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La USTEC ha decidido que dejará de dar declaraciones en castellano a los periodistas de medios audiovisuales que lo soliciten al final de las ruedas de prensa. Un gesto de carácter simbólico, pero que “normaliza” el catalán como lengua normativa y de expresión del sindicato más representado en las escuelas públicas del país. “Si nos hemos acostumbrado a leer subtítulos de todos los representantes extranjeros y si se subtitulan las declaraciones de los políticos –por ejemplo, las intervenciones en catalán en el Congreso– consideramos que también se debe poder hacer con los sindicatos”, argumenta en declaraciones a El Món el portavoz de la organización en Girona y miembro de la secretaría de lengua, Robert Pastor.

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más significativos e iniciativas como el veto a las excursiones y las colonias. El último recuento suma un total de 570 asambleas. Más de 32,000 docentes –un cuarto de la plantilla– están llamados a participar en sus debates, que se prolongan durante horas. El movimiento ha crecido y ha decidido finalmente dotarse de una estructura formal.

“Este trabajo interno es también lo que hemos estado haciendo en los últimos encuentros de septiembre”, apunta Mónica Rodrigo, una de las portavoces, en conversación con El Món. Todo queda de esta manera: cada municipio se estructura en diferentes asambleas –algunas propias de cada centro y otras, más amplias, agrupan más de una escuela de una misma área geográfica– y estas reportan sus debates a las asambleas territoriales –hay una cuarentena, mayoritariamente, una por comarca–. Una organización básica que encuentra más dificultades en el siguiente nivel. “No podemos hacer siempre reuniones de cinco horas”, remarcan desde el movimiento, que han reestructurado la organización para que los debates definitivos sean más efectivos. A partir de ahora, todos podrán asistir a las asambleas generales, pero solo un representante de cada territorial tendrá voto. Los sindicatos críticos –USTEC, CGT, Intersindical y COS– también estarán presentes en la toma de decisiones.

Una de las imágenes más icónicas del curso pasado: una asamblea en el atrio de la Basílica de Santa María de Montserrat | Laura Busquets / Nia Escolà (ANC)

El movimiento ha decidido ganar en formalidad después de un inicio de curso que ha mostrado las carencias de un sistema capaz de movilizar al conjunto de la comunidad docente, pero poco práctico a la hora de llegar a grandes consensos. «Las primeras semanas de septiembre hemos chocado con la realidad”, admite Rodrigo. “Las plantillas han cambiado mucho en los centros y las asambleas deben reestructurarse con las personas nuevas”, comenta. Desde las asambleas había surgido la idea, incentivada también por los sindicatos, de crear un listado de prioridades en el último encuentro, celebrado el fin de semana pasado en L’Hospitalet de l’Infant. Pero no ha habido margen para cerrar un documento y la AEC ha ampliado el plazo para hacer anotaciones hasta el 17 de octubre. Los docentes debatirán finalmente un documento final de prioridades –que, a diferencia de lo que querrían los sindicatos más grandes, será «vivo» y puede ir cambiando– el 24 de octubre en una asamblea que se celebrará en Ponent.

Desde las asambleas también se apuesta por asistir a las reuniones que convoque la consejera con los sindicatos. Como organismo autónomo que no se presenta a ninguna elección sindical, no tiene representación en las mesas sectoriales, pero podrían asistir si un sindicato los convoca. De hecho, Ruben Satorra, uno de sus integrantes, ya hizo acto de presencia en la última reunión entre la consejera Esther Niubó y el sindicato USTEC en nombre de la AEC. En este sentido, y a pesar de haber entrado en las conversaciones con el departamento, Mónica Rodrigo descarta hacerle la competencia a los sindicatos. La asistencia a estos encuentros “no es para tomar decisiones” sino “para que se nos tenga en cuenta”, asegura la activista. “Si nos convertimos en un sindicato ya no seríamos lo que somos. Está bien que ellos negocien, pero también que haya un mecanismo de escucha directa”, concluye.

