Nueva polémica por la vulneración de los derechos lingüísticos en el ámbito turístico y, en este caso, con la participación indirecta de la Generalitat. Diversos usuarios han denunciado a El Món que las visitas guiadas a bordo de los cruceros por el Delta del Ebro se ofrecen de manera exclusiva en castellano, dejando de lado el catalán en las explicaciones por megafonía. La gravedad de los hechos radica en que la excursión había sido contratada directamente a través de Xanascat, la red de albergues públicos de Cataluña dependiente de la Generalitat. El periodista Marc Serrano i Òssul ha denunciado los hechos a través de la red social X y ha explicado a El Món que tuvieron lugar en el marco del programa «Vacaciones en familia», una iniciativa organizada por la Agencia Catalana de Juventud de la Generalitat.
La actividad en cuestión, una ruta fluvial de cerca de tres cuartos de hora para observar el paisaje y la fauna del Parque Natural del Delta del Ebro, es un servicio ofrecido y gestionado por la empresa familiar Creuers Olmos. Según detalla el afectado a este diario, la totalidad de la locución por megafonía –que explicaba la historia y la geografía de la zona– se realizó exclusivamente en castellano, reservando el catalán únicamente para los topónimos locales como, por ejemplo, la laguna del Garxal. «No se trata de criminalizar a nadie, se trata de evidenciar que situaciones como esta no tienen sentido en Cataluña», subraya, pero constata, como dejó por escrito en la hoja de reclamaciones, la «ausencia absoluta de la lengua propia del país, del mismo delta y de buena parte del pasaje».
El periodista también explica que la responsable de la empresa –que se «encendió mucho»– les explicó que la otra compañía que ofrece este servicio «tenían una locución pregrabada y que era siempre monolingüe en castellano», y, en este sentido, critica que «las dos empresas que explotan esta actividad solo ofrecen servicio en castellano». «En Cataluña es imposible hacer un crucero en catalán por el delta del Ebro», sentencia Serrano, y lamenta que «vivir en catalán en Cataluña es una hazaña y una heroicidad hoy en día».
En quina única #llengua fan la locució a @CreuersOlmos, de #Deltebre? Efectivament: en una d’impròpia del Delta i de Catalunya. El capità, catalanoparlant; bona part del passatge (contractat via @Xanascat), també. Venceu la diglòssia i abraceu el #català i el plurilingüisme! 🛥️ pic.twitter.com/sk6PbV8cP2
— Marc Serrano i Òssul-Crusafont (@marcossul) August 20, 2026
Escasez de castellanohablantes y turistas franceses
«Parte del pasaje eran familias de la red de albergues y otros eran turistas franceses. Prácticamente no había ningún pasaje castellanohablante, pero aun así la explicación se hizo solo en castellano», ha explicado Serrano. «Quizás recuerdo una pareja hablando en castellano», añade. De hecho, el mismo denunciante remarca que la calidad del servicio y el trato del personal fueron «excelentes», pero lamenta la «subordinación mental» y la diglosia de la empresa al dar por hecho que el catalán no sirve para un servicio turístico. Cuando los usuarios pidieron al personal de la embarcación si no se podía hacer la explicación en catalán, la respuesta de la empresa fue que «siempre se hace todo en castellano» y alegaron dificultades para ofrecer un servicio plurilingüe o adaptarse al público.
Hojas de reclamaciones y queja a Consumo
Ante esta situación, dos de los usuarios afectados se quejaron de la situación al capitán y a la encargada del negocio –la hija del propietario–, a quien pidieron las hojas de reclamaciones en la embarcación. Anna Padrell transmitió su «inquietud» al capitán del barco porque se habían vulnerado los derechos lingüísticos de los catalanohablantes, pero no pidió la hoja de reclamaciones porque prefería hacerlo de palabra». «Le dije que me había sentido discriminada», explica a este diario en una conversación, donde deja claro que el «tira y afloja» con el trabajador no sirvió de nada. Además, señala que le trasladaron a la empresa la posibilidad de alternar el catalán y el castellano en las diferentes salidas que hacen: «Nos dijeron que lo habían probado y que el catalán nunca llenaba». «Esto cansa mucho», admite.
Mireia Mestres, en cambio, sí que pidió la hoja de reclamaciones a la hija del propietario porque en Cataluña la «lengua preeminente debe ser el catalán» y lamenta los argumentos que le dio cuando se quejó de que se habían vulnerado sus derechos lingüísticos: «Te decía que hay dos idiomas, que viene gente de fuera, que no sale a cuenta, que haríamos daño a la empresa…» Según relatan Mireia y Marc, que también pidió las hojas, la responsable de la empresa «no sabía» cómo gestionar las hojas: «No sabemos si es porque no ha querido o no ha podido, pero ha sido incapaz de gestionar las quejas». Ante esto, y el «diálogo de sordos» con la encargada del negocio, ambos han expuesto que tramitarán las dos quejas directamente a la Agencia Catalana del Consumo para que «quede constancia» de la situación sufrida. Serrano ha criticado la dinámica de determinadas empresas del país: «Si el catalán no sirve para hacer un crucero por el delta del Ebro en una actividad contratada a través de la Generalitat, ¿para qué sirve?», se ha preguntado, haciendo un llamado a la administración para que haga cumplir la Ley de Política Lingüística y el Código de Consumo. «Es que no se debería ni pedir, que fuera normal que el servicio sea en catalán», defiende.

La empresa alega que hace uso del castellano por motivos divulgativos
Juan Carlos Olmos, propietario de la empresa, ha manifestado a este diario que la decisión de hacer los cruceros en castellano «en ningún caso esta decisión responde a un rechazo o a una falta de respeto hacia nuestra lengua». «El motivo es exclusivamente divulgativo y de sensibilización ambiental», alega, y remarca que dedican una parte muy importante de la visita a explicar a los visitantes la situación actual del delta del Ebro, «especialmente los problemas de regresión del litoral, la pérdida de sedimentos, la erosión y las consecuencias que estos fenómenos pueden tener sobre el futuro del delta». Olmos considera que difundir esta información «es esencial para que las personas que nos visitan conozcan la realidad del territorio y tomen conciencia», e insiste en que este es el motivo que les ha llevado a dar «las explicaciones íntegramente en castellano».
«Es una lengua que nos permite llegar y hacernos entender por un número más amplio de visitantes procedentes de diferentes puntos del Estado y de fuera de Cataluña», añade antes de rechazar hacerlo de forma bilingüe: «Significaría tener que reducir considerablemente el contenido y, en consecuencia, dejar de explicar una parte importante de la información que consideramos necesaria». Finalmente, el propietario afirma que la elección del castellano «no tiene ninguna motivación lingüística, política ni ideológica, sino que responde únicamente a la voluntad de que el mensaje de sensibilización llegue al máximo número de personas posible», y lamenta que esta decisión haya podido generar «algún malestar». «En ningún momento ha sido nuestra intención excluir, menospreciar o perjudicar la lengua catalana, que, como empresa del territorio, también es nuestra lengua», concluye.

