Obispo muerto, obispo puesto. Marta Clari, hasta ahora gerente en el Ayuntamiento de Barcelona, será la nueva secretaria general de Educación tras el cese de Teresa Sambola, anunciado esta mañana por la consejera Esther Niubó. Clari asumirá así el segundo cargo más importante de la consejería, tal como ha adelantado el diario Ara y han confirmado desde el departamento a El Món. Un cambio que Niubó no ha vinculado exclusivamente al fiasco de las pruebas PISA, aunque ha admitido que ha sido el “detonante” para dar un giro al departamento.
Trabajadora del Ayuntamiento de Barcelona desde el año 1990, Clari ha hecho carrera como gestora cultural y de educación. Niubó apuesta así por un perfil con experiencia sobre todo en la administración local. Psicóloga clínica infantil y pedagoga social de profesión, la nueva mano derecha de Niubó era la actual gerente de Derechos Sociales, Salud, Cooperación y Comunidad, y también había sido gerente en el Consorcio de Bibliotecas de Barcelona.
Clari deberá ayudar en la coordinación de un equipo afectado por la crisis de PISA y las constantes protestas de los docentes, que han convocado una huelga para el inicio del curso. El caos de las pruebas internacionales ha hecho caer la credibilidad del departamento en un momento en que la nueva Agencia de Evaluación y Prospectiva de Cataluña –que se debe encargar de analizar las políticas y las evaluaciones en enseñanza– apenas comienza a rodar.

El cambio reciente en la Secretaría General se suma a la renuncia del responsable de las escuelas concertadas, Xavier Güell, que también obligó a rehacer el organigrama político del departamento. Una renuncia por motivos personales, en este caso, según explicó el mismo departamento, que se produjo tras las últimas tensiones con las escuelas privadas y los principales sindicatos del sector.
Tres rectificaciones este mandato
La misma Niubó ha admitido –lo hizo en su comparecencia en el Parlamento de Cataluña del pasado julio– que no es habitual que un departamento tenga que salir dos veces a explicar un error; al fiasco de PISA se suma el error en la asignación de plazas del verano pasado, que puso en alerta a cientos de docentes antes de comenzar el curso.
Ambas polémicas complementan otras crisis que ha tenido que gestionar el departamento en solo dos años de gobierno socialista, con la infiltración de agentes policiales de los Mossos en una asamblea de docentes –mientras preparaban las huelgas– y la creación de un plan piloto para incorporar agentes a la tarea ordinaria del centro. Ambas acciones han encendido a la comunidad educativa, que pide excluir a la policía de la tarea educativa de las escuelas.

