Shakira ha recibido la mejor de las noticias. La Audiencia Nacional ha concluido que la cantante colombiana no defraudó a Hacienda en el ejercicio 2011 y, por tanto, ha anulado la resolución contra ella. La agencia Europa Press ha tenido acceso al documento que confirma que aquella sentencia, efectivamente, no se ajusta a derecho. Teniendo en cuenta la elevada multa que tuvo que pagar, ahora a esta se suman los intereses legales y las costas. ¿Qué significa esto? Que deben devolverle ni más ni menos que 60 millones de euros.

Hacienda no ha podido demostrar que Shakira fuera residente de España ese año, aunque la sentencia que se había dictado decía que había estado fuera más de 183 días y que no eran ausencias esporádicas. Ahora se quedan con que ella no tenía aún un núcleo familiar sólido con base en Barcelona, ya que el primer hijo no nacería hasta dos años después: «No tenía hijos, ni casa ni un centro de negocios en este país».

La revista ¡Hola! ha publicado un comunicado de Shakira que suponen las primeras palabras de la cantante tras este giro en el caso. Muy enfadada, lamenta que hayan tenido que pasar más de ocho años hasta llegar a la resolución que ella defendió siempre: «He soportado un señalamiento público brutal, campañas orquestadas para destruir mi reputación y noches enteras sin dormir que han terminado afectando mi salud y el bienestar de mi familia«.

Tot el que ha donat de si l'entrevista de Shakira a TVE
Shakira gana la batalla a Hacienda y le deben devolver 60 millones de euros | TVE

Shakira respira tranquila ahora que la justicia le ha dado la razón en el caso contra Hacienda

Ahora, Shakira respira más tranquila porque la justicia le ha dado la razón: «Por fin, la Audiencia Nacional ha puesto las cosas en su lugar». Nunca hubo fraude y la propia administración no ha podido demostrar lo contrario, «simplemente porque no era cierto» según dice ella. La ex de Gerard Piqué ha sufrido mucho por este tema, ya que todos han dado por hecho que era una estafadora. Ahora la han declarado inocente, pero ella lamenta que el daño ya está hecho: «Se me ha tratado como culpable. Se ha filtrado, distorsionado y amplificado cada paso del proceso y se ha usado mi nombre y mi figura pública para enviar un mensaje amenazante al resto de contribuyentes«.

Hoy esta narrativa «cae«, lamenta, y lo hace con la fuerza de una sentencia. Su deseo más grande es que esta resolución cree un precedente para Hacienda y sirva a los miles de ciudadanos anónimos «que cada día son abusados y aplastados» por un sistema que presume la culpabilidad y que les obliga a demostrar su inocencia «desde la ruina económica y emocional»: «A ellos va dedicada esta victoria», dice en un clamor que demuestra qué piensa de todo esto.

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