El presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, tiene una fórmula alternativa e innovadora para abordar la crisis educativa: un gran pacto político que sitúe a un equipo de expertos al frente del Departamento de Educación durante doce años. El republicano ha propuesto que personas “solventes y reconocidas” gestionen la consejería a partir de un acuerdo amplio que también incluya a los sindicatos, los equipos directivos y las familias. La idea sería combinar expertos con representantes políticos con experiencia en el mundo educativo, aunque ERC aún no ha determinado qué rol e importancia querría para cada figura. El departamento de Esther Niubó no ha querido hacer ninguna valoración de esta idea.
Las familias, los niños y niñas y la comunidad educativa de este país se merecen estabilidad.
— Oriol Junqueras 🎗️ (@junqueras) 5 de agosto de 2026
Desde ERC creemos que un gran acuerdo de país es posible. Proteger la educación más allá de una legislatura aportaría esta estabilidad a todos.
Catalunya necesita menos reproches… pic.twitter.com/wZdtUPRaaz
La propuesta sí que ha chocado abiertamente con el escepticismo de los sindicatos, que piden menos “inventos” y más “escucha” al conjunto de la comunidad educativa.“Más que nuevas fórmulas o inventos, es necesario que se escuche a la comunidad educativa”, ha señalado la portavoz de la USTEC, Iolanda Segura. La cara más visible del sindicato mayoritario ha pedido más detalles de la propuesta, aunque, de entrada, ha avisado que ya existe un “consenso” dentro de la comunidad educativa sobre qué se debe hacer, comenzando por revertir “la infrafinanciación endémica” del sistema y acercándose a una inversión del 6% del PIB, que es lo que marca la Ley de Educación Catalana (LEC).
Segura insiste en que los sindicatos ya han marcado una hoja de ruta y que lo que se necesita ahora es “voluntad política” para que esta pueda salir adelante. La USTEC y el resto de sindicatos críticos con los últimos acuerdos con Educación piden absorber la escuela concertada, más recursos para una escuela inclusiva, mejorar las infraestructuras, una reducción de la burocracia y la protección del catalán.
Horas más tarde, la CGT también se ha desmarcado de la propuesta, recordando que en junio pasado, en el marco de la negociación presupuestaria, pidieron “aprobar enmiendas” que eran “de obligado cumplimiento” para “recoger demandas de trabajadoras para mejorar la educación”. “Dejen de inventar cosas, ERC, y asuman la responsabilidad de sus decisiones”, señala la organización anarcosindicalista, en referencia a los años en que los republicanos han dirigido Educación. Entre ambas organizaciones, suman casi el 50% de la representación sindical de la escuela pública.

Los sindicatos señalaron a ERC y Comuns por no presionar a Illa con los presupuestos
CGT recuerda la batalla por los presupuestos de Salvador Illa, que finalmente han salido adelante con el apoyo de PSC, ERC y Comuns y que ha dejado insatisfechas a las organizaciones sindicales. La cartera de Educación ha mantenido una inversión similar a la de los presupuestos fallidos que Illa presentó en febrero. Ante las críticas, que ya señalaron tanto a ERC como a los Comuns durante la votación de presupuestos, algunas voces parlamentarias de los republicanos alegaron que no es papel de la oposición señalar qué cantidades se deben poner sobre la mesa en una negociación laboral y que fijar un presupuesto concreto para la consejería podría haber limitado la acción sindical.
En este sentido, ambos partidos defienden que no pondrán palos en las ruedas a ningún acuerdo. Los Comuns propusieron in extremis cambiar el calendario de algunos de sus acuerdos para priorizar la negociación laboral.
Los sindicatos, que este año se han vuelto contra el PSC, todavía recuerdan con amargura el paso del consejero Josep Gonzàlez-Cambray (ERC) por el departamento durante la presidencia de Pere Aragonès, que finalmente fue sustituido por Anna Simó. En aquella época, los docentes también hicieron huelga y cargaron contra el Gobierno por cerrar un acuerdo de mínimos con UGT y CCOO. Casi la misma película que este año, pero con otro color político.

