L'escapadeta
Ni en Badalona ni en Sitges: el proyecto urbanístico que renovará la costa barcelonesa por completo

Durante décadas, mirar el mar desde este rincón de la costa catalana significaba chocar frontalmente contra un mastodonte de hormigón. Una imponente mole energética marcaba el ritmo del paisaje sin piedad.

Hoy, este escenario industrial agoniza para dar paso a una de las transformaciones urbanísticas más salvajes y esperadas del litoral. (Sí, nosotros también alucinamos con el cambio radical).

La metamorfosis del gigante industrial

El enclave que acogía la antigua central térmica de Foix, en Cubelles, ha entrado de lleno en la recta final de su reconversión total. Lo que durante cuarenta años funcionó como un motor eléctrico de 520 megavatios es hoy un solar en plena ebullición.

Tras años de demolición silenciosa y extremadamente compleja, el terreno situado a apenas 400 metros del mar se prepara para devolver a la ciudadanía lo que el cemento usurpó en el siglo pasado.

La compañía Endesa lidera un plan de regeneración que abarca unas 12 hectáreas de superficie totalmente saneada. No hablamos solo de tirar tierra adelante, sino de recuperar el equilibrio biológico de un tramo costero castigado duramente por la regresión marina.

La creación de esta nueva franja no responde a un capricho estético. Los ingenieros han tenido que calcular al milímetro olas, corrientes, vientos y modificar diques artificiales para evitar que el mar devore la nueva arena en dos días.

Un kilómetro nuevo de costa para la ciudadanía

El plato fuerte de esta intervención milimétrica es la aparición estelar de una playa virgen de un kilómetro de longitud. Un arenal inédito que conectará de manera directa con el paseo marítimo y un flamante carril bici.

El proyecto aplica criterios estrictos de economía circular: más de 27.000 toneladas de residuos se han gestionado y valorizado durante el desmantelamiento de la vieja chimenea de 175 metros de altura.

El hormigón triturado, el cableado y las estructuras metálicas han encontrado una segunda vida en obras públicas de Barcelona y Tarragona. Incluso se han rescatado especies vegetales autóctonas para replantarlas bajo criterios de máxima sostenibilidad.

La fecha clave marcada en rojo en el calendario institucional es el segundo semestre de 2027. Será entonces cuando este rincón absolutamente prohibido quede abierto sin restricciones al baño y al ocio sostenible.

¿Quién le iba a decir a los vecinos que verían desaparecer las turbinas para plantar una toalla al borde del agua?

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