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Infantil tendrá pantallas en el aula, finalmente. Las pizarras digitales que se instalaron durante la época del consejero Josep González Cambray, de ERC, y que el ejecutivo actual, del PSC, quería eliminar, no podrán descolgarse de la pared porque se adquirieron con los fondos europeos Next Generation. Las condiciones de la compra no impiden su traslado en sí, pero la Generalitat perdería la garantía de siete años si las toca, y se expondría a tener que devolver el dinero. Este impedimento supone un nuevo revés para la consejera Esther Niubó, que al poco de entrar al Departamento de Educación propuso una restricción aún más severa tanto de los móviles como de las pantallas en la escuela. En un intento de revertir los malos resultados en lengua y comprensión lectora de los últimos años, Niubó anunció una reducción “progresiva” de la tecnología en infantil hasta su eliminación total.

Fuentes del departamento defienden en El Món que se han retirado algunas de las funciones tecnológicas de las pantallas para convertirlas en pizarras normales “pero con audio”. Esto implica, por ejemplo, que los docentes no podrán buscar y proyectar vídeos de YouTube y que los niños tampoco podrán usarlas libremente. “Se plantea un modelo de uso pedagógico, restringido y seguro de estos dispositivos”, defiende la consejería. Las nuevas indicaciones, que ha avanzado El Periódico, sitúan estas pantallas como un “recurso educativo puntual, no una pantalla de uso permanente”. “Hay que utilizarla cuando aporta valor a la actividad educativa compartida y controlar el tiempo de uso”, insiste el departamento. 

En todo caso, y a pesar de reducir algunas funciones, las pizarras no perderán su uso interactivo. Se reprogramarán de manera que el docente, con una contraseña, dispondrá de las funcionalidades multimedia completas. Y los niños tendrán acceso a los recursos autorizados, principalmente en el entorno EDU365 (interactivos y talleres) y en la biblioteca de actividades JClic, que fomentan las habilidades de expresión y comprensión oral, entre otras. El mismo departamento propone, en el marco de su guía, algunas modalidades: la pizarra blanca, que permite trabajar la grafomotricidad, el dibujo colectivo o las formas geométricas; el reproductor de audio para música, adivinanzas sonoras, poemas y narraciones –algunas plataformas critican que sea un vídeo o audio y no el maestro quien las explique– y oralidad de otras lenguas; también hay calculadora, reloj y temporizador, la lupa o un microscopio digital. 

Niños de primer curso jugando en la entrada de la escuela / EP
Niños en infantil jugando en la entrada de la escuela / EP

Peticiones para reducir las pantallas en el aula

El impedimento para retirarlas altera las intenciones del departamento y también de algunas plataformas pedagógicas que avisan del abuso que se está haciendo de las pantallas en etapas infantiles. En una comparecencia en la comisión del Parlamento de Cataluña, la organización Aixeca ha solicitado precisamente acelerar las medidas para reducir la presencia de pantallas en los centros educativos, advirtiendo que «no basta con prohibir los teléfonos móviles en los institutos». La entidad viene exigiendo una revisión «inmediata» de todos los dispositivos digitales que el Departamento de Educación proporciona al alumnado.

El doctor en biología y neurociencia David Bueno, uno de los integrantes del grupo de expertos formado por la administración anterior de Pere Aragonès tras los malos resultados, reconoce que las pantallas no son malas en sí, pero que en los últimos años se había abusado de ellas. “Son un buen complemento, pero no pueden sustituir a los maestros, sobre todo en lo referente al contacto personal”, reflexiona en conversación con El Món. En este sentido, hay básicos que no pueden cambiar, como son las canciones o los cuentos. “La emoción que provocas y las habilidades que despiertas son mucho más altas que si lo hace un vídeo”, concluye. ¿Por qué, entonces, se fomentaron las pantallas hace tres años? “Hay muchos intereses y mucho dinero de por medio. Y es difícil hacer una reflexión pausada en un mundo tan acelerado”, resume el experto. El ejecutivo de Aragonès se gastó cerca de 90 millones de euros en la compra de estas pizarras, por ejemplo.

Dentro del mismo Gobierno también hay quien apuesta por una reducción de las pantallas. Sin ir más lejos, la última Guía de Salud Digital elaborada por el Departamento de Salud advertía que el uso de estas pantallas en menores de seis años provoca retrasos en el desarrollo del lenguaje, sedentarismo, miopía, alteraciones del sueño y cambios en el funcionamiento tanto cognitivo como emocional. Tras publicarse el informe, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, anunció una serie de medidas bajo el lema ‘Protejamos la infancia: apaguemos pantallas y abramos libros’.

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