Tarde tensa e intensa en el Parlamento con la comparecencia de la consejera de Interior, Núria Parlon, y el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, a raíz de las infiltraciones policiales en las asambleas de docentes en plena crisis del sector. Una comparecencia obligada a petición de la comisión de investigación sobre la infiltración de policías en movimientos sociales, políticos y populares de los Países Catalanes y que, por lo que se ha constatado, no era del agrado ni de la consejera ni del director Trapero. Tanto es así, que Junts ha pedido la dimisión de ambos, al igual que la CUP y ERC han criticado su «desprecio» hacia el Parlamento, en la línea de lo que también ha reprochado el portavoz de los Comunes. Solo los socialistas han defendido la posición de la consejera.
Parlon, visiblemente irritada y con un punto nervioso, ha comenzado pidiendo explicaciones al presidente de la comisión de hoy, Josep Maria Jové, y al letrado de la misma. Todo ello porque consideraba que no tenía que dar explicaciones en una comisión que no correspondía porque investiga los cuerpos de seguridad del Estado y los Mossos d’Esquadra están al margen. Un hecho que el mismo presidente del Parlamento, Josep Rull, por escrito, ha negado y le ha recordado la obligación que tiene como representante del poder ejecutivo de someterse al poder legislativo. La posición de Parlon ha irritado a la oposición, que le ha reprochado que se escondiera tras cuestiones formales para rechazar dar explicaciones y le han recordado que la función del Parlamento es controlar la acción de Gobierno. Por eso, le han reclamado respeto por la institución.

«¡Se ha alterado el objeto de la comisión!»
El debate ha ido subiendo de tono, hasta el punto que ha activado a Jové, un diputado normalmente muy sereno y poco amigo de las disputas, que ha pedido a la consejera que no hiciera juegos de manos con el sentido de las palabras y respondiera a los diputados. En todo caso, Parlon ha evitado, con un tono áspero, dar explicaciones sobre la presencia de dos agentes de los Mossos en una asamblea de docentes que ya provocó una primera comparecencia en la comisión de Interior el pasado 13 de mayo donde calificó la infiltración de «error operativo».
Parlon se ha mostrado molesta al comparecer porque «se ha alterado el objeto de la comisión» que investiga las infiltraciones de policías de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y el espionaje con el software espía Pegasus. Para Parlon, los Mossos no son un cuerpo estatal, sino que «son la policía integral de la Generalitat». En el mismo sentido, ha rechazado dar detalles de la investigación reservada abierta a raíz de los hechos porque hay tres contenciosos administrativos en marcha interpuestos por los sindicatos, y ha calificado la actuación de «infiltración cutre» que «no se repetirá» y que a partir de ahora, el comisario en jefe del cuerpo deberá autorizar este tipo de operativos. De hecho, se ha ocupado mucho de remarcar que han cambiado los protocolos de actuación.
En todo caso, Parlon ha opinado que la infiltración en la asamblea de docentes “no tiene nada que ver con el objeto de esta comisión”. A pesar de ello, y después de remitirse a la comparecencia del pasado mes de mayo, ha remarcado que “no había ninguna instrucción política” para llevar a cabo esta actuación y que se trató de una decisión “operativa”. «Una decisión operativa torpe, mal planteada e inoportuna”, ha concluido.

