Ferran López y Sílvia Catà son los dos nombres que dirigirán la policía de Cataluña a partir de ahora. Uno será el nuevo director general de la Policía y la otra, la nueva jefa del Cuerpo de los Mossos d’Esquadra. Relevos importantes en la estructura del poder de Cataluña y con trayectorias propias y diferentes tradiciones policiales. Cada uno tiene asignado su trabajo y ambos tienen un pasado muy diferente. Vamos por partes, si hay un hombre que tiene la verdadera memoria del Proceso en clave policial es el comisario Ferran López. Un comisario con autoridad moral dentro del cuerpo que recomendó a Josep Lluís Trapero, entonces jefe del cuerpo, que se tragara el orgullo y no entrara en guerra con Diego Pérez de los Cobos, el mando de la Guardia Civil destinado a Cataluña para detener el referéndum del Primero de Octubre. Trapero le hizo caso, pero a través de enviarle a él a las reuniones de coordinación, de manera que se encontró aguantando el chaparrón de la brutalidad policial española contra los catalanes el 1 de octubre de 2017 y fue el primero en pedir explicaciones a Pérez de los Cobos por los golpes de porra a los ciudadanos que querían votar frente a los colegios electorales.
Poco esperaba el comisario López, que, ni un mes después, sería el nuevo jefe del cuerpo, hay que decir que a regañadientes, a raíz de la aplicación del artículo 155, que supuso la fulminación de Trapero, ya con los galones de mayor, como número 1 de la Prefectura para después de ser procesado por rebelión. López fue el encargado de dirigir el cuerpo durante los meses siguientes en interlocución con el mallorquín Juan Antonio Puigserver, el conseller puesto por Mariano Rajoy para aquel período, que evitó entrar en el Departamento de Interior y en el complejo Egara –sede central de los Mossos– como un toro en una cacharrería. De hecho, era un destacado miembro de la brigada Aranzadi del Ministerio del Interior, del cual era el secretario general técnico, y evitó hacer sangre en el cuerpo y en la consejería. En aquella etapa, la obsesión de López, que nunca se ha jactado de ser un maulet, fue evitar que cientos de mossos imputados por el 1-O acabaran condenados, incluido Trapero y la intendente Teresa Laplana, una de las perjudicadas por el Proceso sin tener ninguna responsabilidad.
Ahora las circunstancias le han hecho subir un escalón más. López será el nuevo director general de la Policía y vuelve a relevar, casualidades de la vida, a Trapero. Será un alto cargo de confianza en una plaza que, hasta el nombramiento de Trapero, estaba reservada a perfiles políticos, porque el director de la policía es también –o sobre todo– un fusible político. Vuelve a Cataluña después de estar en Madrid, a petición de quien fue hasta hace dos años comisario jefe, Eduard Sallent, que le pidió que fuera la figura de enlace y coordinación con el resto de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, las instituciones judiciales y los servicios de inteligencia españoles e internacionales. Una tarea delicadísima que ha prestado hasta ahora estableciendo una extraordinaria relación con el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Audiencia Nacional y el Ministerio del Interior. Parlon le ha encomendado una nueva misión: ordenar de nuevo a los Mossos, devolver la credibilidad al cuerpo y, sobre todo, evitar el choque con el Estado como ha pasado con el despliegue de la policía de la Generalitat en puertos y aeropuertos, que ha quedado estancado. Un reto gigantesco y con la seguridad como una de las máximas inquietudes de la ciudadanía.

Un maestro con uniforme
Ferran López (Madrid, 1966) se incorporó al cuerpo en el año 1990, aunque es diplomado en magisterio, maestro de formación, precisamente un colectivo que ha generado una crisis en la dirección de su predecesor por la ocurrencia de enviar espías a las asambleas de docentes. También tiene la diplomatura en Seguridad Pública, el Executive Master in Public Administration de ESADE (2017-2019) y el Programa Superior de Dirección y Gestión de la Seguridad Pública por la Escuela de Administración Pública de Cataluña (2007), así como el Curso de Defensa Nacional del CESEDEN, que completó el año 2025. Fue de la primera promoción del reconocido Grupo Especial de Intervención (GEI), una de las unidades de élite del cuerpo, y escolta del conseller de Interior Xavier Pomés. Fue el encargado de poner en marcha la comisaría de l’Hospitalet de Llobregat cuando aún los Mossos no habían completado el despliegue y llegaban así al área metropolitana, dos años antes de aterrizar en Barcelona. Una zona que era la verdadera joya de la corona para la policía catalana en aquel momento. Un destino que le salió redondo. También fue el primer mando en dar explicaciones sobre el atentado yihadista del 17-A en Barcelona –hasta que llegó Trapero, que estaba fuera de Barcelona.
En marzo de 2021, cuando era la mano derecha de Trapero una vez restituido como jefe del cuerpo después de ser absuelto, López recibió una oferta del Barça de Joan Laporta para dirigir la seguridad del club, un cargo que asumió a finales de abril del mismo año pero del cual se retiró en noviembre. Antes, el comisario estaba en la reserva después del cese como jefe del cuerpo una vez levantado el 155, aunque continuó en la Prefectura, con Miquel Buch de conseller.
Ciclista y futbolista, fue jugador del equipo de la Damm y del Masnou. También se le conoce por su afición a la lectura, el cine y las series de culto. Entre otras, es un verdadero fan de la serie Northern Exposure (Doctor en Alaska, que vio por primera vez, como el resto de su generación de boomers, en TVE). De hecho, su humor tiene bastante semejanza al protagonista, doctor Joel Fleischman, aunque alguno de los mandos espera que la dirección no le haga perder.

Catà, la comisaria que surgió del país
Sílvia Catà (Arenys de Munt,1973), es la nueva comisaria jefa del cuerpo en sustitución de Miquel Esquius –amigo personal de Ferran López–, que se jubila. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Autónoma de Barcelona, forma parte del Cuerpo de Mossos d’Esquadra desde 1998. Catà ha desarrollado buena parte de su carrera en responsabilidades de mando territorial y de seguridad ciudadana. Entre 2018 y 2019, fue jefa del ABP Mollet del Vallès. Posteriormente, fue coordinadora regional de Seguridad Ciudadana de la Región Policial de Barcelona y, entre 2022 y 2023, subjefa de la Región Policial de Barcelona.
Desde el 1 de julio de 2023 es jefa de la Región Policial de Girona, responsabilidad que ha ejercido con la categoría de comisaria. Con su incorporación a la Prefectura, Catà asume el máximo mando operativo del cuerpo con una trayectoria centrada en la gestión policial territorial y la seguridad ciudadana. Es la primera mujer jefa del cuerpo y tiene fama de testaruda y resolutiva. En varias entrevistas a medios gerundenses, se mostraba bastante convencida de incrementar policías en la Jonquera, municipio fronterizo con el estado francés, y sobre todo, la protección de colectivos vulnerables como LGTBI y las personas sin hogar. Asimismo, defiende firmemente la interposición de denuncias aunque así aumenten las estadísticas de hechos delictivos, para reducir la cifra negra de conductas ilícitas, y una de sus prioridades ha sido la lucha contra la violencia de género.