Nuevas huelgas en noviembre

La AEC también ha retrasado el calendario de futuras movilizaciones, si bien USTEC ha hecho público que el movimiento y los sindicatos trabajan con la idea de realizar nuevas huelgas a finales de noviembre. Los días previos, durante el mes de octubre, ambas partes apuestan por realizar una labor interna de reorganización que permita animar a los docentes más desanimados y sumar a aquellos más nuevos. Todo el mundo da por hecho, sin embargo, que el primer trimestre terminará con nuevas protestas, si bien aún no se ha decidido si se replicará el formato descentralizado y prolongado en el tiempo del curso pasado o si se comenzará con días aislados.

Docentes se manifiestan en Barcelona para exigir más financiación para el sistema educativo | David Zorrakino / Europa Press

El curso ha comenzado con una huelga el 8 de septiembre y un cambio de rumbo del Gobierno que ha situado al presidente Salvador Illa en el centro de la crisis educativa. El presidente, que hasta ahora había delegado la gestión en la consejera Esther Niubó, ha encargado personalmente una tarea de análisis y de elaboración de nuevas propuestas al Consejo de la Educación de Cataluña. Illa también ha liderado un encuentro este viernes con los grupos de la oposición –exceptuando a Vox, que no ha querido asistir– para iniciar dos grupos de trabajo, uno de ellos para establecer cuál debe ser el horizonte del 6% del PIB sobre educación. 

La oposición ha reaccionado con escepticismo calificando la reunión de “vacía de contenido” y alertando de lo que puede ser una “maniobra” del ejecutivo para desviar la atención. Así se han expresado exactamente formaciones como Junts o los Comuns, en la línea de otras declaraciones similares de ERC, CUP y PP. Alianza Catalana ha asistido, pero no ha opinado públicamente. Todo deja pocas conclusiones, pero una clara: sindicatos y asambleas preparan más protestas mientras el ejecutivo le pide al país un debate amplio y sin crispación.

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El movimiento de base de los docentes se refuerza de cara a las nuevas huelgas

### La Asamblea Educativa de Cataluña se refuerza con una estructura interna formal

Un comunicado de la Asamblea Educativa de Cataluña (AEC) criticando el preacuerdo alcanzado por una mayoría sindical con el Departamento de Educación anticipó el rechazo masivo expresado por los docentes en la consulta posterior. Las asambleas surgieron de forma orgánica, con representantes de los sindicatos más críticos y otros docentes sin afiliación, y han crecido hasta convertirse en uno de los agentes movilizadores más potentes entre el profesorado. De este movimiento han surgido algunos de los cortes de carreteras más significativos e iniciativas como el veto a las excursiones y las colonias. El último recuento suma un total de 570 asambleas. Más de 32,000 docentes –un cuarto de la plantilla– están llamados a participar en sus debates, que se prolongan durante horas. El movimiento ha crecido y ha decidido finalmente dotarse de una estructura formal.

“Este trabajo interno es también lo que hemos estado haciendo en los últimos encuentros de septiembre”, apunta Mónica Rodrigo, una de las portavoces, en conversación con El Món. Todo queda de esta manera: cada municipio se estructura en diferentes asambleas –algunas propias de cada centro y otras, más amplias, agrupan más de una escuela de una misma área geográfica– y estas reportan sus debates a las asambleas territoriales –hay una cuarentena, mayoritariamente, una por comarca–. Una organización básica que encuentra más dificultades en el siguiente nivel. “No podemos hacer siempre reuniones de cinco horas”, remarcan desde el movimiento, que han reestructurado la organización para que los debates definitivos sean más efectivos. A partir de ahora, todos podrán asistir a las asambleas generales, pero solo un representante de cada territorial tendrá voto. Los sindicatos críticos –USTEC, CGT, Intersindical y COS– también estarán presentes en la toma de decisiones.

