El rechazo al preacuerdo entre los sindicatos mayoritarios y Educación –insuficiente para el 65% del personal que participó en la consulta de USTEC, la Intersindical y la CGT– ha impulsado a los docentes críticos con el Gobierno y ha forzado nuevas movilizaciones. Comenzando con un nuevo paro general que se ha llevado a cabo este viernes, con miles de docentes protestando frente al Parlamento, y avanzando que habrá ‘papahuelga’, la forma en que han bautizado las protestas que harán durante la estancia de León XIV.
La participación en el paro en las aulas de este viernes (30%, según Educación) ha quedado por debajo de la registrada en la primera huelga general de mayo (35%), pero es ligeramente superior a la del miércoles pasado (29%). El sindicato mayoritario USTEC la eleva al 80%. Un baile de cifras que confirma, en todo caso, el temor que había tanto en las filas del Gobierno como de algunas organizaciones: que el aumento de 400 euros mensuales brutos recogido en el preacuerdo –que, sumado al incremento estatal, llegará a unos 600 en cuatro años– no ha apaciguado a las bases más movilizadas.

Sin la épica de otros días, pero con cambios sustanciales, la manifestación de esta mañana anticipa el inicio de una nueva etapa. La cabecera de los sindicatos –con un mensaje nuevo y sin la presencia de Profesores de Secundaria, que sí ha firmado el preacuerdo– quedaba más atrás, y cedía el protagonismo a maestros y profesores anónimos orgullosos del ‘no’. “Ha ganado la dignidad educativa”, decía su pancarta, tan contundente como casera. “Tengo la sensación de que los sindicatos han terminado cediendo”, comentaba a El Món Judith, una de las docentes del inicio. “Esto no va solo de salarios, va también de ratios y de tener más personal de apoyo”, añadía. “Si hubiera ganado el ‘sí’, era para esconderse bajo una piedra”, sentenciaban también un grupito de maestros de Cardedeu.
“El pacto, honestamente, no es nada”, resume en la misma dirección Marc, docente del Vallés. Su pancarta es una crítica indirecta a la consejera Esther Niubó, casi la única protagonista de decenas de cánticos, que esta vez incorporaban como novedad un simple “¡No, no, no! Hemos dicho no!”. “Mira que era fácil hacerlo mejor que Cambray [exconsejero de Educación, de ERC]”, apuntaba la pancarta. “No se trata de hacer un ranking de consejeros, pero pensábamos que con él habíamos tocado fondo”, remarca Marc. Con ERC, sin embargo, no se dio ningún paso en materia salarial. “Pero lo que se ha hecho ahora son migajas”, responde el profesor.

Los sindicatos críticos con el acuerdo de marzo quieren negociar sin CCOO y UGT
“Posiblemente, hemos fallado en la comunicación”, admiten algunas figuras sindicales, que aseguran que abrirán un proceso de “reflexión” en los próximos días. De entrada, cobran fuerza las voces que ven “precipitación” a la hora de firmar con el departamento o los que piensan que no se ha sabido leer –especialmente el Gobierno, dicen– el “momento emocional” que vive la comunidad docente. La portavoz nacional de la USTEC, Iolanda Segura, ha admitido públicamente que “quizás” no se han tomado “las decisiones acertadas” y ha sentenciado que el ‘no’ abre ahora una nueva etapa sindical.
“Seguramente todas las organizaciones deberíamos habernos negado a abrir negociaciones en un marco en el que estén CCOO y la UGT”, ha apuntado ante los periodistas. Entre los sindicatos críticos, la sensación es que el ejecutivo ha intentado encajar todas las mejoras en el marco del acuerdo de marzo pasado para no dejar a CCOO y UGT en la estacada, y que esto ha precipitado el “malestar” de las bases y crispación entre sindicatos durante la negociación. “No volveremos a aceptar este marco de negociación”, ha dicho Segura antes de la concentración.

El Gobierno ha cerrado la puerta a ampliar el preacuerdo y ha citado a los sindicatos que lo firmaron; incluidos, nuevamente, CCOO y la UGT y descartando reuniones con la CGT. “Se debe convocar el comité de huelga”, ha dicho al respecto Laura Gené, referente de la sección de educación de la organización. «El Gobierno no ha entendido el nuevo paradigma sindical; no debe intentar convencer a un sindicato u otro, sino al conjunto de los docentes», ha detallado también Marc Martorell, portavoz de la Intersindical.
Autocrítica tras el ‘no’ al preacuerdo
El punto de partida de la negociación, ambicioso desde el primer momento, con los sindicatos queriendo recuperar “el poder adquisitivo perdido” desde los recortes, podría explicar, en parte, el ‘no’ definitivo de la comunidad docente. “No hemos sabido transmitir los márgenes de la negociación”, hacen autocrítica algunas voces, conscientes de que ahora comienza una nueva etapa en la que hay que ir “centro a centro” para conocer las “prioridades” de los docentes. En esta nueva etapa, los sindicatos también deberán convivir con la exigencia de las asambleas, un movimiento ahora descontrolado que presiona desde los territorios.
Todo esto, mientras no se afloja la presión en la calle. Los sindicatos calculan que 80,000 docentes se han concentrado en Barcelona. La Guardia Urbana rebaja la cifra a 15,000 manifestantes. El fin de semana cierra un ciclo de movilizaciones y abre uno nuevo, aún pendientes de conocer los detalles de una ‘papahuelga’ que el Gobierno quería evitar y de la nueva hoja de ruta. La USTEC defendía la huelga indefinida, siguiendo el ejemplo de los docentes del País Valenciano, pero otros sindicatos, como la CGT, advierten de la “trampa” que supondría un paso drástico como este. Laura Gené, por ejemplo, ha pedido un modelo menos ambicioso que no obligue a los docentes a elegir entre la “defensa de un mal acuerdo” o “dejar de cobrar y tener un verano de mierda”.

