El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha anunciado un paquete de sesenta medidas para prevenir el uso de pantallas en la escuela, entre las cuales destaca la prohibición de usar la inteligencia artificial en menores de 14 años. Educación destaca que la IA no se usa ahora como herramienta pedagógica, pero que el ejecutivo da un paso más allá ante los malos resultados de las pruebas PISA –que en Cataluña son negativos aunque no sean comparables a otros años por el polémico error en la muestra– con una propuesta de ley que blinda el aprendizaje autónomo de los estudiantes. Una apuesta que genera más consenso entre la comunidad educativa que entre los expertos en nuevas tecnologías.
Carlos Alberto Solari, catedrático del Departamento de Comunicación de la UPF, ve esta prohibición como una medida “populista” enmarcada en un ambiente “apocalíptico”. Los magnates tecnológicos de los EE.UU. llevan meses advirtiendo de los peligros que puede suponer un desarrollo extremo de esta herramienta, afirmaciones que el experto sitúa detrás de intereses empresariales y económicos menos visibles. En una línea similar, Jordi Vitrà, docente de un curso de algoritmos y ciencia de datos en la UB, cree que la propuesta de Illa es “un titular” y pide ver “la letra pequeña”. “Si no quiere que haya un uso indiscriminado y libre de la IA en el aula, estoy de acuerdo; si lo que quiere decir es que la IA debe estar fuera de las escuelas, entonces no”, comenta en conversación también con El Món.
Vitrà sostiene que por debajo de 14 años no puede haber un “uso autónomo” de la IA, pero que esto no debe responder a una prohibición expresa. “No hay consenso, hay países que apuestan por la prohibición y otros que no. Los asiáticos, por ejemplo, piensan que la IA puede tener utilidad, pero eso no significa que la usen de forma indiscriminada”, comenta. Más cercano a la visión europea, Jordi Vallverdú, doctor por la UAB, cree que la IA no debería usarse “hasta que no comiences el bachillerato”. “De hecho, si se debe fijar un mínimo, yo lo pondría en los 16 años, porque es cuando has terminado la etapa formativa y has alcanzado unas competencias básicas”, comenta el experto.

En la comunidad educativa –especialmente entre profesores de la universidad– ganan fuerza las voces preocupadas por los efectos negativos que la IA puede provocar en el aprendizaje de los alumnos. La profesora de didáctica de la lengua de la UB, Alba Ambròs, cree que la IA y las redes sociales –que fomentan el scroll automático– son “agravantes» que explican el descenso en comprensión lectora. “Para aprender y entender debes activar diferentes habilidades cognitivas, desde saber el alfabeto hasta comprender de forma crítica lo que lees”, comenta Ambròs. “La IA puede ser una aliada si le hacemos preguntas concretas, pero no si la usamos para tener un esfuerzo cero”, insiste.
La idea genera, ahora sí, unanimidad. “Uno de los problemas de la IA, si se usa mal, es que reduce el esfuerzo cognitivo del alumno”, admite también Vitrà, más partidario de regular que de prohibir. “Se debe fomentar un uso crítico. Habrá momentos dentro de un aula en que podremos usar esta tecnología y momentos en que no”, añade Solari, partidario de “formar al profesorado”. Vallverdú se expresa en los mismos términos, aunque continúa partidario de excluirla de las escuelas en etapas iniciales. “La IA”, apunta en la línea de lo que expresaba Ambròs, “solo da buenos resultados si haces una pregunta precisa, y para eso debes saber.”
¿Una IA propia para escuelas?
El principal problema de los modelos actuales de IA es, según los expertos, que responden a intereses puramente empresariales. “Lo que podría hacer la Generalitat es crear una propia”, comenta Vallverdú. “No es caro, hay muchos modelos libres que puedes descargar y entrenar para que respondan a intereses pedagógicos”, comenta el docente. Las otras voces consultadas avalan la idea. “Sería lo más inteligente”, asegura Vitrà. “El ChatGPT se saltará los procesos intermedios, pero una IA entrenada puede no hacerlo”, comenta. “Es posible que haya modelos, en un futuro, que estén destinados a la enseñanza, pero aún falta, eso no lo tenemos a la vuelta de la esquina”, asume.
Solari va aún más allá y pide formar a los docentes para que tengan herramientas para usar la IA en las aulas. “Todo el mundo la usa, también los estudiantes, hay un punto de no retorno”, se justifica. El docente de la UPF es uno de los impulsores del programa LITERAC-ia, un proyecto del gobierno español que busca saber cómo se relacionan los jóvenes con la IA. “Hay de todo”, avanza Solari. “Puedes encontrarte alumnos que la usan para terminar los deberes en 15 minutos y otros que hacen un uso más avanzado”, concluye.
Para el experto, si la escuela no educa en el uso de la IA lo hará la misma IA, en la línea de lo que ha pasado con las redes sociales. “Tiktok es quien ha enseñado a los jóvenes a hacer videos y usar Tiktok”, comenta de ejemplo. El experto cree que los docentes son reticentes a los cambios que propone la aparición de esta nueva herramienta en parte por desconocimiento y en parte porque están saturados. Este es posiblemente uno de los problemas que encuentra la implementación de un nuevo sistema con uso de la IA que empodere a los estudiantes: que los docentes están demasiado cargados de burocracia y de alumnos como para ahora sumar un nuevo debate, aún desconocido, a las reuniones de los claustros.

¿Qué dice la guía de la consellería?
A pesar de todo, Educación asegura que las escuelas llevan tiempo pidiendo guías de cómo usar la IA. A inicio de curso, la consellería envió un documento a las direcciones con una serie de “orientaciones” para afrontar la aparición de este fenómeno. El departamento no recomienda su uso por debajo de los 14 años, en la línea de lo que expone Salvador Illa. “En todas las situaciones, es necesario verificar las aportaciones de la IA: revisarlas, contrastarlas y reformularlas con criterio personal”, apuntaba Educación en esta guía, que, a pesar de todo, restaba importancia a un posible uso abusivo de esta herramienta. “La defensa oral del trabajo de investigación es un espacio para verificar la autoría, la comprensión profunda y la capacidad de razonamiento del estudiante”. Ahora, semanas después, el Gobierno ya habla de prohibir la IA hasta los 14 años.

