Los hablantes de catalán reportaron hasta 122 casos de discriminación contra hablantes de catalán en las administraciones públicas españolas. Esta cifra supone un récord en el número de denuncias recogidas por Plataforma per la Llengua, que recopila todas las vulneraciones lingüísticas de 2024 en el informe «Si quieres que te atienda tiene que ser en castellano». La frase ejemplifica a la perfección la reacción de policías españoles, funcionarios de diferentes organismos del Estado español e incluso de Ministerios del gobierno español. “Esto es España», «Si quiere que le responda, me habla en castellano”, «Hábleme en español», “aquí se habla español” o «Yo no tengo por qué saber catalán«, entre otras, son algunas de las respuestas que los hablantes de catalán han recibido al defender sus derechos a usar la lengua en Cataluña. Unas actitudes que quedan recogidas en estos diez casos que ejemplifican la avalancha de discriminaciones registradas:

Un policía español alecciona a una ciudadana que se expresa en catalán

Una vecina de Vilafranca denunció lo que en enero de 2024 ocurrió en la oficina de expedición del DNI de la ciudad y preguntó en catalán a un agente de la Policía española si debía renovar el carnet de identidad antes de que caducara o después. El policía le respondió con un simple «no le entiendo”, y, ante la sorpresa de la mujer, añadió «usted está ahora mismo en la policía española. Yo no tengo por qué saber catalán, si fuese así tendría que saber vascuence, valenciano, mallorquín y gallego”. Entonces, la vecina le preguntó si creía que el valenciano y el catalán son idiomas diferentes, y él, que decía no entender el catalán, le respondió que el valenciano apareció mucho antes que el catalán. Antes de que la mujer decidiera irse, el agente quiso explicarle un supuesto “derecho y deber” de “todos los españoles –porque estamos en España– a conocer y hablar el español”.

“En castellano» en las oficinas de Hacienda en Lleida

Un vecino de Lleida se presentó en las oficinas de la Agencia Tributaria estatal en Lleida para hacer una consulta sobre la renta de un tercero. En la denuncia efectuada en febrero, relata que explicó a la funcionaria que venía como persona autorizada. “En castellano, por favor”, le espetó la trabajadora. Aunque la exigencia lo contrariaba, le replicó, pero en la denuncia formulada a Plataforma per la Llengua deja constancia de que se sintió discriminado, «víctima de un abuso de posición dominante, porque es el usuario, y no el funcionario, quien tiene derecho a elegir la lengua oficial en la que quiere ser atendido».

Pasajeros suben a un tren del R3 de Rodalies en plaza Cataluña / ACN

Un agente de seguridad de Renfe se niega a atender a un usuario porque le habla en catalán

Un usuario de Renfe denunció en febrero que en la estación de Renfe de Plaza Cataluña, en Barcelona, fue discriminado por un agente de seguridad cuando le preguntó si podría volver a entrar con el mismo billete porque el tren que debía tomar iba con retraso. El hombre le espetó que si quería información, debería dirigirse a él en castellano. La usuaria defendió su derecho de dirigirse en catalán en Cataluña, pero el trabajador le replicó que “Esto es España. Si quiere que le responda, me habla en castellano”. La mujer, entonces, se dirigió a otro agente, pero el primero la siguió para decirle que el compañero tampoco le hablaría en catalán, y que si quería una respuesta, debía hablar en castellano.

Un trabajador de Renfe: “Usted es española. ¡En español!”

Una situación similar denunció otra usuaria de Renfe, pero en la estación de la Sagrera, en Barcelona. Según la denuncia, las máquinas de validación de los billetes no funcionaban bien y el tren estaba a punto de llegar. Como ella venía de otro transporte y ya había validado el billete, entró por una puerta que habían abierto los que salían. Un guardia de seguridad de Renfe la vio y le gritó, pero ella le explicó la situación. “¡Hábleme en español! Soy español, no me puede hablar en catalán. Usted es española. ¡En español!”. La conversación no fue a más porque la usuaria lo ignoró y bajó las escaleras para poder tomar el tren.

