Cae el sol de un miércoles por la tarde entre Montmeló y Cardedeu, municipios de la R2 Norte de Rodalies. Los últimos pasajeros del día esperan, móvil en mano, que el tren supere el segundo tramo sin cobertura del recorrido. La puesta de sol capta la atención de Luis, pero no la de su esposa: “Estoy enviando un mensaje”, resopla ella sin paciencia ni levantar la mirada. Son jubilados. ¿Saben que Rodalies aún es gratuito? “Nos dieron una tarjeta en la taquilla”, confirma él, nada preocupado por tarifas y abonos. El tren va sorprendentemente puntual y los pasajeros, tranquilos; una utopía en este mundo de decepción y resignación llamado Rodalies. Al día siguiente por la mañana ya no será lo mismo. De nada servirá recordar que esta no es la línea con más retrasos confirmados. Mencionarlo ha sido un error, posiblemente de principiante.

“La mayoría lo acepta con resignación creo, pero en días caóticos cuesta”, comentan desde la taquilla de Cardedeu. “Ayer [miércoles] hubo un robo de cobre y fue un poco lío, pensando en la gente. Pero de una cincuentena que pasaron por aquí, quizá solo tres protestaron enfadados. Por eso digo que la gente, si está decepcionada, lo vive resignada”, añade la trabajadora. “Había habido épocas peores”, remata. La gratuidad, opina protegida detrás de un vidrio, ha ayudado “a rebajar la tensión”. Para su desgracia, la medida de gracia tenía los días contados. La consejera Sílvia Paneque ha confirmado esta semana que el servicio vuelve a ser de pago a partir de este sábado.

Usuarios en la estación de Cardedeu el jueves por la mañana (imagen superior) | El tren del miércoles por la tarde (inferior) | Gabriel G. Garrido

“¿Menos tensión? No lo sé, pero lo dudo”, responde inseguro Antonio, preguntado por el diagnóstico que hace el personal de la estación. Vive en Cardedeu, pero hace meses que no toma el tren; ha conseguido un trabajo a distancia y aún transita por la rabia de un divorcio complicado con Rodalies. “Es un desastre”, insiste. No sabía que la Generalitat había impuesto la gratuidad del servicio a Renfe para compensar la crisis posterior al accidente de Gelida, pero conspira contra la decisión. «Ya me he imaginado que era un soborno a los pasajeros», responde, irónico. “Esta línea siempre ha ido mal, calefacción en verano y aire acondicionado en invierno. Yo he estado cuatro horas tirado en Passeig de Gràcia sin ninguna explicación. Hoy bajo por unos exámenes y hasta dentro de dos meses no lo volveré a tomar”, zanja con cierta indolencia, sin dejar de fumar.

La R2 Norte es una línea solitaria. Solo unos pocos adolescentes desafían al personal de seguridad con altavoces tan molestos como inocentes. Sorprende ver algún libro entre cientos de móviles, y aún más conversaciones entre pasajeros. “¡Qué va a ir bien! Si ayer estuve dos horas en el tren por un robo de cobre o no sé qué pasó”, espeta Pol, que sube en Montmeló y se sienta en la única fila de asientos vacía. Tampoco sabía que el servicio vuelve a ser de pago el sábado, pero le da igual, porque aún disfruta de la T-Jove, que no ha abandonado. “También tomo el metro”, se justifica.

Una gratuidad que no llegaba al metro

“Tampoco te lo criticaré; los servicios creo que se deben pagar para que funcionen. No es justo que yo pague y otro no, se debería hacer un precio unitario y que esté bien para todos”, comenta. Una opinión compartida en Barcelona. Fernando trabaja en Viladecans y hace transbordo en Sants. Allí toma el metro hasta la Sagrera, y de allí a Sant Andreu. “Yo usaba la T-casual. El gratuito no integraba el metro”, explica. Hace 30 años que toma el mismo tren, y casi nunca lo había criticado. “Últimamente [desde el accidente de Gelida] iba peor”, dice ahora, menos preocupado al haber conseguido por fin la jubilación parcial.

El servei de Rodalies de Catalunya deixa de ser gratuït. Barcelona 07.05.2026 | Mireia Comas
Usuarios de Rodalies en la Estación de Sants | Mireia Comas

Según la plataforma Puntual.cat –creada por un conjunto de informáticos usuarios de Rodalies, con datos abiertos de Adif– el retraso medio de la R2 Norte el mes pasado fue de 6 minutos. La línea vallesana es, junto con la R1 (Baix Llobregat – Barcelonès – Maresme), la línea sin cortes con mejores registros. Según Renfe, que publica los datos mensualmente y sin desglosar por líneas, los índices de retraso son más bajos. En el conjunto de líneas de Rodalies Barcelona, el retraso medio fue de solo 1,4 minutos el mes pasado. Ahora bien, la cifra crece hasta los 21,2 minutos si se excluyen de la ecuación los trenes que no han sufrido ningún tipo de incidencia. Es decir, que los datos confirman lo que todos saben en Rodalies: caer en una avería te puede complicar toda la tarde.

«Debería continuar gratuito en las líneas que tienen servicio por carretera»

Más cansados aún están los usuarios de los trenes regionales, que sí han sufrido las consecuencias de una revisión exhaustiva del recorrido. “Entendemos que el servicio se tenga que pagar, pero debería continuar gratuito en aquellas líneas que aún tenemos un servicio alternativo por carretera”, se queja Nil Magrinyà, usuario de la R13 (Barcelona – Valls – Lleida) y presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Valls y del Alt Camp. El caso de la R13, explica Magrinyà, ejemplifica la excepcionalidad que aún vive Rodalies: los trenes no circularán entre las estaciones de la Plana-Picamoixons y Roda de Mar mientras Adif hace obras de emergencia en dos túneles deteriorados.

“Sobre todo que no nos digan que la gratuidad se acaba porque el servicio ya funciona. ¿Que lo tienen que hacer porque ya no hay más dinero en la caja? De acuerdo, pero que no nos digan que el servicio funciona porque no es así!”, subraya el afectado, cansado de la degradación progresiva de la línea. Es la única sin trenes por la mañana –porque la operadora realiza el mantenimiento entre las 9 y las 13 horas– y los últimos tres meses ha acumulado retrasos superiores a los 15 minutos de media. Según los datos recogidos en la plataforma ciudadana, el pasado febrero, justo después del accidente de Gelida, la R13 registró 48 minutos de retraso los días laborables.

El servei de Rodalies de Catalunya deixa de ser gratuït. Barcelona 07.05.2026 | Mireia Comas
Un usuario saca un billete de tren en la estación de Sants de Barcelona | Mireia Comas

El resto de usuarios que llegan de las Tierras del Ebro y del Campo de Tarragona hacia Barcelona tampoco entienden la decisión. “Cualquiera que vaya en tren sabe que de normalidad no hay”, se ha quejado la portavoz de Dignitat a les Vies, Anna Gómez. La plataforma, que engloba a los afectados de las líneas R15, R16 y R17 ve un “engaño” este argumento. “No es un servicio digno”, sostienen los usuarios. Desde la plataforma insisten en que la voluntad es pagar por el servicio, pero cuestionan una decisión “desacertada” teniendo en cuenta que “los trenes no llegan”. En declaraciones estos días a los medios, Gómez también ha pedido a la Generalitat que «no mienta» si lo que necesita son fondos, para evitar así más frustración. «Estamos arreglando las vías para una generación que ahora está en parvulario y lo que debemos hacer es paliar los golpes para la generación que toma el tren», ha resumido la activista.

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