• Barcelona
  • Girona
  • Lleida
  • Tarragona
  • Tortosa
  • Mataró
  • Vic
  • Vilafranca del Penedès
  • Vilanova i la Geltrú
  • La Seu d'Urgell
  • Puigcerdà
  • Figueres
  • Gandesa
  • L'Hospitalet de Llobregat
  • Sant Carles de la Ràpita
  • Sant Cugat del Vallès
  • Terrassa
  • Sabadell
  • Granollers

Interesante la primera comparecencia en el Parlamento de la consejera de Interior, Núria Parlon, tras los relevos en la cúpula del departamento, de la Policía y de la Jefatura de los Mossos d’Esquadra. Celebrada este jueves por la tarde, debía ser una sesión para dar explicaciones sobre los cambios. De hecho, de una verdadera crisis en el departamento, y más si se tiene en cuenta que el ya exdirector de los Mossos, Josep Lluís Trapero, fue una apuesta personal del mismo presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que llegó a anunciarla aprovechando la fuerza mediática del debate electoral en TV3.

La sesión ha sido, tanto por el fondo como por la forma, un entierro de la era Trapero –discreto y sin música– y de los dos primeros años de gestión de los Mossos d’Esquadra con el PSC en la Casa dels Canonges. Parlon ha intervenido en un tono mucho más sereno y tranquilo que en sus intervenciones anteriores en la comisión de Interior de la cámara, que incluso le valieron una reprimenda por parte de la presidenta de la comisión, la veterana republicana Ester Capella. En resumen, esta vez Parlon ha evitado dar explicaciones concretas sobre la abdicación de Trapero alegando cuestiones personales, como que el mayor no quería seguir haciendo «tareas políticas».

La comparecencia de Parlon ha servido para aclarar cómo será «la continuidad» que anunció cuando hizo público el relevo. La consejera ha comparecido acompañada de la nueva secretaria general del departamento, Joana Ricardo, el nuevo director de Policía, Ferran López, y la nueva comisaria en jefe de los Mossos, Sílvia Catà, que se han presentado ante la representación política de Catalunya. Tanto López como Catà, lejos del estilo de Trapero, han evitado enredarse en libros de caballerías y han sido breves y concisos en sus intervenciones, anunciando medidas bastante aceptables para la oposición y para los ciudadanos catalanes. A pesar de ello, los comparecientes ya han podido tener un primer vistazo de cómo se las gastan los portavoces de los grupos en esta comisión, con diputados dispuestos a hacer su trabajo como Xavi Pellicer, de la CUP; Sergio Macián, de Vox; Alberto Villagrasa, del PP; Josep Rius, de Junts y Andrés García Berrio, de los Comuns.

Sílvia Catà i Ferran Lòpez, en la compareixença d'aquesta tarda al Parlament/Parlament
Sílvia Catà y Ferran Lòpez, en la comparecencia de esta tarde en el Parlamento/Parlament

Explicaciones lacónicas

La consejera Parlon ha sacado de su armario su sombrero de alcaldesa y ha comparecido con el mismo estilo que la hizo famosa como máxima responsable política de Santa Coloma de Gramenet. De hecho, ha mantenido las formas que habría usado en una asamblea de vecinos que reclaman un parque infantil o más policías de barrio. Por eso, ha comenzado con la palabra «continuidad» para presentar el nuevo sanedrín de Interior. Ahora bien, será una continuidad muy particular, porque también ha anunciado cambios que luego han desgranado con delicadeza y control López y Catà.

Parlon, que hablaba con el mismo cuidado de quien camina con zapatos nuevos, ha asegurado que Tomàs Carrión dejó el cargo de secretario general porque quería volver a la docencia. En este caso, ha añadido que cuando fue nombrado ya condicionó el cargo a un plazo de dos años. Y, de Trapero, se ha limitado a repetir que eran cuestiones personales porque «no quería continuar haciendo tareas políticas», pero sin aclarar –a pesar de las audaces preguntas de la oposición– los motivos de fondo. Es decir, las «discrepancias». «Se ha hecho un muy buen trabajo», ha afirmado Parlon, que ha defendido al mismo tiempo que hay que «respetar» la decisión de Trapero. La consejera, pues, ha agradecido los servicios prestados al comisario Miquel Esquius, que se ha jubilado, y después del director Trapero. Y, seguidamente, ha pasado página. Al fin y al cabo, Parlon ha aplicado la vieja fórmula del vete tú, Anton, que el que se queda ya se compone”.

Ahora bien, la oposición no se ha tragado la excusa y ha pedido detalles de la crisis y ha negado que fuese un relevo natural o tranquilo. Sobre todo, el diputado Rius y la portavoz republicana Laura Cañigueral, quien hace tiempo que pedía la cabeza de Trapero. Pellicer reformulaba la pregunta socráticamente porque tiene claro que Parlon y Trapero tenían discrepancias que iban más allá de la gestión política. La réplica de la consejera ha sido como una balada de Joan Dausà, triste y calmada. Sin nerviosismo ha evitado responder y los diputados se han dado por contestados con la teoría del valor jurídico del silencio: quien calla, otorga.

Ferran Lòpez, en la seva compareixença d'avui al Parlament/ACN
Ferran Lòpez, en su comparecencia de hoy en el Parlamento/ACN

López, el hombre tranquilo

El nuevo director general de la Policía, Ferran López, ha intervenido brevemente después de la consejera. Fiel a su estilo discreto, y con el porte de Sean Thornton, el boxeador del film The Quiet Man, dirigida por John Ford, ha sido lo suficientemente hábil para no meterse en líos. De entrada ha asegurado que «la arquitectura de seguridad ya está marcada» pero, eso sí, ha adelantado que será «más sofisticada». Es decir, que hará cambios para mejorar su eficiencia. En este sentido, ha reclamado cambios normativos para adaptar una ley de seguridad pública que ha quedado obsoleta tras 40 años.

