Iñaki Urdangarin quiere enriquecerse con la publicación de su primer libro, una mezcla de memorias y manual de coaching donde explica cómo ha logrado reinventarse después de su paso por prisión. Lo está promocionando hasta el aburrimiento, ahora también en una entrevista a El País Semanal que han colocado en portada. ¿El titular? Que se enfrenta a su pasado en este escrito, en el que lamenta haber tenido que aprender «a no gustar»: «Me gustaría que no hubiera un estigma porque ya he pagado por lo que se me juzgó y mi condena fue desproporcionada«.
El 12 de febrero saldrá a la venta Todo lo vivido, donde lamenta haber sido un chivo expiatorio: «Acabé en prisión para contentar a la prensa, a los jueces, al fiscal, a la Casa Real y a una parte de la opinión pública. Si mi apellido fuera Pérez, no habría entrado en prisión. Cuando se decide que alguien debe caer, los hechos solo estorban».
No mantiene contacto con quien fuera su cuñado, Felipe de Borbón, de quien ahora lamenta que realmente creía que eran amigos. Nunca llegó a sentirse parte de la familia real, realmente, por lo que dice: «Aprendí a trabajar en equipo en un vestuario lleno de egos y supuse que podría afrontar el reto de formar parte de una familia real. Con el tiempo, sin embargo, comprendí que encajar no es lo mismo que pertenecer«.
Parece que los problemas comenzaron muchos años atrás, cuando compraron el palacete de Pedralbes: «El Iñaki de hoy nunca compraría esa casa. Estaba atrapado, más bien deslumbrado, por un estilo de vida que nunca había sido el mío«. Cuando los enviaron a Washington, cree que lo hicieron desde la lógica de enviarlos lejos para «que no se les viera«: «Así la prensa se olvida de sus problemas».
¿Qué explica Iñaki Urdangarin sobre el divorcio de Cristina de Borbón?
Una de las partes más impactantes de su relato tiene que ver con el papel de la familia real en el divorcio de Cristina. Parece que un emisario del rey viajó hasta Estados Unidos para dejarle claro que el escándalo del caso Nóos había afectado mucho: «Mira, Iñaki, creemos que lo mejor es que te divorcies de Cristina«, le dijeron cuando todavía se estaba investigando el caso. Iñaki considera que, en ese momento, fue «la gangrena» y, por eso, su «amputación» fue la única forma de control de daños que se les ocurrió.
En ese momento, Cristina saltó enfurecida y le dijo que podía marcharse por donde había venido. Lo eligió a él por delante de la institución y ahora Iñaki habla al respecto: «La situación era muy difícil para mí, pero para ella lo fue mucho más. A mí me conocía muy bien, pero era su familia y su institución la que le decía aquello».
El paso por prisión acabó afectando a su relación, por eso, y decidieron divorciarse. Poco después, él se enamoró de una compañera de trabajo y así se lo comunicó a su esposa. La publicación de unas fotos de la mano con ella se interpretaron como una infidelidad, ya que entonces no se sabía que se habían separado. Él niega que fueran cuernos, pero: «Con Cristina ya lo había hablado, pero no con mis hijos. Mi mala gestión de los tiempos y de la comunicación convirtieron aquello en un tiempo demasiado doloroso para todos«.
Iñaki Urdangarin da más detalles de su paso por prisión
Iñaki Urdangarin ha insistido, como también hizo en la entrevista con Jordi Basté, que su paso por prisión fue «muy duro«: «Durante los primeros meses, pensé que no podría soportarlo. Lloré todo el verano y el primer locutorio con mi hijo mayor fue durísimo. Veía su cara, no lo podía abrazar ni tocar… Eso me impresionó mucho».

Toda una serie de confesiones con las que pretende llamar la atención y generar expectación para que la gente quiera comprar un texto en el que dará tips a personas que hayan pasado por alguna experiencia impactante que les obligue a reinventarse.




