Pasaban los minutos y nada. La vista oral que estaba programada para las diez de la mañana en la sección novena de la Audiencia de Barcelona tenía a los asistentes a la espera. Los abogados esperaban en los bancos de mármol de la zona sur de la planta baja del Palacio de Justicia donde se encuentra la sala de vistas. Ninguna noticia. De hecho, solo faltaba el acusado y no llegaba. Hasta que, finalmente, se suspendió porque una errata administrativa no permitió trasladar al acusado al Palacio de Justicia de Barcelona. En concreto, la orden de traslado del acusado, que permanece en prisión provisional desde el 16 de julio de 2024, se dirigió a Brians I, cuando hace meses fue trasladado a Brians II.
En definitiva, juicio suspendido y la vista pendiente de celebrarse, aunque los servicios administrativos de la sección apuntan que no tardará más de un mes. Es un nuevo caso de agresión sexual a una menor que estaba tutelada por la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA). El acusado, según detalla el ministerio fiscal en su escrito de acusación, sin antecedentes penales y de nacionalidad argelina, abusó de una niña de 14 años que se encontraba en situación de vulnerabilidad y que, además, era adicta a las drogas.
Petición de 25 años de prisión
El ministerio público solicita penas que suman 25 años de prisión y una indemnización de 40.000 euros por un delito de agresión sexual con violencia y penetración y un delito de agresión con violencia sin penetración. La fiscalía también reclama el cumplimiento íntegro de las penas y, en caso de que acceda a un tercer grado o libertad condicional, sea expulsado del territorio español hacia su estado de origen, Argelia.
La víctima, una menor, nacida el 7 de julio de 2009, tenía 14 años cuando ocurrieron los hechos, entre mayo y junio de 2024. La niña estaba tutelada por la DGAIA y residía en un centro de protección de menores de Barcelona, de donde se fugaba frecuentemente para comprar droga debido a su adicción. En una de estas huidas conoció al acusado, quien en el mes de junio la llevó a un narcopiso donde le ofreció unas pastillas que la dejaron aturdida. Cuando la víctima pidió darse una ducha, el acusado y un tercero que no ha sido identificado, la agredieron sexualmente dos veces, una con penetración y otra sin, cuando, según el ministerio público, la joven se encontraba “absolutamente desamparada o incapacitada para huir o resistir”.