También ha propuesto redefinir el concepto de policía integral, con el entendido de que los nuevos delitos requieren superar el marco geográfico y fomentar la colaboración con las policías locales y con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. De hecho, ha anunciado que a finales de septiembre los Mossos se incorporarán al Sepblac, la unidad de inteligencia financiera del Banco de España, y ha destacado que el 80% de las investigaciones sobre terrorismo y crimen organizado ya las realizan, a través del CITCO –donde también está el CNI– con la Guardia Civil o el CNP. También se ha comprometido a hacer una «auditoría de proximidad» para constatar en qué punto se encuentra la policía de la Generalitat en este aspecto.

Precisamente, Catà ha anunciado que basará su gestión en la proximidad, en la “prevención y la seguridad”, que ha definido como “salir del vehículo y hablar con las personas porque los datos policiales no lo ven todo”. “Nos cuesta controlar la percepción de seguridad”, ha reconocido. El programa de Catà prevé descentralizar, a través de las regiones policiales, divisiones de investigación especializadas en crimen organizado, una nueva lacra delictiva, y también quiere impulsar un plan específico para las bandas juveniles latinas, que han vuelto a proliferar en los últimos años.

Manifestación de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres. 10.09.2026, Barcelona foto: Jordi Play

Deberes de la oposición

La consejera ha explicado que la continuidad que plantea es en la investigación del crimen organizado, la lucha contra la delincuencia persistente, la proximidad, el uso de armas blancas –con las que ha reconocido que Catalunya tiene un «problema tremendo»–, las de fuego y la atención a las víctimas, especialmente ante las violencias sexuales. Unos proyectos que se enlazan con la propuesta de López y Catà de evaluar las actuales políticas captando qué es lo «que dice la gente».

Junts, ERC, Comuns y la CUP han cuestionado el nombramiento de López por su condición de policía en activo. Un reproche que ya le hicieron a Trapero. Entienden que un director es un cargo político que debe decidir sobre cuestiones políticas. Rius se ha negado a calificar el relevo de natural o tranquilo. «¡Eso lo dirán ustedes!», ha exclamado. Cañigueral ha destacado la importancia de separar la dirección política y la operativa del cuerpo. Una opinión compartida con Junts y que ha sido especialmente defendida por el cupaire Pellicer, que les ha deseado «muchos aciertos» pero con un ruego: que «la policía haga de policía, y no de maestro o de bombero».

Al fin y al cabo, Pellicer se ha mostrado satisfecho con el relevo de Trapero, que considera «forzada por la presión social y las vulneraciones sistemáticas del derecho». Aun así, ha mostrado «pocas esperanzas de cambio» porque la nueva número dos de Interior era quien hace un mes firmaba las «sanciones por la ley mordaza a campesinos, maestros o activistas de la vivienda». Por su parte, el portavoz de Vox, Macián, ha aprovechado para hacer leña del árbol caído en los continuos cambios de la cúpula de Interior, y ha mencionado datos que considera que desmontan las cifras con las que Interior argumenta la disminución de los delitos en Catalunya.

Xavier Pellicer al debat de política general al Parlament de Catalunya 08.10.2025 | Mireia Comas
Xavier Pellicer en el debate de política general en el Parlament de Catalunya 08.10.2025 | Mireia Comas

«Las soluciones policiales, cuando llegan, llegan tarde”

Parlon también se ha comprometido, en el turno de réplica, a garantizar el derecho de manifestación de los diferentes colectivos aunque no compartan su ideología. Así, ha defendido que los Mossos trabajen para separar los grupos antagónicos, cuando Pellicer ha definido a los Mossos como «la guardia pretoriana de la extrema derecha». Parlon ha remarcado que el departamento no puede pedir a la policía que actúe diferente según las ideas de los manifestantes y ha defendido que, en situaciones de orden público, se debe priorizar la mediación y utilizar «la mínima fuerza» y con «toda la proporcionalidad». Parlon ha evitado de esta manera entrar en un debate ahora muy presente mediáticamente por las polémicas actuaciones policiales de la Diada contra jóvenes independentistas y contra colectivos antifascistas que han puesto en guardia a la oposición.

Una de las cuestiones que más debate ha generado ha sido cuando la consejera también ha reivindicado el trabajo de los Mossos en las escuelas porque «aportan su conocimiento a los proyectos educativos». «En ningún momento los Mossos quieren sustituir a los maestros”, ha dicho. Ha admitido que la iniciativa se dio a conocer en “un momento inoportuno”, pero ha reivindicado la experiencia de las oficinas de mediación y de trabajo con la comunidad del cuerpo para abordar problemáticas como la violencia entre menores. De hecho, ha relacionado esta iniciativa con el crimen de Manresa, el homicidio de Carles Vilajosana de principios de septiembre. «Cuando ocurren incidentes tan graves y dolorosos se nos piden soluciones policiales. Pues las soluciones policiales, cuando llegan, llegan tarde”, ha razonado. Pellicer en último turno de palabra le ha espetado: «Deje estar el plan piloto [de presencia de mossos en las escuelas]». Señal de que la CUP lo usará como bandera de oposición.

Comparte

Icona de pantalla completa