Un encuestador del CIS califica a una mujer de «maleducada» por hablar en catalán

Una mujer recibió una llamada del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el organismo que realiza las encuestas y los estudios de la administración estatal, porque quería hacer una entrevista sobre las elecciones al Parlamento de Cataluña de ese año. En la denuncia comunicada en abril a la ONG del catalán, la mujer aceptó hacerla y cuando comenzó a responder en catalán, el trabajador le pidió que hablara “en español”. Ella se negó, y el trabajador le espetó que era una “maleducada” y colgó el teléfono.

El Ministerio de Transportes reclama a la CUP de Vic que traduzca unas alegaciones

El grupo municipal de la CUP en el Ayuntamiento de Vic presentó alegaciones al estudio informativo de la duplicación de la línea Montcada Bifurcació – Puigcerdà Frontera Francesa, en el tramo Vic – Centelles. Entonces, el proyecto se encontraba en período de información pública a principios de junio, tras la aprobación por parte de la Dirección General del Sector Ferroviario del ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible en abril, y los anticapitalistas presentaron el documento íntegramente en catalán. Según la denuncia recogida por la entidad que preside Òscar Escuder, el Ministerio le requirió la traducción del texto al castellano y advirtió al grupo municipal que si no lo traducía, no lo tendría en consideración.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, interviene durante la presentación del plan director de inversiones en los talleres de Renfe 2025-2030 / Europa Press

La policía lo denuncia porque habla en catalán

Un hombre acudió a la comisaría de la policía estatal en Manresa para renovar el carnet de identidad después de perderlo y, según el relato de los hechos recogidos por la ONG del catalán en julio, el agente le exigió que hablara en castellano. El hombre se negó y dejó claro que no renunciaría a expresarse en su lengua, una actitud que el agente respondió abriendo un acta de denuncia por negarse a hablar en castellano y por responder “con agresividad”.

Un trabajador del SEPE en Vilanova i la Geltrú: “Aquí se habla español”

Un hombre fue a un edificio de la Oficina de Trabajo de la Generalitat de Cataluña en Vilanova i la Geltrú para una conciliación laboral. El hombre del mostrador, según la denuncia registrada en octubre, solo hablaba en castellano, y cuando él se lo recriminó, contestó que la oficina específica en la que se encontraba dentro del edificio era del SEPE, el servicio de empleo estatal. El hombre, enfadado, le espetó que “aquí se habla español”. En una segunda interacción, el hombre aseguró que no hablaba en catalán porque “soy de Cádiz” y, de nuevo, volvió a justificar que no hablara en catalán por el hecho de encontrarse en el SEPE.

Una funcionaria de Hacienda exige a gritos a una usuaria que hable en castellano

Una mujer denunció en noviembre que fue a la oficina de la Agencia Tributaria en la plaza del Dr. Letamendi, en Barcelona, y la trabajadora que la atendía se enfadó mucho porque le habló en catalán. Según el relato de los hechos, la mujer evidenció su incomprensión y le espetó a la denunciante que le hablara «¡en castellano!». Cuando se quejó de su actitud, la trabajadora añadió que la lengua catalana «no servía de nada» y le insistió para que hablara ¡en castellano!”. La funcionaria se agitó tanto que incluso una compañera suya intervino en la conversación para preguntarle si estaba bien.

Un vigilante de Renfe le dice que le hable en castellano, que a él el catalán no le gusta

Una mujer tenía problemas con el billete de tren en la estación del Clot de Rodalies y pidió ayuda a un vigilante de seguridad. Lo hizo en catalán y el vigilante le dijo en castellano que hablara con su compañero. Según el relato de los hechos de la queja trasladada en diciembre, el segundo vigilante volvió a dirigirla al primero y cuando lo hizo, este le espetó: “¡A mí me hablas en castellano!”. Ella se negó, y el hombre le trasladó que no le gustaba el catalán. Entonces, la mujer recurrió al segundo vigilante, que, finalmente, le abrió la puerta y la dejó pasar.

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