En plena polémica y tensión política y social, la consejera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, y el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, han comparecido en el Parlamento. Lo han hecho esta tarde en una comisión que parece haber perdido el miedo y que ha generado intensos debates entre los grupos parlamentarios y el Gobierno. Tanto Parlon como Trapero han sido citados por el escándalo de la infiltración de agentes de la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra en una asamblea de docentes en plenas protestas del sector.
Una cuestión que ha supuesto la petición del cese de Trapero, por parte de la oposición, y también la dimisión de Parlon. De hecho, en plena negociación presupuestaria el presidente de ERC, Oriol Junqueras, reclamó la cabeza de Trapero al presidente Salvador Illa, aunque después, todo fueron prisas por parte de los republicanos para desvincular la petición de cese del acuerdo presupuestario. En todo caso, Parlon ha comparecido de urgencia y ha pedido «disculpas a los sindicatos de docentes» pero ha negado cualquier responsabilidad política en el caso. «Ha sido una maniobra operativa, bien intencionada pero mal planteada«, ha sentenciado. «No ha sido una decisión política», ha insistido la consejera argumentando que no hacen «injerencia política en las tareas policiales».
Parlon ha pedido proteger a los agentes de la Comisaría General de Información de una «crisis reputacional» y «riesgos psico-sociales». Por ello, abrirán una «información reservada» para investigar internamente todos los hechos. También se ha comprometido a «hacer cambios» porque hay operativas que son «mejorables». En esta línea, ha terminado por esquivar las responsabilidades políticas y ha acabado definiendo el caso como un «error humano». Trapero, en su intervención, ha asegurado que los agentes de información no tienen como cometido «investigar, ni criminalizar movimientos sociales, y mucho menos espiar».

Indirecta a los otros Gobiernos
Trapero se ha encargado de leer -de hecho, se ha expresado sin apenas levantar la cabeza de los papeles que llevaba escritos- que el jefe de la comisaría general de Información, el intendente Carles Hernández, es el «mismo desde hace tres Gobiernos, nosotros no hemos hecho ningún cambio». Una referencia interna porque Hernández fue colocado cuando el jefe del cuerpo estaba en manos del comisario Josep Maria Estela. Una crítica soterrada a los anteriores Gobiernos.
Pero Trapero también ha reconocido que «si se hace un juicio de oportunidad se concluye que no fue una decisión oportuna ni necesaria» incluso, ha apuntado que fue «ingenua» a la vista de las «movilizaciones previas». «No había mala intención», ha insistido después de razonar que los agentes buscaban información para tener conocimiento de las movilizaciones sin ninguna criminalización.
La oposición pide ceses
En el turno de los grupos, el portavoz de Junts, Josep Rius, ha cargado los neulers comparando la actuación de los Mossos d’Esquadra, con la «brigada político social». «Ustedes están más por controlar que por gobernar», ha exclamado y ha apuntado que la intención de meter policías en los institutos sería más bien «para vigilar a los docentes». «¡Ustedes quieren una España en pequeño!», ha criticado.
Por parte de ERC, la portavoz Laia Cañigueral, ha vuelto a pedir el cese de Trapero que cada vez «acumula más poder». Para la diputada republicana, hay una «deriva preocupante del departamento de Interior» que hace más de tres meses están avisando. Andrés Garcia Berrio, de los Comunes, ha calificado los hechos de inconstitucionales y que «no son un caso puntual». «Volvemos a ver cosas que hace tiempo que no veíamos», ha reprochado y ha pedido el cese de Trapero.
Por su parte, el portavoz de la CUP, Xavier Pellicer, no se ha estado de romances y con una rotundidad clamorosa ha calificado de «repugnante» la actuación de los Mossos d’Esquadra. «Ustedes piden disculpas porque los han atrapado», ha remachado. En este sentido, ha criticado que Trapero «tiene una agenda propia», un «cuerpo independiente, casi divino» y que mantiene a la consejera a «oscuras» de las prácticas policiales que vulneran los derechos. «Cese de forma fulminante al director general de la Policía», ha exigido.
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