Una de las imágenes más icónicas del curso pasado: una asamblea en el atrio de la Basílica de Santa María de Montserrat | Laura Busquets / Nia Escolà (ANC)

El movimiento ha decidido ganar en formalidad después de un inicio de curso que ha mostrado las carencias de un sistema capaz de movilizar al conjunto de la comunidad docente, pero poco práctico a la hora de llegar a grandes consensos. «Las primeras semanas de septiembre hemos chocado con la realidad”, admite Rodrigo. “Las plantillas han cambiado mucho en los centros y las asambleas deben reestructurarse con las personas nuevas”, comenta. Desde las asambleas había surgido la idea, incentivada también por los sindicatos, de crear un listado de prioridades en el último encuentro, celebrado el fin de semana pasado en L’Hospitalet de l’Infant. Pero no ha habido margen para cerrar un documento y la AEC ha ampliado el plazo para hacer anotaciones hasta el 17 de octubre. Los docentes debatirán finalmente un documento final de prioridades –que, a diferencia de lo que querrían los sindicatos más grandes, será «vivo» y puede ir cambiando– el 24 de octubre en una asamblea que se celebrará en Ponent.

Desde las asambleas también se apuesta por asistir a las reuniones que convoque la consejera con los sindicatos. Como organismo autónomo que no se presenta a ninguna elección sindical, no tiene representación en las mesas sectoriales, pero podrían asistir si un sindicato los convoca. De hecho, Ruben Satorra, uno de sus integrantes, ya hizo acto de presencia en la última reunión entre la consejera Esther Niubó y el sindicato USTEC en nombre de la AEC. En este sentido, y a pesar de haber entrado en las conversaciones con el departamento, Mónica Rodrigo descarta hacerle la competencia a los sindicatos. La asistencia a estos encuentros “no es para tomar decisiones” sino “para que se nos tenga en cuenta”, asegura la activista. “Si nos convertimos en un sindicato ya no seríamos lo que somos. Está bien que ellos negocien, pero también que haya un mecanismo de escucha directa”, concluye.

Nuevas huelgas en noviembre

La AEC también ha retrasado el calendario de futuras movilizaciones, si bien USTEC ha hecho público que el movimiento y los sindicatos trabajan con la idea de realizar nuevas huelgas a finales de noviembre. Los días previos, durante el mes de octubre, ambas partes apuestan por realizar una labor interna de reorganización que permita animar a los docentes más desanimados y sumar a aquellos más nuevos. Todo el mundo da por hecho, sin embargo, que el primer trimestre terminará con nuevas protestas, si bien aún no se ha decidido si se replicará el formato descentralizado y prolongado en el tiempo del curso pasado o si se comenzará con días aislados.

Docentes se manifiestan en Barcelona para exigir más financiación para el sistema educativo | David Zorrakino / Europa Press

El curso ha comenzado con una huelga el 8 de septiembre y un cambio de rumbo del Gobierno que ha situado al presidente Salvador Illa en el centro de la crisis educativa. El presidente, que hasta ahora había delegado la gestión en la consejera Esther Niubó, ha encargado personalmente una tarea de análisis y de elaboración de nuevas propuestas al Consejo de la Educación de Cataluña. Illa también ha liderado un encuentro este viernes con los grupos de la oposición –exceptuando a Vox, que no ha querido asistir– para iniciar dos grupos de trabajo, uno de ellos para establecer cuál debe ser el horizonte del 6% del PIB sobre educación. 

La oposición ha reaccionado con escepticismo calificando la reunión de “vacía de contenido” y alertando de lo que puede ser una “maniobra” del ejecutivo para desviar la atención. Así se han expresado exactamente formaciones como Junts o los Comuns, en la línea de otras declaraciones similares de ERC, CUP y PP. Alianza Catalana ha asistido, pero no ha opinado públicamente. Todo deja pocas conclusiones, pero una clara: sindicatos y asambleas preparan más protestas mientras el ejecutivo le pide al país un debate amplio y sin crispación.

La iniciativa, que el sindicato ha ratificado en el último secretariado nacional, “no va en contra de ninguna lengua”, pero fortalece el catalán “en un momento en que todas las evidencias apuntan a un retroceso de su uso, que es especialmente pronunciado en las escuelas”, añade Pastor. El sindicato toma como ejemplo el modelo de la Escuela Bressola del norte de Cataluña, que se ha convertido en el último dique de contención de la lengua en un territorio dominado por el francés. “Aquí la escuela también se ha convertido en una especie de resistencia. En mi pueblo, en Salt, si vas al Ayuntamiento te atenderán en castellano; si vas a la sanidad, también. Entendemos la lengua como herramienta de cohesión y la escuela es clave para garantizar la igualdad entre todos los ciudadanos”, reflexiona Pastor. 

