El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado este miércoles que el trágico accidente de Gelida no tiene “nada que ver con el servicio ferroviario” y que es fruto de “cuestiones meteorológicas”. En una entrevista en Telecinco, Puente ha señalado la caída de un muro de contención sobre la vía como causa del accidente, que ha dejado un muerto y una cuarentena de heridos, varios de gravedad. De esta manera, el ministro de Transportes ha descargado de cualquier responsabilidad a Adif y Renfe e insistió en que tanto el descarrilamiento de Gelida como el que tuvo lugar unas horas antes entre Blanes y Maçanet no son fruto de ningún defecto de la vía ni de un problema en la operativa de Renfe, sino que son consecuencia de los estragos del temporal que ha azotado Cataluña los últimos días.

Horas antes, la portavoz del Gobierno, Sílvia Paneque, y el subinspector de los Bomberos, Joan Rovira, también habían señalado la caída del muro de contención que sostenía un talud bajo un puente de la AP-7 como causa del siniestro, pero han pedido precaución antes de extraer conclusiones porque la investigación de los Mossos d’Esquadra todavía está en marcha. Puente ya recibió muchas críticas cuando se apresuró a desentenderse de la responsabilidad por el choque entre dos trenes de alta velocidad en Córdoba que ha dejado al menos 42 muertos. Pocas horas después del siniestro, con la investigación todavía en marcha, el ministro dijo que el accidente era “tremendamente extraño” y “difícil de explicar” porque el tren que descarriló era relativamente nuevo, el choque se produjo en una recta y que la vía se había revisado hacía poco.

Limitación de velocidad en la línea Barcelona-Madrid

El ministro ha explicado que las restricciones de la velocidad en la línea del AVE Barcelona-Madrid se deben a circunstancias “anímicas” de los maquinistas, que después del descarrilamiento de Adamuz han actuado con extremo celo y han reportado hasta 25 avisos en la línea. Tras recibir estos avisos, Adif decidió limitar la velocidad a 160 km/h en varios tramos de la línea. Una vez revisada la vía, este miércoles el gestor ha levantado buena parte de las limitaciones, pero posteriormente ha reculado y ha vuelto a rebajar la velocidad máxima a 160 km/h en un tramo de casi 80 km/h entre Madrid y Zaragoza.

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