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“¡Cómo no van a ser mejores resultados si solo se han examinado los alumnos más buenos!”, bramaba un destacado referente sindical el pasado martes, poco antes de comenzar la manifestación de docentes de Barcelona y al conocer el informe PISA. Son resultados que no se pueden comparar con los anteriores porque las pruebas han excluido por error a un 23,2% de los alumnos que debían hacerlas, muy por encima del umbral máximo del 5% que marca la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Con una muestra inflada para las pruebas, Cataluña crece y se sitúa por encima de la media española y de la OCDE. Ahora bien, ni así destaca –como ya era habitual– en matemáticas; a pesar de tener un resultado inflado, los alumnos catalanes suman 469 puntos en esta competencia, solo cinco puntos por encima del último registro, que provocó destituciones dentro del Departamento de Educación. Los resultados quedan muy por debajo de Madrid –que ocupa, sin una muestra sesgada, el primer lugar del ranking estatal– y lejos de los 552 puntos de Japón. Los errores en la muestra hacen difícil extraer conclusiones ni hacer comparativas, pero sí confirman las matemáticas como la peor de las tres competencias que analiza PISA (por debajo de comprensión lectora -473 puntos- y ciencias -502-).

“Es un error grave y el hecho de tener una muestra sesgada, que no es representativa, hace difícil sacar conclusiones de este resultado. En todo caso, no me sorprende que matemáticas no sea la competencia en la que más brillamos”, apunta Lluís Albarracín, doctor en didáctica de las matemáticas de la UAB, en conversación con El Món. El experto, que en su currículo destaca la coordinación del máster para acceder a la docencia, resume varios años de decadencia en una idea: “Los alumnos que les interesa las matemáticas se van a otros grados, en parte, por la presión social de su entorno. Solo aquellos muy vocacionales quieren dedicarse a la docencia. Por tanto, tenemos docentes que no sienten motivación por las matemáticas”. 

El doctor en matemáticas ve diferencias entre los maestros de primaria y los profesores de secundaria. En etapas más iniciales no hay expertos dedicándose a matemáticas, como sí ocurre en disciplinas como la música o el inglés. “Quizás sería el momento de implantar un especialista en ciclo medio y superior”, comenta Albarracín. En secundaria, el análisis es diferente. Todo comienza con la formación previa a la docencia, porque matemáticos y los físicos solo representan un 20% de los profesionales que hacen el máster para poder trabajar en los institutos. “Si te has cansado de tu trabajo, te sacas el título y, como faltan docentes de matemáticas, al día siguiente tienes clases. Pero las personas que se forman para serlo tienen las matemáticas muy lejos”, concluye.

Un estudiante hace un examen para entrar a la universidad | Kike Rincón / Europa Press

Caída constante de los resultados

Los resultados en la edición de PISA 2022 ya apuntaron el inicio de una decadencia que se ha confirmado en la selectividad de este año. La media de matemáticas en las PAU cayó a 4,18 el junio pasado, el peor dato de la última década. Un resultado que los expertos vinculan a un formato de examen largo, pero también a la reducción de horas lectivas de matemáticas –los últimos años han tenido una menos a la semana– y a un modelo educativo que elimina el razonamiento son aspectos mucho más relevantes. 

“Nos estamos comparando con ciudades y países que hacen más horas de matemáticas que nosotros. El departamento debería empezar por lo más simple, que es incrementarlas”, reflexiona Raül Fernández, profesor de instituto y presidente de la Federación de Entidades para la Enseñanza de las Matemáticas en Cataluña (FEEMCAT). “Los aprendizajes competenciales requieren tiempo, y eso significa horas”, remata.

Los docentes expertos en matemáticas remarcan que este incremento de horas no es imposible teniendo en cuenta que, en etapas anteriores, el sistema educativo catalán ya había tenido más. Un cambio legal en 2015 introdujo el aprendizaje por proyectos en las escuelas, incrementando las horas de trabajo autónomo. Según los analistas, este hecho ha obligado a recortar horas de algunas asignaturas. “Especialmente de matemáticas”, incide Fernández. 

En el año 2024, tras los malos resultados de PISA, el departamento pidió a los centros que hicieran uso de las horas de gestión autónoma que permiten los nuevos currículos para incrementar las matemáticas entre 1 y 4 horas a la semana. A pesar de los últimos recortes, el currículo sigue siendo el mismo, lo que también ha hecho que muchos profesionales adopten un método más mecánico que les permita enseñar todo lo que aparece en el libro de texto antes de fin de curso. En definitiva, un pez que se muerde la cola.

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