloga de renombre del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense, nos lo ha explicado con total claridad. La terapia hormonal sustitutiva es mucho más que una solución para los sofocos de la menopausia; es un tratamiento imprescindible con múltiples aplicaciones que va más allá de los síntomas más conocidos. No solo ayuda a las mujeres en edad menopáusica a recuperar su calidad de vida, sino también a otros colectivos que lo necesitan de manera vital, como las que padecen menopausia precoz o las mujeres trans.

La THS: nuestro escudo contra el tiempo

La importancia de estos fármacos va mucho más allá de lo que comúnmente pensamos. La doctora Pérez Adán subraya que no son solo para tratar los clásicos sofocos o el insomnio. Son un pilar para mujeres que han perdido la función ovárica de manera temprana (antes de los 40 años), ya sea por un cáncer, por un tratamiento que ha afectado los ovarios o por amenorrea central, es decir, la ausencia de regla por una causa cerebral. En estos casos, la THS sustituye las hormonas que el cuerpo no produce, evitando que una menopausia precoz tenga consecuencias severas a largo plazo.

Sin esta sustitución hormonal, el riesgo de sufrir patologías como la osteoporosis, infartos cardíacos y cerebrales, o incluso enfermedades neurodegenerativas como la demencia, aumenta drásticamente. (Sí, nosotros también alucinamos con la cantidad de problemas que puede prevenir). Para las mujeres mayores de 45 años, la THS aborda una sintomatología muy diversa que nos afecta directamente la calidad de vida: desde el insomnio y la fatiga hasta la temida «niebla mental». Las guías clínicas son claras: si los síntomas alteran el día a día, hay que tratarlos. Y la THS es una herramienta potentísima que cada vez más mujeres, y con razón, demandan.

Esta hormonofobia no solo la encontramos en pacientes, sino incluso en profesionales no ginecólogos que aún piensan que el riesgo de cáncer de mama o trombosis es alto. Con las hormonas bioidénticas que usamos, estos riesgos son muy bajos.

El secreto detrás del desabastecimiento

¿Por qué se ha llegado a esta situación? El motivo principal es el aumento global de la demanda. Tras un estudio publicado hace más de dos décadas (el estudio WHI) que generó mucho miedo e hizo que se dejara de prescribir la THS de manera masiva, los nuevos conocimientos han cambiado la situación. Ahora, hay más estudios que demuestran la seguridad y los beneficios reales de estos tratamientos, y tanto los profesionales como las pacientes están mejor informados y más preparados. Se recomiendan cada vez más terapias bioidénticas, con hormonas similares a las que nuestro cuerpo produce, y precisamente son estas las que ahora están agotadas.

Además, la terapia transdérmica, como la que ofrece Lenzetto, es más eficaz y con menos riesgos que la oral. Cuando un fármaco como este comienza a escasear, las pacientes buscan alternativas, y esto genera un «efecto dominó» que provoca la falta de otras opciones transdérmicas, como los parches o los geles. El mercado se ha tensado hasta el límite, dejándonos sin una solución rápida.

Alternativas complicadas y sus riesgos ocultos

El gran problema es que no todos los medicamentos son fácilmente sustituibles entre ellos, especialmente cuando hablamos de la THS. El Lenzetto es un spray con una absorción muy rápida y específica que crea una fina película sobre la piel. Cambiarlo por un parche o un gel no es tan sencillo, ya que la absorción y la dosificación pueden variar mucho. (¿Os imagináis el drama de no saber si os estáis medicando correctamente?).

Pasar de una terapia transdérmica a una oral, o viceversa, también implica un proceso de adaptación y puede conllevar efectos secundarios iniciales, como tensión mamaria o sensación de hinchazón, que desaparecen con el tiempo. Muchas mujeres se han encontrado de repente sin medicación, han vuelto a sufrir los síntomas y, al conseguir un nuevo tratamiento, han tenido que soportar una vez más las molestias del inicio de una nueva terapia. Una auténtica montaña rusa para nuestro cuerpo y nuestra mente.

La «hormonofobia» y nuestro futuro

A pesar de toda la evidencia científica, aún hay una cierta «hormonofobia» flotando en el ambiente, tanto entre algunas pacientes como entre profesionales de la salud no ginecólogos. Este miedo irracional a los riesgos de cáncer o trombosis (que, con las hormonas bioidénticas actuales, son bajísimos) hace que muchas mujeres aguanten los síntomas sin buscar ayuda. Pero la doctora Pérez Adán es contundente: en muchos casos, los riesgos de NO hacer la terapia a tiempo pueden ser mayores a la larga. (Es como poner un parche en una tubería que necesita una reparación completa).

No solo se trata de recuperar nuestra vitalidad y volver a ser «nosotras mismas», sino de prevenir patologías cardiovasculares y la osteoporosis. Tenemos esta herramienta tan valiosa y es nuestro deber informarnos y usarla cuando es indicada.

¿Qué hacemos ahora? el plan de urgencia

Mientras esperamos que el suministro de Lenzetto se normalice en noviembre, la recomendación clave es clara: acudan a un profesional médico. Él o ella podrá valorar qué alternativa es la mejor para su caso. La buena noticia es que desde septiembre hay un nuevo medicamento financiado que es fácilmente adaptable a la situación de cada mujer. Pero el Lenzetto tiene una particularidad única: permite adaptar la dosis (con una, dos o tres aplicaciones del spray) al cabo de pocas semanas, algo que no se puede hacer con los parches. Esta flexibilidad es una ventaja que ahora nos cuesta encontrar.

Con una población cada vez más envejecida y con una natalidad más baja, la menopausia se ha convertido en una parte crucial de la ginecología actual y futura. Ya no se trata solo de obstetricia o anticoncepción; nuestras necesidades están cambiando. Debemos mantenernos al día con todas las herramientas disponibles para ofrecer lo mejor a las mujeres e insistir en que en cada consulta se pregunte por los síntomas de la menopausia y se informe que hay tratamiento. Porque, al final, nuestro bienestar no puede esperar, ¿verdad?

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