Pablo Motos presenta un programa diario desde hace dos décadas, 20 años frente a la cámara que han permitido que los telespectadores lo vean envejecer en directo. Ahora, a los 61 años, su cara evidentemente ha cambiado mucho y las arrugas le preocupan como a muchas estrellas televisivas. En la emisión de este jueves, el tema se ha puesto sobre la mesa y ha sido a raíz de una pregunta suya: «¿Se debe combatir la vejez o asumir que te haces mayor?«, soltaba. Rápidamente, Tamara Falcó reconocía que verse envejecer es «difícil» y, a partir de ahí, se han puesto a hablar de bótox en una parte de la tertulia mucho más light.
«La vejez demuestra el horrible poder que tiene la gravedad porque todo va cayendo… y llega un momento en que, incluso, se te caen las rodillas«, soltaba el presentador. Mientras que Nuria Roca o Cristina Pardo decían que se debe asumir que la vida pasa y es bueno aceptarse a uno mismo; Juan del Val quiso aprovechar para criticar a todos aquellos que se dejan cautivar por el bisturí: «La gente empieza a operarse y se estiran tanto que se quedan sin arrugas. Eso sí, no parecen más jóvenes sino que continúan aparentando la misma edad. Antes parecía que tenía 66 años y, ahora, sigue pareciendo que tiene 66 años pero sin arrugas».

¿Pablo Motos se ha operado la cara?
Pablo Motos ha lamentado que la gente se opere sin parar para intentar frenar el envejecimiento: «Se van estirando y, al final, todos tienen la misma mirada de merluza congelada«. Y es que el presentador sabe de qué habla, él que ha experimentado cómo es esto de ponerse bótox. En una confesión que ha sorprendido a los telespectadores, el valenciano ha reconocido que hace unos años se inyectó bótox durante unas vacaciones: «Yo no tenía ni idea de qué era, pero me lo pusieron por toda la cara«.
¿Y le gustó el resultado? Pues no mucho, teniendo en cuenta lo que ha dicho sobre el primer momento que se miró en el espejo después: «Recuerdo salir de la clínica, entrar en el ascensor y pensar que parecía chino cuando me vi en el espejo«. Después de aquella experiencia, dice que le preocupó mucho no poder arreglarlo antes del inicio de la temporada: «Fue muy complicado porque no podía reír… y eso es fastidioso«. Desde entonces, no habría vuelto a dejarse engalanar por ningún cirujano plástico.

