La Generalitat quiere que el servicio de Rodalies disponga de protocolos de seguridad claros para reorganizar o incluso suprimir la circulación de trenes en caso de temporales, fenómenos meteorológicos adversos u otras incidencias importantes que afecten toda la red ferroviaria. Es uno de los puntos que se acordaron durante la reunión de este jueves con Renfe, Adif y los sindicatos para dotar de más garantías de seguridad al sistema y tranquilizar a los maquinistas. El accidente mortal de Gelida ha marcado un punto de inflexión y tanto la Generalitat como el Ministerio de Transportes buscan la manera de adaptar el servicio ferroviario cuando haya temporales que puedan provocar desperfectos en la infraestructura.

“Necesitamos protocolos para saber en cada momento cómo actuar y cómo retornar los trenes a la estación más próxima cuando haya temporales u otros fenómenos meteorológicos”, explicó este viernes la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, en una entrevista en Catalunya Ràdio. Según Paneque, la idea es inspirarse en los protocolos de Ferrocarrils de la Generalitat, que hace tiempo que funcionan y han demostrado su eficacia. “En FGC ya hay unos protocolos muy definidos y la idea es trasladarlos a Renfe”, añadió la consejera. El jueves el ministro de Transportes, Óscar Puente, ya había abierto la puerta a suprimir servicios ferroviarios en caso de temporales y ahora las administraciones, los operadores y los maquinistas deben cerrar los flecos del acuerdo.

Grua ferroviària situada en paral·lel al tren accidentat. | Jordi Pujolar (ACN)
Grúa ferroviaria situada en paralelo al tren accidentado. | Jordi Pujolar (ACN)

Los sindicatos también han celebrado que tanto la Generalitat como Renfe y Adif hayan aceptado implantar protocolos de actuación ante la meteorología adversa y desde CCOO ha explicado que, entre otras cuestiones, se incluirá la posibilidad de reducir la velocidad de circulación cuando haya mucho viento. Asimismo, tanto CCOO como UGT consideran “imprescindible” realizar comprobaciones previas del estado de las infraestructuras antes de autorizar la circulación de trenes en caso de temporales. Estos días se han realizado numerosas marchas blancas para revisar la seguridad de las vías antes de iniciar el servicio y los sindicatos quieren que sea una práctica habitual de cara al futuro. El director general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), Diego Martín, ha lamentado la poca capacidad de reacción de Renfe y la Generalitat. “Lo extraño es que se lo planteen ahora», dijo en declaraciones a TV3. «Que tengan que pasar este tipo de sucesos para cambiar procedimientos y la regulación del sector…”

Los maquinistas ganan el pulso al Gobierno y a Renfe

Precisamente Semaf, mayoritario en el sector, sale claramente reforzado del conflicto y reafirma su posición de poder dentro de Renfe. Territorio informó que el jueves solo seis de los 140 maquinistas estaban dispuestos a trabajar y que por eso el servicio tuvo que suspenderse por segundo día consecutivo. Semaf, que ha convocado tres días de huelga general en febrero, advirtió que los maquinistas no subirían a los trenes hasta que Adif y Renfe les dieran garantías adicionales sobre la seguridad de la red y consiguió que un representante suyo viajara en cada uno de los 13 trenes que esta noche han realizado una última revisión exhaustiva de las vías antes de dar luz verde definitiva a la reanudación del servicio.

La reunión a cuatro bandas para pactar las condiciones del restablecimiento de Rodalies también sirvió para acordar toda una serie de cambios a medio y largo plazo para mejorar la seguridad de la red ferroviaria. Según la consejera de Territorio, los maquinistas quieren que se les escuche más cuando señalan problemas en la red y reportan incidencias en las vías, como por ejemplo puntos donde hay árboles o piedras. Además, habrá un comité técnico que se reunirá cada dos meses para analizar el cumplimiento del plan de actuación y “detectar qué mejoras son posibles» para tener «estándares más elevados» en la red. Paneque defendió el acuerdo porque permitía «desbloquear una situación complicada” y al mismo tiempo sienta las bases para un funcionamiento más fluido de los protocolos de seguridad. «El acuerdo tiene incidencias en el ámbito de la seguridad que revertirán en beneficio de todos, trabajadores y usuarios”, insistió.

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