La expresidenta del PP en Cataluña, Alícia Sánchez-Camacho, fue una de las protagonistas del inicio de la operación Cataluña. De hecho, unos audios publicados por El Món confirmaron la reunión que celebró con el comisario de inteligencia ahora jubilado José Manuel Villarejo, en la que le dio un listado de «objetivos» contra el independentismo y, de paso, le proporcionó el contacto de Victoria Álvarez, examante de Jordi Pujol Ferrusola, para que le diera información sobre la familia del expresidente. Camacho siempre ha negado su participación en la operación de la policía patriótica, incluso en el Congreso de los Diputados.
Pero el caso Leire, que investigaba la supuesta trama del PSOE para encontrar información comprometida de jueces, fiscales y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, ha destapado nuevos audios que certifican el papel de la exlíder de los populares en Cataluña, su conocimiento con Victoria Álvarez y cómo el comisario Villarejo la utilizó para iniciar la operación Pujol, que después sería la operación Barna y que acabaría como operación Cataluña. De hecho, el trabajo de Villarejo con Álvarez se hizo con «conocimiento del ministro del Interior», de ahí que cobrara fondos reservados.
Así lo constatan unos audios de una reunión, celebrada el 22 de julio de 2024, entre Leire Díez y Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad y mano derecha de Jorge Fernández Díaz como ministro del Interior. Un indicio que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) ha incorporado al sumario que dirige el magistrado Santiago Pedraz. De hecho, la conversación explica detalles como la relación difícil entre Camacho y Fernández Díaz y que Villarejo, «habilidosamente», se aprovechaba de ello.

«Camacho no era la más lista»
Martínez detalla que en un momento determinado Villarejo le plantea investigar a los independentistas porque tiene «una fuente muy buena» que es una examante de Jordi Pujol Ferrusola, es decir, Victoria Álvarez. Ahora bien, Villarejo -siguiendo la versión de Martínez- no le dijo que la fuente primaria era Sánchez-Camacho, porque sabía de la especial mala relación que tenía con el ministro. De hecho, Martínez asegura que si el entonces ministro llegara a saber que Sánchez-Camacho negociaba con policías, se hubiera enfurecido porque «sinceramente, no era la más lista». Pero Villarejo, hábilmente, esquivó contarles que la fuente era Alícia Sánchez-Camacho porque esta era «Cospedal».
La conversación continúa y es entonces cuando Martínez insiste en el hecho de que Fernández Díaz es un «bocazas». Un motivo más para ocultarle que la primera fuente era Sánchez-Camacho. En este punto, el ex número dos de Interior admite que contratan a Vicky, y golpea la mesa para remarcar que cobraba y que «cantó». Da detalles de cómo fue la extracción de información, incluso, con viajes a Londres para saber quién era el «banquero de los Pujol», y Martínez sentencia que todo se hizo «con conocimiento del ministro del Interior», pero eso sí, se le ocultó que la fuente era Sánchez Camacho.
«El borrador de la UDEF»
Martínez sigue relatando la operación y llega al momento del borrador de la UDEF difundido durante las elecciones de noviembre de 2012, que afirmaba que Artur Mas tenía cuentas en el extranjero. Martínez asegura que fue cosa de Villarejo, pero sospecha que fue coordinado por María Dolores de Cospedal. «Fernández Díaz se asusta», remarca. De hecho, sospecha que Cospedal facilitó la filtración de la información a raíz de una llamada de una persona cercana a Cospedal.

