Carreras, desconcierto e indignación generalizada entre los usuarios de Rodalies tras una avería en el centro de control de Adif que ha obligado a suspender dos veces el servicio a primera hora de este lunes. La accidentada reanudación de la circulación de trenes ha provocado situaciones de auténtico caos en toda Cataluña, con trenes parados, informadores que no tenían ni idea de qué estaba pasando y una absoluta falta de planificación para ofrecer alternativas de transporte. «Es un desastre», exclama María, todavía jadeando, en declaraciones a la Agencia Catalana de Noticias (ACN). Acababa de correr los 800 metros que separan la estación de Rodalies de Mataró (Maresme) de la parada de autobuses de la línea E11, la principal alternativa para ir a Barcelona. La incidencia de Adif y la interrupción del servicio desde Arenys de Mar la ha obligado a cambiar de planes nuevamente.
Las imágenes de desconcierto se han reproducido en diferentes puntos del país. En Girona (Gironès), de los trenes previstos a primera hora, solo dos han llegado a la estación y uno de ellos ha estado parado más de media hora. Uno de los que ha llegado a la estación se había anunciado como un Media Distancia y terminó siendo uno de Rodalies, lo que ha provocado quejas entre los usuarios por la poca información que, además, en muchos casos era errónea o contradictoria. «La megafonía dice una cosa y cuando subes al andén es otra. No hay derecho», lamenta Fran Gómez. Ante la poca fiabilidad del servicio, la mayoría de los pasajeros ha optado por buscar transportes alternativos como el coche o han ido a comprar billetes de alta velocidad para poder llegar a tiempo al trabajo. Muchos ya estaban escarmientados del desorden de la semana pasada y han ido directamente al AVE para evitar más contratiempos.

Esperar o irse: el dilema de los viajeros
En Tarragona, el panorama era prácticamente idéntico. Muchos viajeros han llegado a la estación con antelación tras la confusión de los últimos días. La Generalitat había anunciado que el servicio de Rodalies y de Media Distancia funcionaría con cierta normalidad –hay varios tramos cortados por los desperfectos del temporal–, pero la doble avería en el centro de control de Adif en la estación de Francia se ha cargado todas las previsiones y ha provocado retrasos de más de una hora en los Regionales. Los viajeros no sabían si esperar en los andenes a que el servicio volviera a funcionar, con la incógnita de si se produciría una nueva parada, o irse y apresurarse a encontrar alternativas. Con todo, la estación estaba mucho más vacía de lo habitual para ser un lunes en hora punta y los pocos trenes que circulaban iban prácticamente vacíos.
Una situación idéntica se ha vivido en Blanes (Selva), donde la mayoría de los usuarios han optado por irse a casa o buscar algunos de los autobuses habilitados para llegar a Arenys de Mar (Maresme) o a Maçanet (Selva). En algunos casos, el caos de Rodalies ha provocado auténticas odiseas, como la de María Isabel, que ha tardado dos días en poder volver a casa por la falta de trenes. Trabaja en Arenys de Mar y vive en Tordera (Maresme) y cuando el sábado terminó de trabajar ya no había trenes. Esta mañana la han enviado a Blanes, desde donde ha podido tomar un autocar para volver a casa. «Pensaba que en Europa esto no pasaba», dice, indignada. Otra mujer se ha ido a casa después de esperar dos horas un tren que finalmente no ha llegado. «No puedo más», ha sentenciado.
En Martorell (Baix Llobregat), la resignación podía más que la indignación entre los pasajeros. Tanto los trenes de la R4 que debían salir en dirección Terrassa (Vallès Occidental), como los buses del servicio alternativo habilitado para ir a Sant Sadurní d’Anoia (Alt Penedès) han circulado con retrasos importantes. La mayoría de los usuarios ya daban por hecho que llegarían tarde y han lamentado que el “desbarajuste” de este lunes es “uno más” y casi ni se han sorprendido de los problemas de la mañana, como reconocía Eva: “Renfe tiene suerte de que ya ni nos indignamos. Desde que he salido de Gelida a las seis de la mañana han cambiado tres veces la información y todavía no sé cuándo llegaré al trabajo en Sant Feliu de Llobregat”.




