Cristina de Borbón ha nacido en una de las familias más ricas de España y, evidentemente, no sabe qué es eso de no llegar a fin de mes. Con un derecho de nacimiento que hace hervir la sangre de muchos, la infanta española ha disfrutado de una auténtica gran vida sin tener que preocuparse por nada. Sin embargo, la periodista catalana Pilar Eyre se ha enterado de que, en un momento muy oscuro de su vida, sí experimentó algunos problemas económicos que la forzaron a pedir dinero a su padre.
Las finanzas de la hermana de Felipe de Borbón resultaron gravemente afectadas cuando su marido entró en prisión. Iñaki Urdangarin tuvo que pagar por los negocios turbios que había hecho y este encarcelamiento perjudicó a la mujer también en la cuenta corriente. Eyre lo explica en un vídeo en su canal de Youtube con todo tipo de detalle: “Cristina se enfrentó a uno de sus momentos más difíciles cuando asumió que las necesidades económicas no hacían más que aumentar mientras el marido estaba en prisión”. Afortunada ella aprovechó que Juan Carlos ha hecho una buena caja y le habría pedido ayuda: “Cristina acabó pidiendo ayuda a su padre porque solo él podía aliviar esta presión”.
El peor momento en la economía de Cristina de Borbón
La periodista asegura que Cristina quedó “muy mal económicamente” y no dudó en hacer una llamada que la salvó. En esta conversación, le habría dicho que con su sueldo de La Caixa -que no debe ser precisamente bajo- no podía pagar los estudios a los cuatro hijos, los abogados de Iñaki y los “muchísimos gastos” que tenían en Ginebra.
¿Y qué hizo Juan Carlos? Parece que no le dio un cheque, sino que llamó a un buen amigo para pedirle que contratara a Cristina en la fundación de un banco en el que trabajaba: “Le proporcionó otro trabajo a través de un amigo con el que había ido a la escuela”. Que el padre le consiguiera trabajo en la Fundación Aga Khan supuso una inyección económica fortísima que le permitió continuar con el altísimo nivel de vida que tenían, viviendo en la mejor zona de Ginebra y con los niños en el corazón más caro de la ciudad. ¿Por qué adaptarse a su situación y bajar el nivel de vida como haría cualquier persona normal? No, no estaba en sus planes.

Y la cosa es que su marido no le agradeció mucho que se sacrificara, que continuara con él en el encarcelamiento y que tuviera dos trabajos a la vez para mantener a la familia mientras él estaba encarcelado… teniendo en cuenta que terminó engañándola con una compañera de trabajo tan pronto como salió de la celda.

