Los sindicatos de médicos y de docentes han contactado entre ellos para saber qué harán unos y otros este viernes. Aunque no es una acción premeditada, ambos llevarán sus protestas frente al Parlamento. No es una huelga colectiva, aunque hay elementos que recuerdan a un paro general. Cada uno piensa en los suyos, pero ambos señalan la escasa comunicación con el Gobierno y las costuras a punto de romperse en los servicios públicos de Cataluña. Los maestros, más ruidosos, se han detenido toda la semana, en una huelga territorializada que terminará este viernes con una protesta unitaria en el centro de Barcelona. Los médicos, que comparten muchas de las preocupaciones, también hacen huelga, en este caso, jueves y viernes, para reivindicar un estatuto propio. Unos comenzarán la manifestación en el Hospital Clínic; los otros, en la plaza de Tetuán. Pero ambos terminarán en las puertas del Parlamento.
“No tiene ningún sentido que un Gobierno prefiera que dos colectivos como los nuestros, que representan dos pilares básicos del estado del bienestar, estén en la calle y no donde debemos estar”, advierte el secretario general de Médicos de Cataluña, Xavier Lleonart, en conversación con El Món. “Alguien tiene que poner sensatez”, sentencia. Iolanda Segura, portavoz de la USTEC, el sindicato mayoritario de los docentes, también hace notar que los diversos profesionales de los servicios públicos tienen “inquietudes muy similares”. Inquietudes, insiste, que no ve que sean «una prioridad para el Gobierno”. Aspec, la CGT y La Intersindical también forman parte de la protesta, que ha recibido el apoyo de los Bomberos y de los agricultores, que este jueves han acompañado a los docentes con los tractores en Girona, en la movilización territorial.
El Gobierno, que ha retirado los presupuestos para tener tiempo de intentar convencer a ERC de aprobarlos más adelante, tendrá que enfrentar una doble huelga que tiene elementos comunes. Los maestros piden una reducción de las ratios en las aulas, alegando la “imposibilidad” de tener una atención “individualizada y de calidad” de los alumnos. Además, Segura apunta que, en Cataluña, uno de cada tres alumnos requiere algún tipo de atención especial. “La complejidad en el aula es muy grande y el ritmo de trabajo, en muchos casos, es demasiado elevado”, se queja. Los médicos no tienen alumnos, pero sí pacientes. Y con un argumento similar, “mejorar la calidad asistencial”, piden limitar el número de visitas por profesional en la atención primaria. “Debemos poner límites a las condiciones en que prestamos asistencia, si no es muy difícil hacerlo con garantías”, sentencia Lleonart.

Poner límite a las ratios o al número de pacientes es una de las reclamaciones que los une, pero no la única. La sobrecarga de burocracia, que los agricultores hicieron mediática durante su particular revuelta, también acosa a médicos y docentes. En los centros sanitarios, este problema se expresa en las tramitaciones de bajas, el volcado de datos en aplicativos y la elaboración de informes. Y, en las escuelas, a la hora de poner notas o en la cantidad de informes que deben hacer o de protocolos que deben seguir. “Tenemos que llenar demasiada papeleo, así de sencillo”, resume Segura, que ve en todos estos procedimientos “una forma de control”. “Pero esto nos resta tiempo de preparar clases de calidad”, lamenta la portavoz de USTEC.
Apoyo de diferentes sectores sociales y económicos
En las últimas horas, estos dos colectivos –principalmente los docentes– han recibido el apoyo de otros sectores clave del país. Los bomberos les han enviado una carta de apoyo y los agricultores han salido con ellos a la calle. “Sus reclamaciones son las mismas que hace tiempo que denuncia la agricultura de nuestro país”, ha incidido Revolta Pagesa en un comunicado. Segura, que agradece las muestras de apoyo, insiste en la “urgencia” de “confluir todas estas fuerzas para ir juntos y poner los servicios públicos en el centro de los presupuestos de la Generalitat”.
Médicos de Cataluña también remarca la “buena sintonía” que hay entre diferentes “sectores clave” del territorio. “Nos respetamos. Hay la intención de que sus reivindicaciones lleguen a buen puerto, de la misma manera que ellos lo quieren con nosotros”, remarca Lleonart. Estos colectivos avisan que las protestas se alargarán. El secretario general de Médicos de Cataluña avisa que continuarán «al menos hasta el verano» o hasta que consigan «una negociación real”. Una declaración similar a la de los docentes. “Este país será ingobernable. Hemos hecho cortes de carretera y continuaremos luchando hasta que haya un acuerdo ratificado por la mayoría”, ha apuntado estos días Marc Martorell, portavoz de Intersindical Educación.

Desde la USTEC detallan a El Món que el paro general del país se ha llegado a poner sobre la mesa, aunque la logística de una acción de esta magnitud “requiere tiempo y consensos muy amplios”. En todo caso, los docentes podrían incentivar una huelga general a través de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), la organización confederal de la que forma parte la USTEC. “Podemos unirnos todos los sectores que mantenemos el estado del bienestar, porque tenemos preocupaciones muy similares. Es ambicioso, ciertamente, pero tampoco lo descartamos”, remarca Segura.
Illa admite que se debe ir “más allá” con los docentes
Mientras tanto, el Gobierno sigue reacio a abrir nuevamente conversaciones con los docentes. Una situación que también denuncian los médicos. La semana comenzaba con un portazo del secretario de Mejora Educativa, Ignasi Giménez, que en una entrevista en TV3 alababa el pacto con UGT y CCOO. “Nuestro horizonte y nuestro escenario es el de comenzar a desplegar tan pronto como sea posible el conjunto de las medidas que nos está pidiendo la comunidad educativa», afirmaba, descartando nuevas conversaciones. Menos tajante ha sido Salvador Illa en el Parlamento. «¿Hemos dado pasos para mejorar la situación? ¿Hay que dar más pasos? Por supuesto que sí. ¿El Gobierno los dará? Por supuesto que sí», respondía a las críticas de la CUP, elogiando igualmente un acuerdo que se ha hecho “con mano tendida” a todos los sindicatos.

Los docentes cierran una semana de movilizaciones que comenzó el lunes con miles de personas en el centro de Barcelona. La huelga unitaria de este viernes, que es de alcance nacional, culmina una semana “exitosa” de paros territorializados, según los sindicatos, que han cifrado en un 65% el seguimiento que se ha ido haciendo por todo el país. El Departamento de Educación ha rebajado la cifra entre el 30 y 40%, en función del territorio.
Por otro lado, los médicos, que suman casi una decena de protestas en poco más de un año, mantienen la presión por el estatuto propio a pesar de estar menos movilizados. Salud cifra en un 5,3% el seguimiento de la huelga de facultativos de este jueves (con datos de la mañana) y Médicos de Cataluña lo eleva al 31%. Respecto a estos datos, los sanitarios han denunciado la dificultad de hacer huelga; no tanto por la penalización económica como por la sobrecarga laboral de los días siguientes, en los que se les acumula las visitas pendientes. Este viernes, será la segunda jornada para los médicos y la quinta para los docentes. Ahora, con el edificio del Parlamento como testigo.




