Manuel Carrasco ha iniciado la nueva temporada de Lo de Évole, el programa de entrevistas presentado por el periodista Jordi Évole. En una conversación en la que el andaluz y el catalán se han citado en Londres, Manuel Carrasco se ha sincerado como nunca compartiendo anécdotas personales y el lado más oscuro después de pasar por Operación Triunfo. El talent show fue una gran plataforma para saltar a la fama, pero no todo fue tan positivo como se esperaba. Dos décadas más tarde de haber quedado en segunda posición en OT, el cantante comparte detalles de la realidad una vez superada la experiencia, como por ejemplo su vida en Barcelona durmiendo en un colchón puesto en el suelo en un piso compartido de Barcelona o los motivos por los que no se presentaría de nuevo a OT.

Las luces y sombras de Operación Triunfo

Operación Triunfo es un concurso musical instalado en la retina de muchísimas personas. Durante semanas perfiles desconocidos se encierran dentro de una academia y semana tras semana se someten al juicio de un jurado y unos espectadores que deciden quién continuará dentro del proyecto o deberá decir adiós antes de llegar a la final. Para Manuel Carrasco, la experiencia tuvo luces y sombras. Después de haber quedado en segunda posición en el año 2002, durante la segunda edición de OT, se dio cuenta de la repercusión que tendría y cómo su vida podría cambiar a partir de entonces. Para él fue como «un salvavidas en medio del océano cuando te estás medio ahogando», un impulso para salir de casa, de lo conocido, pero que una vez terminó la experiencia, se dio cuenta de que la realidad de la calle era más bien diferente. «Yo creo que nadie que sale de un programa así, al menos en mi época, sale bien del todo realmente», explica.

Manuel Carrasco dona detalls de la cara més fosca després d'OT' | La Sexta
Manuel Carrasco da detalles del lado más oscuro después de OT’ | La Sexta

Una vez salió de OT firmó un contrato con una productora, pero en su caso cree que no estuvo tan bien asesorado como sus compañeros, aceptando cosas que quizá no eran del todo correctas. «Te daban las cosas hechas, tenías la sensación de que había un reparto donde lo que menos importaba no era la música», ha explicado. Incluso llegó a pensar que sus propuestas «no eran tan buenas», pero decidió empezar a ser «incómodo» aunque económicamente era bueno para él. Durante esta etapa postconcurso vivía en Barcelona compartiendo piso con un compañero del concurso, Joan Tena, y su hermano bajo unas condiciones complicadas. «Vivía en un colchón puesto en el suelo, sin sábanas con una montaña de ropa que me regalaban al lado», ha confesado.

Más de dos décadas después de haber vivido esta experiencia, y con todo lo que ha visto, tanto positivo como negativo, si tuviera la oportunidad de volver atrás y presentarse a OT, ¿lo haría? «Sabiendo todo lo que sé ahora, no». Évole ha planteado una segunda pregunta, si cree que tendría el éxito que tiene si no fuera porque salió de un programa. «¿Por qué no? Sí, puede ser», ha admitido. En todo caso, otro golpe de realidad fueron los conciertos, cuando con los concursantes llenaban hasta 10.000 butacas. «El primer concierto de mi vida lo hice en Prado del Rey, en un campo de fútbol como solista y vinieron 300 personas. Yo no entendía nada. Tenía muchísimo miedo de volver a casa siendo un fracasado. Me aislé bastante. Tengo una tristeza guardada en el rincón de esos primeros años», ha revelado.

Su «mala vida» antes de OT’ y una anécdota loca en un juicio

En esta entrevista el intérprete de Qué bonito es querer ha compartido detalles de la «mala vida» antes de Operación Triunfo. Antes de ser concursante llevaba un estilo de vida diferente a finales de los años 80 y 90 en Isla-Cristina, su pueblo de Huelva, donde convivía con situaciones duras. «Beber, encuentros con las drogas… En el barrio no conocíamos a nadie que hubiera ido a la universidad, yo fui el único en casa que terminó la EGB. Me crié en un patio de vecinos, en una habitación los siete», ha revelado.

Durante la conversación también hubo espacio para las anécdotas divertidas y locas, como por ejemplo cómo terminó citado por un juzgado por culpa de una pandereta. Resulta que en uno de sus conciertos el artista lanzó al público una pandereta que usaba, y dos chicas la cogieron a la vez. La decisión sobre quién se la quedaba tuvo que decidirla un juez y Manuel Carrasco acabó citado a juicio para saber a quién había dado el instrumento. En definitiva, una entrevista muy extensa y curiosa para conocer la vida del cantante antes y después de OT.

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