El Departamento de Educación, dirigido por la consejera Esther Niubó, ha agitado el ámbito educativo con novedades sobre la configuración de los claustros de cara al próximo curso. Según ha adelantado el diario Ara y ha confirmado El Món con fuentes de la consejería, las direcciones de las escuelas e institutos de Cataluña podrán utilizar entrevistas para elegir a algunos docentes que formen parte de la plantilla. Este es el mecanismo que se utiliza para cubrir las plazas perfiladas, es decir, las plazas de una especialidad que requieren un perfil docente concreto. Ahora, sin embargo, el Departamento de Educación prevé que se amplíen los casos en que se pueda elegir a un docente mediante una entrevista, aunque no han concretado cuántas plazas se aplicará este mecanismo, ni sobre cuáles. A pesar de la falta de concreción, la maniobra de la consejería para el próximo curso ya ha puesto en alerta a los sindicatos educativos.
«Nos parece horrible. Cuanta más plantilla se elige a dedo, más se da pie a que se produzcan discriminaciones«, exclama el portavoz de la Intersindical, Marc Martorell, en conversación con este diario, quien puntualiza que, aun así, «seguro que hay direcciones que hacen buen uso de este poder». «El problema, sin embargo, es que hay muchas otras que no lo hacen bien», añade. En esta misma línea se expresa la portavoz de la Unión General de Trabajadores (UGT), Lorena Martínez, quien también se muestra muy en contra de la decisión del Departamento de dar más poder a las direcciones para «elegir a dedo» a su plantilla: «Desde el departamento de Educación no nos han dicho nada. Si esto es así, la resolución que lo regule debe pasar por la mesa sectorial», denuncia la representante sindical.

La justificación de Educación
Desde la consejería de Educación justifican esta decisión para el próximo curso con la voluntad de reforzar la escuela inclusiva, especialmente para que las direcciones puedan incorporar al centro docentes que se adecuen a las necesidades de su proyecto educativo. De hecho, para reforzar la inclusiva, la consejería ampliará el número de perfiles, es decir, de especialidades que se pueden acreditar para acceder a una plaza de soporte intensivo de escolarización inclusiva (SIEI), de aulas hospitalarias, de plazas de psicopedagogía y de programas de formación e inserción. Es decir, Educación justifica su decisión en pro de potenciar la escuela inclusiva. Para los sindicatos, sin embargo, potenciar la escuela inclusiva no requiere dar más poder de elección a las direcciones para configurar sus plantillas. Al contrario. «Cuanto más se elige a dedo, más discriminaciones hay. Y esto es terrible, más aún para la educación pública del país», sentencia Marc Martorell. En este sentido, la portavoz de la UGT también argumenta que «el acceso a obtener plaza en la escuela pública debe respetar siempre el mérito, la igualdad y la capacidad», algo que no ocurre con las entrevistas personales que plantea Educación.
Para los sindicatos, en lugar de dar más poder a las direcciones, la solución depende de reducir las ratios. Este es uno de los posicionamientos de consenso de las organizaciones sindicales del sector, que critican que la consejería no ha dotado de suficientes recursos el despliegue de la escuela inclusiva. Los sindicatos han dejado claro en diferentes ocasiones que la complejidad de las aulas se ha acentuado mucho en los últimos años, pero que la administración catalana no les ha dado las herramientas suficientes para enfrentarlo: «Se deben reducir las ratios y poner más personal. Necesitamos más gente en el aula, es así de sencillo», exclama el portavoz de la Intersindical. De hecho, esta es una de las principales reivindicaciones que han puesto sobre la mesa los maestros y profesores del país en las diversas manifestaciones que han llevado a cabo desde que Esther Niubó es responsable de la consejería, unas reivindicaciones que también dejaron claras en las anteriores legislaturas. A pesar de su insistencia, se trata de un conflicto que continúa sin resolverse.

El decreto de plantillas, en el punto de mira
El último movimiento del Departamento de Educación ha vuelto a poner en el punto de mira el polémico decreto de plantillas, muy criticado por parte de la comunidad educativa. En concreto, el Decreto 39/2014, atribuye a las direcciones de los centros educativos públicos “la facultad de intervenir en la definición de la plantilla docente y en la asignación de perfiles singulares a determinados puestos de trabajo de acuerdo con el proyecto educativo”. Es decir, que las direcciones de centro pueden definir libremente y perfilar algunas plazas, como por ejemplo enseñar matemáticas en inglés. Todas estas plazas ya se cubren a través de una entrevista, una cuestión muy criticada por los sindicatos, ya que consideran que esto da carta blanca a las direcciones de los centros para «elegir a dedo» a su plantilla, sin necesidad de seguir el orden marcado en la bolsa de trabajo.
Originalmente, las entrevistas solo se podían hacer para cubrir estas plazas perfiladas a través del decreto de plantillas. Hace dos años, cuando el departamento estaba en manos de la exconsejera Anna Simó, los sindicatos ya se levantaron en masa contra este decreto, ya que se vivieron muchos momentos de tensión por una gestión «caótica» de las adjudicaciones de plazas. A pesar de que la consejería ha ido afinando este proceso, el decreto de plantillas sigue siendo un foco de conflicto con las organizaciones sindicales. Además, ahora, en plena guerra por las condiciones laborales, Educación ha decidido ampliar su alcance para reforzar la escuela inclusiva, lo que aún tensa más la frágil relación entre los sindicatos y la consejera.

