No ha sido necesario llegar al 15 de marzo –los idus, la fecha del calendario romano en la que fue asesinado a traición Julio César, convertida en sinónimo de momento funesto en el que estallan crisis latentes– para que todo estallara en Com si fos ahir. El capítulo del pasado viernes terminó con una secuencia en la que casi todos los miembros del grupo de la serie más veterana de TV3 –o lo será a partir de septiembre, cuando comience la 10ª temporada–, reunidos en el bar Flora, acabaron envueltos en una pelea a varias bandas con Andreu (Marc Cartes) y Raquel (Maria Ribera).

Lo que debía ser una cena para hacer las paces antes del viaje de la pareja a Buenos Aires, especialmente por el mal rollo entre Raquel y Gemma (Àurea Márquez), acaba como el rosario de la aurora o como los idus de marzo, aunque no está claro quién es Bruto en este caso, porque se mezclan varios conflictos. Gemma estalla contra Raquel por un comentario malintencionado que hurga en el pasado; Noe (Elena Gadel) echa gasolina poniéndose del lado de Gemma; Raquel replica; Litus (Pepo Blasco) se suma y también hace saltar a Andreu, y al final remata la jugada, con su falta de tacto habitual, Jordi (Andrés Herrera). «¿Para qué demonios habéis querido quedar?» son las últimas palabras, iradas, de Raquel. Y Andreu pone la guinda a un pastel aplastado: «Lo último que quería era irme a Buenos Aires de mal rollo, pero por mí podéis iros a la mierda todos juntos!».

L'Eva intenta posar pau durant la discussió amb la colla al Flora, a 'Com si fos ahir' / 3Cat
Eva intenta poner paz durante la discusión con el grupo en el Flora, en ‘Com si fos ahir’ / 3Cat

El enredo está tan complicado que ayer la audiencia no falló y la serie diaria de la cadena de televisión pública catalana alcanzó otro de sus picos de audiencia, que pronto dejarán de ser destacables porque comienzan a ser frecuentes: un 24,4% de cuota de pantalla y 291.000 espectadores de media. Muy cerca del 24,5% del miércoles de la semana pasada, aunque aún queda en el podio el 26,5% de share del 24 de febrero.

Silvia y Francesc, pelea número 93

Y es que no solo está la crisis central del grupo de exalumnos del instituto Reina Sibil·la, ya que paralelamente se estaba gestando una nueva pelea entre los eternos desgraciados, Silvia (Montse Germán) y Francesc (Eduard Buch). Fue el momento en el que, finalmente, Francesc, con su cara permanente de perro apaleado, confesó que había dejado el trabajo porque se sentía culpable, ya que estaba en la empresa del padre de Ona (Carmela Poch). La cara de Silvia de ‘no sé si te perdonaré esta vez, ya estoy harta de ti’ hizo salir a la mejor Montse Germán, que resulta francamente excesiva, poco convincente e incluso un poco ridícula cuando le toca ponerse afectuosa y supuestamente alegre. Una suerte que los guionistas de vez en cuando le proporcionen secuencias con el registro que le queda mejor. Esperamos la evolución de esta crisis y crucemos los dedos para que no haya otra reconciliación azucarada.

La Sílvia, emprenyada mentre el Francesc li confessa per què ha deixat la feina / 3Cat
Silvia, enfadada mientras Francesc le confiesa por qué ha dejado el trabajo / 3Cat

El trío de Eva, a punto de desbordarse

Mientras tanto, aún hay dos tramas más en las que va subiendo la intensidad como si fuera el café en una cafetera italiana. Se escucha muy fuerte el sonido de la ebullición y se intuye que esto acabará desbordándose de manera espectacular –esperamos que con una catástrofe bien lucida– antes de la pausa de Semana Santa. Se trata de las dos tramas calientes de la temporada. El podio es para el trío extremo de Eva (Alícia González Laá) con su nueva pareja –y propietario del gimnasio donde trabaja–, Josep (Pere Ponce), y su hijo, Oliver (David Marcé). A Oliver no se le ha ocurrido otra cosa que buscarse una aventura para intentar poner celosa a Eva, que ha cortado el asunto pasional que tenía con él porque ya no sabía cómo mirar a la cara a Josep y los cuernos que llevaba. Para hacerla más grande, Oliver ha elegido a Vane (Miriam Moukhles), una de las profesoras del gimnasio. La cara de Eva cuando lo anuncian es todo un poema, y es un milagro, que requiere fe por parte de los espectadores, que los demás no se den cuenta.

Empar hace esperar a Eugeni

Paralelamente, Empar (Rosa Boladeras) alarga el suspense en su todavía no-relación con Eugeni (Oriol Vila). En una secuencia bastante ingeniosa –nuevo punto para los guionistas, cuando lo hacen bien hay que decirlo–, se acerca mucho al punto de dejarse caer en la tentación antes de tiempo. De hecho, hay un beso apasionado y todo, pero a última hora deja a Eugeni con un palmo de narices. «Nos veremos el jueves después de la firma», le dice. Y lo deja con cara de incredulidad.

Este martes continúa el camino hacia los idus de marzo, que de hecho se celebran el lunes que viene. De momento, ya se nos ha adelantado un giro audaz: en el capítulo de hoy Andreu, desde Buenos Aires, toma una decisión drástica que será difícil de reconducir.

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