Los sindicatos de maquinistas hacen un diagnóstico «similar» de la situación ferroviaria en el Estado español, pero tienen «matices» respecto a la respuesta que deben dar. La propuesta de huelga lanzada esta semana por Semaf, principal organización del sector, no ha generado la unanimidad que esperaba. Solo se quieren sumar la CGT y el Sindicato Ferroviario, con un representante cada uno en el comité general de empresa; UGT y CCOO, que suman seis de los once representantes, apuestan por visibilizar su malestar sin forzar ninguna parada.
Según explican diferentes agencias, el Comité de Empresa de Renfe emitirá un comunicado en las próximas horas, pero todo hace pensar, apuntan citando fuentes consultadas, que cada sindicato tomará una decisión por separado. El presidente del comité de trabajadores, Alfredo Herranz Escudero, no ha adelantado por ahora ningún movimiento. «Probablemente en las próximas horas o días se harán públicas las decisiones que se han adoptado», ha apuntado.
Después de una reunión con Renfe el miércoles por la noche, el sindicato español Semaf aseguraba que la huelga sectorial es «la única vía legal» para garantizar «los estándares de seguridad» para los trabajadores ferroviarios ante el nivel de degradación de la infraestructura. Los días de huelga planteados son el 9, 10 y 11 de febrero.

La seguridad, en el punto de mira
Hasta ahora, la reunión ha servido para valorar los últimos eventos, principalmente el descarrilamiento y choque de dos trenes de alta velocidad en Andalucía, que ha provocado 42 muertos, y la crisis que vive el servicio de Rodalies en Cataluña, sin servicio las últimas 36 horas. Los sindicatos apuntan que plantearán «cuestiones de seguridad» a la empresa.
La seguridad, al centro de todas las miradas después de los últimos incidentes trágicos, también son el eje de las conversaciones entre la Generalitat y los maquinistas de Cataluña, que este jueves se han negado a subir a los trenes porque Adif no les ha garantizado, defienden, su seguridad. El ministro de Transportes, Óscar Puente, en el centro de las críticas, mantiene que la red de trenes catalana es segura después de la revisión que se hizo el miércoles, el primero de los dos días de parada.

