El servicio de Rodalies continuará suspendido hasta que Adif termine de revisar toda la infraestructura ferroviaria y verifique la “seguridad” de la red, según ha confirmado la portavoz del Gobierno, Sílvia Paneque. Los dos descarrilamientos de este martes, uno en Gelida (Alt Penedès) y el otro entre Blanes y Maçanet (Selva), y el paso del temporal Harry han puesto en alerta a Adif, Renfe y la Generalitat. Paneque ha anunciado esta madrugada que el servicio de Rodalies quedaba suspendido hasta nuevo aviso porque Adif debe comprobar que no hay afectaciones en la infraestructura tras la borrasca. Los maquinistas han anunciado una huelga general para exigir que se garantice la seguridad en toda la red ferroviaria catalana.

El portavoz de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona, ha evitado hacer “ninguna previsión” horaria sobre cuándo se podrá reanudar el servicio de Rodalies. En una entrevista en Catalunya Ràdio, Carmona ha explicado que durante las marchas exploratorias que están realizando los técnicos de Adif han permitido detectar algunos objetos en las vías, como piedras o rocas en la zona de Cervera (Segarra), Calaf (Anoia) y Riudecanyes (Baix Camp), como consecuencia del fuerte temporal. El portavoz del operador ferroviario ha explicado que el martes se produjo una «coincidencia de muchas situaciones que pueden comportar un riesgo» y por eso se decidió suspender el servicio. «Lo primero es la seguridad de los usuarios y de nuestros trabajadores, estamos totalmente consternados».

Sin servicio alternativo por carretera

Ante la imposibilidad material de organizar un servicio alternativo por carretera que cubra toda la red de Rodalies, Renfe ha hecho un llamado a los usuarios a través de las redes sociales para que planifiquen los desplazamientos con antelación y recomienda a los usuarios «el uso de medios de transporte alternativos». A pesar de los avisos, muchos viajeros se han enterado de la suspensión del servicio cuando ya estaban en la estación y han visto que no había trenes programados. Los usuarios más madrugadores han lamentado la falta de transporte alternativo y se han apresurado a buscar un asiento en los servicios de autobuses –cuando los hay porque no siempre es el caso– y otros se han organizado para ir a su destino en coche compartido.

En cuanto a la alta velocidad, Renfe ha confirmado que funciona con normalidad, aunque en el tramo entre Barcelona y Madrid hay unos 200 kilómetros donde la velocidad se ha reducido temporalmente por precaución tras el accidente de Adamuz (Córdoba), donde el choque entre dos trenes ha dejado al menos 42 muertos y más de 120 heridos.

Dos descarrilamientos en un día

La borrasca del martes provocó numerosas incidencias en la red de Rodalies, entre las cuales dos descarrilamientos. En Gelida (Alt Penedès), una persona murió y 37 resultaron heridas –cinco graves, seis menos graves y 26 leves– después de que un tren de la línea R4 chocara contra un muro de contención caído sobre la vía. La víctima mortal es una persona que viajaba en la cabina del tren, pero no se ha podido confirmar si era el maquinista. Los servicios de emergencias movilizaron un fuerte operativo formado por 37 ambulancias del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), 38 dotaciones de Bomberos y una quincena de patrullas de los Mossos d’Esquadra. La portavoz del Gobierno, Sílvia Paneque, ha explicado que la principal hipótesis es que el talud se desprendió justo cuando pasaba el tren afectado, pero ha pedido esperar los resultados de la investigación antes de extraer conclusiones definitivas.

Unas horas antes, se produjo otro descarrilamiento en la línea RG1, entre Blanes y Maçanet, después de que un tren impactara con una piedra, sin heridos.

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