TV3 ha cerrado la temporada de Juego de cartas más caótica y con más cancelaciones de última hora con un último programa especial. En esta ocasión, querían encontrar el restaurante de Barcelona que no puedes perderte y las propuestas han sido de lo más interesantes. Para hacerlo diferente, no han sido sus propietarios los defensores sino cuatro sommeliers y comunicadores gastronómicos. El nivel de los platos ha sido altísimo, las notas buenísimas, las caras todas de placer… Una delicia de programa que dará ideas a aquellos foodies que quieran gastarse el dinero y disfrutar de una buena comida. No ha habido mal rollo y reproches entre los concursantes como en otras ocasiones, solo podríamos destacar la broma recurrente que se ha hecho al shiitake de la ensalada del local que defendía Meritxell Falgueras. Las bromas hacia ella por insistir que era crujiente, cuando ninguno de los demás lo había notado, se han repetido toda la noche.
El resultado de todo esto, una audiencia correcta con el 15,5% de media que han conseguido. No ha sido su mejor noche, pero han hecho más del doble de televidentes que sus rivales y eso es todo un triunfo.
Meritxell Falgueras, la sommelier, defiende el Nobu de Rafael Peró
La conocida sommelier ha elegido el Nobu, perteneciente a un grupo muy potente con más de 50 restaurantes repartidos por el mundo. Las vistas a la ciudad de Barcelona les han dejado a todos maravillados, aunque se ha escuchado alguna crítica con la boca pequeña al hecho de que se encuentre dentro de un hotel. Eso sí, todos los rivales han coincidido en que se trata de uno de esos restaurantes elegantes y modernistas perfecto para una ocasión especial. La cocina, espectacular, solo había que ver sus caras al ver la vajilla bellísima o los cuchillos de 2.000 €.
Tenía buena pinta, con un espacio grande «y todo muy bien organizado». La cocina japonesa y peruana de fusión les ha gustado, pero Meritxell ha cometido el error de pedir que sirvieran la ensalada. Ella lo hacía pensando en el maridaje, pero no contaba con que acabaría siendo un plato demasiado sencillo que les haría perder puntos. Por no hablar de la discusión por el shiitake… El producto, buenísimo, y los platos con una pinta espectacular. Ha habido un gran ganador, sin embargo, el bacalao negro con miso. Se trata de su plato estrella y eso se ha notado: «Vale la pena venir a este restaurante solo para probarlo». Los nigiri han recibido muchos elogios, muchos más que unos postres que han decepcionado un poco. ¿Y el precio? Quizás demasiado caro, a ojos de los demás: «Que la ensalada cueste 21 €…».

La nota media ha acabado siendo de un 7,3 con un triple empate a 7,7 en el espacio, la cocina y servicio. La más baja, para el precio con un 6,3.
Marta Casals, la consultora de marketing de restaurantes, defiende el Gaig Barcelona de Carles Gaig
Después llegó el turno del Restaurante Gaig, un icono de la cocina catalana que ha recibido los elogios de los rivales desde el principio. Nada más entrar, vieron elegancia en un comedor bonito y adecuado. «Aquí comeremos bien, que han tenido una estrella Michelin durante 26 años», destacaron. La cocina, limpia y grande, les pareció ideal para hacer chup-chup. Y lo mejor llegó cuando se sentaron a la mesa, cuando el chef les fue sirviendo algunos de sus platos estrella. Las caras de gusto y placer fueron constantes a lo largo de toda la comida: «Es fuerte, pero la ensalada habla«.
Verlos comer la cabeza de la gamba fue divertido, un plato que describieron como “orgásmico”. “Este silencio lo dice todo, un plato que tienes que probar una vez en la vida”, decían mientras disfrutaban con el canelón. “La cocción es fantástica”, dijo Marc Ribas sin poder contenerse mientras comía su icónico arroz. “Son platos que te hacen meditar”, se llegó a escuchar.

Impecable de principio a fin, la nota lo ha demostrado con un 8,8 buenísimo. Que todos hayan puntuado la comida con un 10 unánime ha sido histórico en este programa, no había pasado nunca en los 560 restaurantes que han participado. El servicio obtiene también un espectacular 9,3.
Nuria Domènech, comunicadora gastronómica, defiende el Incorrecte de Marcel Pons
Y de esa delicia de comida, a un restaurante que no tiene nada que ver. La decoración ya es completamente diferente, mucho más moderna y con el rojo como predominante. El primer plato no ha acabado de entenderse y han lamentado no encontrar cocina catalana. El pescado ha sido el mejor plato, si hacemos caso de las valoraciones que iban haciendo, a pesar de parecer el más sencillo aparentemente.
¿La idea general? Que quizás buscan hacer platos demasiado elaborados con demasiados ingredientes e ideas innovadoras. No hace falta complicarse tanto, pero la idea de base es buena. Es un restaurante nuevo y su chef aún es joven, a pesar de haber estudiado una buena carrera. Todos han tenido claro que este será uno de esos restaurantes que más vale ir ya, porque acabará siendo complicado encontrar mesa cuando vayan puliendo todos estos detalles.

Con un 6,7 de nota media, los rivales han premiado la cocina y el servicio con un 7,3 respectivamente. La peor categoría ha sido el espacio que se lleva un 6.
David Seijas, el sommelier, defiende el Jirobilla de Gerard Bellver
Y, finalmente, llegó el turno del Jirobilla del chef Gerard Bellver. El espacio les ha maravillado, así como la cocina “chulísima” y con todo “fantástico”. Una vez en la mesa, los entrantes les parecieron “buenísimos”. Y, de hecho, todos han disfrutado muchísimo con las propuestas mexicanas bien presentadas y originales que les han ofrecido. “Hemos comido superbien y la ejecución de todos los platos era genial», destacaron. Ha sido una comida de esas que disfrutas, con platos que no ves en otros lugares y que te hacen disfrutar de la mezcla de sabores y texturas.

La nota media, muy buena, con un 8,1. La comida casi alcanza un excelente, un 8,7 que se contrapone al 7,7 de la cocina que es la categoría más baja.
La confrontación final, mucho más calmada que en otros capítulos
Los restauradores han descubierto cómo se han puntuado entre ellos en una confrontación final que ha sido mucho más calmada que en otras ocasiones. Un final de temporada por la puerta grande con Meritxell Falgueras como la única con un poco de mal genio cuando defendía su Nobu, con los cuchillos bien afilados aunque haya acabado reconociendo que la elección de la ensalada no fue acertada. Nuria ha defendido la juventud del Incorrecte, quien dice que le ha perjudicado tener menos recursos que el rival. Después de 560 restaurantes, es la primera vez que un restaurante recibe un 10 unánime en la categoría de la comida del Carles Gaig y eso se ha destacado.
El restaurante Gaig Barcelona encabezaba la clasificación entonces y, como muchos sospechaban, se ha acabado llevando el primer premio merecidamente. Marc Ribas le ha puesto un 10 a todas las categorías, otro récord.

¿Como novedad? Que los cuatro chefs hayan ayudado a Marc Ribas a elegir el mejor plato estrella de toda la temporada. Han recuperado un ceviche que entusiasmó al presentador, el capipota y el morro de cerdo de la Garrotxa. ¿Quién se ha llevado el premio final? Ander y su morro, que consigue el premio al mejor plato de esta temporada.

