Juego de cartas ha vuelto a TV3 por la puerta grande con una entrega muy buena que buscaba el mejor plato de guisante del Maresme. Las espectaculares cifras de audiencia que ha conseguido demuestran que había ganas de ver volar cuchillos entre los restauradores, lo que desde luego ha pasado. Hemos visto al típico propietario con 40 años de experiencia y mal genio, el moderno, el tiquismiquis y también a la buena que ha acabado siendo más exigente de lo que parecía. Todo, en una entrega con acusaciones y uno de los restaurantes muy superior respecto a los otros. El ganador se podía intuir fácil, pero eso no impide que hayan hecho un muy buen 22,6% de share y 352.000 telespectadores de media. En las otras cadenas no han podido competir, ni siquiera La Revuelta que entrevistaba a los ganadores del Benidorm Fest y se han quedado con un 8,4% muy inferior.
Mas Nadal, una buena opción en Sant Andreu de Llavaneres
La primera parada ha sido en Sant Andreu de Llavaneres, en Mas Nadal, donde el encargado Albert Casado ha presumido de esta masía del siglo XVII. El exterior les ha gustado, al igual que han aplaudido el comedor clásico y la cocina gigante. La han encontrado muy vieja y con un poco de falta de limpieza, eso sí. Se han decepcionado mucho cuando han visto que tenían los guisantes congelados: “Esto no me lo esperaba. Guisantes del Maresme congelados nunca, lo estás maltratando”, ha dicho uno de los rivales.
Este restaurante familiar de toda la vida rinde homenaje a la cocina tradicional y ofrece unos platos grandes que les han dejado muy sorprendidos. Les han servido dos elaboraciones diferentes de guisantes y uno de los contrincantes ha reconocido que aquellos eran frescos y no los congelados que había visto. Sin embargo, el mayor de los concursantes ha seguido insistiendo que estaban congelados. Marc Ribas en persona ha ido a la cocina y ha comprobado que tenía razón quien defendía que eran frescos.


“Muy tierna y la reducción está buenísima, no puedo decir nada”, han premiado cuando les han servido las carnes. Los postres no estaban mal, pero han preferido los salados. La nota media ha sido de un 5,9, con cuatro categorías empatadas con un 6 mientras que las peores han sido la del guisante y el precio con un 5,7 respectivamente.
El Dale Steakhouse de Mataró, carnes gigantes y a precios muy competitivos
El viaje ha continuado en Mataró, en el Dale Steakhouse. David Torres, el chef y propietario, ha creado una carta muy atractiva que gira en torno a la carne de vaca, con la brasa como punto fuerte. La decoración no les ha acabado de convencer, ya que han encontrado carencias. Cuando han visto que los guisantes eran frescos lo han destacado. Los cuchillos entre dos de los restaurantes han comenzado a volar, ya que a Albert no le ha gustado que le acusaran de tener guisantes congelados y se ha vengado.
La camarera ha ganado muchos puntos, ya que se ha esforzado en hablar catalán cuando aún lo está aprendiendo. El plato de patatas ha caído al suelo porque estaba muy nerviosa, pero los otros la han puntuado muy bien igualmente por su actitud. Los platos que les han servido eran exageradamente grandes y no sabían ni qué decir. Esteve ha sido el más crítico, otra vez, pero los otros han estado de acuerdo en que los guisantes no eran los mejores por culpa del caldo que los acompañaba.


La carta es increíble porque los precios son muy competitivos, tanto que el presentador ha llegado a preguntarle al propietario cómo hace para que le salgan las cuentas. Sorprendentemente, ha dicho que opta por comprar la vaca entera. Los segundos platos les han encantado y los postres gigantes, también. La nota media ha sido de un 6,7 gracias al 8 del servicio y el 7,3 de la categoría de comida. Lo peor ha sido el guisante, al que han valorado con solo un 5.
Los guisantes de Catalans L’Ecològic, la propuesta más casera
La tercera parada ha llevado el programa hasta Catalans L’Ecològic, situado en el Parque de la Serralada Litoral. Aquí, el Esteve Parés, el más punzante de los restauradores, no ha convencido porque han encontrado una falta de limpieza importante en la sala: “La mesa pegaba”. Los tres han quedado decepcionados, pero lo que más ha sorprendido han sido las críticas de Laura, que había sido la más calmada hasta entonces. Que tengan la brasa en el comedor es un peligro y han calificado el espacio con adjetivos tan potentes como “tétrico”.
Como era de esperar, el primer restaurador se ha vengado de las críticas que hizo a su espacio: “Me sabe mal decirlo, pero el canelón era bastante horroroso”. También Marc Ribas ha criticado los calçots que le han servido: “No entiendo la textura, iré a la cocina a preguntar cómo lo han hecho”. Spoiler, estaban congelados y los habían terminado en el horno. Sobre el pollo, consideran que estaba crudo. Todo han sido críticas y eso no ha gustado al restaurador, claro, que se llevaba las manos a la cabeza desde la cocina. Los platos que han servido estaban llenos de dedos, un servicio que les ha dejado perplejos porque no es típico de alguien con 40 años de experiencia.


La valoración ha sido muy baja, con un suspenso generalizado que deja la media en un 4,4. De hecho, no ha aprobado ninguna de las categorías excepto el servicio que obtiene un 5.
La Nova Cisa de Premià de Dalt, muy buena presentación y buenas vistas
Finalmente, han llegado a La Nova Cisa donde se han quedado boquiabiertos porque el espacio es precioso y resulta evidente que les ha costado mucho dinero. La carta está llena de platos caros, pero lo entienden porque en la cocina han encontrado alimentos de mucha calidad. Los guisantes, por ejemplo, han recibido muchos aplausos de los rivales.
Una vez en la mesa, se han puesto las botas: “Es un espectáculo, es buenísimo y está muy bien acertado”. Esteve ha vuelto a demostrar su mal carácter, indignado con los elogios que hacían los otros: “¿Pero cómo podéis decir eso?”. La pinta de los platos era increíble, así como los ingredientes carísimos que los acompañan. La presentación de los postres es increíble, muy original y preciosa.

Con un 7,2 de nota media, se han colocado en primera posición con ventaja. La mejor nota ha sido para el guisante con un 8, mientras que en el otro extremo de la cadena ha estado el 6,3 del precio.
La confrontación final los acaba enfadando a todos
Los restauradores se han acusado mutuamente de hacer estrategia, con una Laura que se ha quitado la máscara: “No acabo de entender que lo hayan criticado tanto y luego le pongan buena nota”, ha lamentado ella.
“Es muy baja esa 4,4 y me hace sentir muy mal. Después de tantos años, yo creo que no he hecho nada mal”, se ha defendido Esteve. Le habían acusado de no servir guisantes de Llavaneres y él ha llevado la factura. Con el precio al que se los han vendido, sin embargo, ya quedaba claro que tal vez le habían estafado. “Que Esteve votara mal no sorprende, pero viendo el nivel de su restaurante creo que ha votado sin coherencia”, le han recriminado. Ha habido puñaladas por la espalda, claro.
“Pues tú baja nota, ¿eh? Han votado como el culo, te dije que votaras bajo y han sido unos cabrones. Nos jugábamos 5.000 € y los hemos perdido”, ha saltado la madre de Albert en la llamada que han hecho después de saber las notas. La escena, increíble.

El restaurante ganador ha sido La Nova Cisa como ya se lo esperaba todo el mundo. El plato estrella ha sido de otro de los restaurantes, sin embargo, de Mas Nadal por su paletilla de cabrito que sube a la segunda posición gracias a este premio de Marc Ribas.