Los sindicatos de docentes atienden a los medios de comunicación antes de una manifestación el curso pasado | USTEC

La USTEC adopta el marco impulsado por la Intersindical, hasta ahora el único sindicato reacio a hacer comunicados en castellano. “La lengua debe ser una cuestión transversal, que defendamos toda la sociedad, y no un sindicato u otro. En esta línea, también estamos muy satisfechos con la creación de una comisión de lengua en el seno de la Asamblea Educativa Catalana (AEC) y que la misma AEC plantee la defensa del catalán como uno de los objetivos prioritarios del ciclo de movilizaciones”, comenta el portavoz educativo de la Intersindical, Marc Martorell. “Sería positivo que hubiera un efecto dominó y que también otros representantes sindicales, políticos, deportistas y gente del ámbito cultural se sumaran a esta tendencia”, añade.

El maestro y filólogo Eloi Planas, miembro también de la ejecutiva de Plataforma per la Llengua, resta importancia a la incidencia que la apuesta de estos dos sindicatos puede tener sobre el resto y pone el acento en la representatividad de USTEC. “En el último siglo y medio siempre se intenta, de manera amable, que el bilingüismo triunfe y esto provoca que la lengua menos dominante quede en segundo plano. Que haya espacios de exclusividad importante, como el mundo de la enseñanza, es un paso previo para revertir la tendencia”, desglosa Planas. 

“Lo que hace la USTEC con esta decisión es pasar a ser un ejemplo de exclusividad para el catalán”, reitera. “Lo visibilizas y le das una fuerza que no tiene si te adaptas siempre y haces los comunicados también en castellano”, continúa. 

El catalán entrará en la negociación con el Gobierno

La iniciativa de hacer todas las comunicaciones en catalán refuerza una apuesta que tiene un punto de inflexión con la creación, hace dos años, del secretariado por la lengua. “Uno de nuestros lemas es ‘inmersión es inclusión’. Apostamos fuerte por la escuela inclusiva y potenciar el catalán es una manera de que la gente recién llegada sea igual que nosotros”, opina en este sentido Pastor, que ve la falta de aulas de acogida como un ejemplo de que es necesario potenciar aún más el catalán como principal vía de entrada a la escuela. En este sentido, cuestiona el anuncio de la consejera Esther Niubó de ampliar en 500 las aulas de acogida. “Si perseguimos este objetivo, debe haber más. Nosotros decimos de crear una por escuela y con un máximo de 10 alumnos por aula”, sentencia el referente de USTEC.

La USTEC también ha fijado el blindaje del catalán como uno de los ejes de una futura negociación con el Gobierno. Una reclamación que no figuraba entre las demandas del curso pasado, más centradas en el incremento salarial y el refuerzo de más dotaciones de especialistas para hacer frente a la complejidad que hay ahora en las aulas. El sindicato argumenta que esta preocupación no aparecía en las encuestas que USTEC pasó a los centros el curso pasado, pero que las últimas ofensivas judiciales –la última, exigiendo a una escuela que la rotulación también sea en castellano– han hecho que los docentes “tomen conciencia” y lo sitúen ahora como una prioridad. 

El catalán estuvo ausente del debate educativo el curso pasado | David Zorraquino / Europa Press

Según datos del departamento de Política Lingüística, en Cataluña, el porcentaje de personas con el catalán como lengua inicial ha pasado del 31,5% en 2018 al 29,% en 2023, mientras que el castellano como lengua inicial ha pasado del 52,7% al 49,2% en el mismo período. El castellano supera al catalán en casi 20 puntos. Por otro lado, se calcula que la cifra de catalanoparlantes en todo el mundo no supera los 15 millones, mientras que el castellano –según datos del Instituto Cervantes– es la lengua habitual de unos 600 millones, solo superada por el mandarín.

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