Cristina de Borbón se ha comprado un piso en Pedralbes que pretende acabar convirtiendo en su residencia habitual ahora que se mudará definitivamente de Ginebra. Con lo que no contaba era que Iñaki Urdangarin también elegiría la capital catalana como base de operaciones, pero en su caso tiene que ver con un tema profesional porque también ha instalado la oficina de su empresa en la capital catalana.
La negociación del divorcio no fue fácil de gestionar y muy pronto nos dimos cuenta de que no tendrían una relación muy cordial después de todo aquello. La noticia de que Iñaki también volvería a Barcelona no debe haberle hecho mucha gracia, a la hermana de Felipe de Borbón. Ellos que se casaron y que vivieron aquí durante muchísimos años, ahora vuelven pero cada uno por su lado. Mientras que ella está viviendo en el piso de la zona alta con el hijo, con Pablo, él opta por quedarse en hoteles.
Desde Vanitatis han querido preguntar a su entorno cómo están gestionando esta alta probabilidad de que comiencen a encontrarse. Y, sorprendentemente, han sabido que la expareja había acordado un pacto no escrito. ¿En qué consistía? Cuando supieron que ambos estarían en Barcelona con frecuencia, dijeron que intentarían no coincidir: «Han hablado para que cada uno haga su vida de manera que no se cruzara con la del otro». Ahora bien, no ha sido así.

Iñaki Urdangarin y Cristina no querían encontrarse por Barcelona
Los vimos coincidir en un partido de balonmano del hijo y la prensa no hace más que fotografiar a Iñaki y su nueva pareja, Ainhoa Armentia, que lo acompaña muchas veces en su nueva vida en Cataluña. ¿El último desaire hacia la madre de sus hijos? Haber acudido a su restaurante preferido, el Upper Lounge, donde se la ve cenar cada lunes. ¿Él ha ido allí con Ainhoa en una nueva provocación? También se le ha visto en el gimnasio al que estaba apuntada ella cuando vivía aquí.
Dicen desde el medio digital que será fácil que vuelvan a encontrarse, ya que ambos comparten amigos y aficiones, además de que se mueven por los mismos ambientes. Esta semana, de hecho, han estado los tres aquí.

Esta es la nueva realidad de quienes fueran matrimonio, que tendrán que acostumbrarse a poner buena cara cuando se vayan encontrando por los lugares.

