El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha anunciado que convocará una huelga general en todo el sector para reclamar que se “garantice la seguridad y la fiabilidad” de la red tras la muerte de dos maquinistas, uno en el accidente de Adamuz (Córdoba) y el otro en el de Gelida (Alt Penedès). El sindicato mayoritario ha calificado de «inadmisible» la situación de “deterioro constante del ferrocarril” y ha reclamado a Adif y Renfe medidas urgentes para garantizar la seguridad tanto del personal como de los viajeros.

De momento no hay «ninguna previsión» horaria sobre cuándo se podrá reanudar el servicio, según Renfe, y tampoco queda claro cómo afectará la huelga de maquinistas incluso cuando la compañía considere que es seguro circular.

Los Mossos d’Esquadra han informado esta mañana que la víctima mortal del accidente de Gelida era un maquinista en prácticas que iba en la cabina del tren. Es un joven nacido en 1998 y ya se ha comunicado la muerte a la familia, que vive en Sevilla.

Primeras imágenes del tren descarrilado en Gelida tras la caída de un muro de contención / ACN
Primeras imágenes del tren descarrilado en Gelida tras la caída de un muro de contención / ACN/@FitJordi

El sindicato exigirá responsabilidades penales

En un comunicado, el Semaf asegura que convocará la huelga general para “dar legalidad y amparo a las movilizaciones de los trabajadores y usuarios, con la finalidad de demandar que se garantice la seguridad y la fiabilidad de la red”. También anuncian que reclamarán “responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria”. 

En cuanto al servicio de Rodalies y media distancia de Cataluña, que está suspendido mientras Adif revisa todas las vías del país, el sindicato anuncia que los maquinistas no saldrán “sin las garantías de seguridad suficientes para la circulación” y solicitarán que se aplique el “mismo procedimiento” de revisión de vías a toda la red ferroviaria española.

Al inicio del servicio, los maquinistas de todas las empresas ferroviarias reclamarán que se les “garantice la seguridad en el trayecto a recorrer” y, cuando no se puedan recibir estas garantías, “se adaptará la marcha del tren a las condiciones reales de explotación de la infraestructura”.

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