A pesar de haber logrado solucionar la incidencia, Renfe no puede garantizar que no haya nuevas paradas en el servicio de Rodalies. Así lo ha explicado este lunes el portavoz de Renfe, Antonio Carmona, tras una nueva mañana de caos en la red ferroviaria, con dos reinicios fallidos desde primera hora. «Pedimos disculpas a los viajeros que confían en nuestro servicio. Adif ha hecho todo el esfuerzo para garantizar la circulación», ha dicho, precisando que la incidencia detectada en el centro de control de la estación de Francia ha afectado a todas las líneas que se ponían en funcionamiento hoy tras la parada de 48 horas. Carmona ha confirmado que ya se ha podido estabilizar la situación y confía en que la circulación pueda normalizarse de manera progresiva a lo largo del día.

El portavoz del gestor ferroviario ha evitado hablar de ningún tipo de sabotaje y ha señalado que cada vez que el centro de control cae, necesita un tiempo prudencial para reiniciarse y volver a la normalidad. «Es como si en Barcelona cayera el sistema de semáforos. Hasta que no se recupera el control no se puede volver a circular», ha ejemplificado. Carmona también ha asegurado que se ha desplegado un equipo de 700 personas en todo el territorio para poder informar en tiempo real a los usuarios sobre la situación de la red y que hay casi 150 autobuses ofreciendo un servicio alternativo por carretera en los tramos y zonas donde la red no se ha podido reanudar. «Estamos todos implicados para lograr la estabilización del sistema y para poder dar el mejor servicio, garantizando la movilidad», ha insistido. Preguntado sobre la posibilidad de nuevas réplicas que hagan caer el sistema, el portavoz ha remarcado que harán todo lo posible para evitar que se produzcan. «Solo podemos garantizar trabajo, trabajo y trabajo», ha concluido.

El portavoz de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona, en una atención a los medios en la estación de Sants | Andrea Salazar (ACN)

Mañana de caos y frustración

Pocos minutos después de las seis y media de este lunes, Adif informaba de una incidencia en el centro de control de la estación de Francia que obligaba a suspender la circulación, frustrando la esperada reanudación de Rodalies. Una vez resuelto el problema, se volvía a poner en marcha el servicio. No pasaba ni media hora, cuando el operador informaba de una nueva suspensión. Esto dejaba muchos trenes parados en las estaciones en medio de la confusión general y con los informadores de Adif sin saber qué decir a los usuarios que se acercaban a los portones para hacer uso del servicio. En la estación de Sants, no fue hasta las ocho que los trabajadores de Adif comenzaron a dejar pasar pasajeros hacia la zona de vías. Eso sí, sin poder garantizar que el servicio funcionaría con normalidad y que no se quedarían parados en la siguiente estación.

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