El portavoz de Esquerra Republicana en Madrid, Gabriel Rufián, ha regresado este jueves por la tarde a la Universidad Pompeu Fabra, que fue su universidad, para una segunda entrega del acto que realizó hace unas semanas en Madrid para poner sobre la mesa su receta para la dinamización de la parte izquierda del tablero político estatal. Una propuesta de la cual su partido, empezando por el presidente Oriol Junqueras, se ha desmarcado completamente. Aun así, Rufián ha insistido en buscar una solución para las izquierdas a la izquierda del PSOE y ha desafiado a su formación a inspirarla y liderarla, aunque eso le cueste el cargo. El acto, organizado por Podemos, comenzó con más de 20 minutos de retraso y Rufián entró acompañado por Irene Montero y Xavier Domènech entre aplausos y al ritmo de Tot està per fer, una canción de la Fumiga y Ginestà. Domènech empezó disculpándose por el poco espacio que había en la sala, recordando que las entradas se agotaron en 4 minutos. «Es gratis», bromeó Rufián antes de entrar en materia.

En un auditorio lleno con unas 300 personas, mayoritariamente estudiantes, los tres intercambiaron elogios. Rufián –»el puño de hierro contra la derecha española y la derecha catalana», según lo definió Domènech– insistió en que su idea no es contraria a los planteamientos de su partido, del cual dijo sentirse «orgulloso» de formar parte. «Somos un partido independentista, republicano y netamente antifascista», expuso, y por eso cree que debe participar en el proyecto de encontrar una solución a la situación de las izquierdas en el ámbito español. «Forma parte de nuestra memoria. Lo que viene no es lo de siempre. Lo que viene es un enorme sufrimiento social. Abascal de vicepresidente», sentenció. Y dejó claro que considera que defender esta tesis no lo hace «ni menos catalán ni menos independentista». «¿Por qué ERC no puede inspirar a la izquierda española? Si no, nos matarán por separado», advirtió.

Rufián, quien alternó el catalán y el castellano, se deshizo en elogios hacia Montero, de quien dijo que «lee las instrucciones de una lavadora y te emociona», pero también subrayó que es «leal» y es capaz de «aglutinar muchas cosas» a su alrededor. De hecho, Rufián dejó claro que las izquierdas soberanistas no son el problema porque está convencido de que a ERC, Bildu y el BNG les «irá bien» en las elecciones. «El problema son las izquierdas a la izquierda del PSOE», constató, y él se niega a dejarlas abandonadas. Y eso, según él, no debe poner en duda su compromiso con ERC. «En Cataluña, por lo que sea, se pone en duda», lamentó, y afirmó que él es de ERC y se siente «muy orgulloso» de serlo y añadió: «Me siento muy orgulloso de haber representado y de representar a ERC, y ojalá pueda continuar representándola», pero, aun así, pidió al partido que «lidere esto». «Y si me va el cargo, me voy a casa», añadió. «Yo quiero que Junqueras sea presidente de mi país y yo lucharé por la independencia de mi país, pero esto no es incompatible», dijo.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, presenta en Barcelona la propuesta para un frente de izquierdas / Jordi Borràs / ACN

Rufián niega que esta propuesta haga «daño» a ERC y dardo a Junts

El líder de ERC en Madrid hizo muchas referencias a su partido durante el debate y también negó que la propuesta «haga «daño» al partido de Oriol Junqueras. «¿Por qué tiene que hacer daño esto?», preguntó, y lo atribuyó al «partidismo frágil». «Interpelar o arrastrar a cualquier partido español a un proyecto español desde una perspectiva independentista desde nuestra responsabilidad histórica no hace daño», aseguró, y admitió que es «incómodo», pero cree que es bueno porque en las próximas elecciones españolas el eje volverá a ser como en el año 2023: fascismo o antifascismo. Y ante esto, según él, ERC debe sacar el «orgullo», reclamó, e insistió en la necesidad de «inventar algo electoral» para intentar frenar el fascismo. «No tiene sentido que haya dos derechas, como máximo tres, y que haya 14 izquierdas», dijo.

Por otro lado, cargó duramente contra Junts per Catalunya: «Hace dos años que Junts vota con PP y con Vox cualquier cosa que tenga que ver con las condiciones de vida de la clase trabajadora catalana, y casualmente siempre a favor del lobby inmobiliario y empresarial». «Los patriotas, eh. No hay nada más antipatriota que eso», remató. Y, finalmente, también alertó que «hay un fascismo catalán con estelada», en referencia a Alianza Catalana. «Sílvia Orriols tiene una expectativa de voto bestial que dice que está bien reventar niños con bombas en Gaza», denunció.

La eurodiputada de Podemos Irene Montero en el acto en Barcelona con Gabriel Rufián para presentar el frente de izquierdas / Jordi Borràs / ACN

Montero cree que vale la pena intentarlo y cuenta con Rufián

Por su parte, la eurodiputada y secretaria política de Podemos, Irene Montero, defendió intentar construir una izquierda fuerte a la izquierda del PSOE y cuenta con el líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, para hacerlo. «Cuando yo digo que quiero hacer equipo con Gabriel Rufián es porque soy consciente de que hay que hacer algo», dijo, y defendió que no parten de cero porque las izquierdas ya han colaborado de muchas maneras diferentes: «Algunas han pasado por presentarnos juntas a las elecciones y otras no», y cree que para que la izquierda gane una vez tiene que perder 500. Montero y Rufián coincidieron en que para frenar a la derecha y a la extrema derecha solo tienen «una sola bala». «No hay una ciencia electoral que frene a la derecha. Creo que la condición fundamental para frenar a la derecha es no renunciar a nuestro derecho a soñar con otra sociedad posible y con otro mundo posible», argumentó.

Una pequeña representación de ERC y carteles de la JNC

El acto contó con una pequeña representación de ERC encabezada por el secretario general adjunto, Oriol López, que estuvo acompañado por las vicesecretarías Laura Pelay y Laura Castel y la diputada Ana Balsera. También asistieron Joan Tardà y miembros de Àgora Republicana, la única corriente interna del partido y el sector que sí le apoya en su proyecto. También hubo representación de los Comunes, con Joan Mena y Gerardo Pisarello, y la líder de Podemos, Ione Belarra. El acto también contó con la asistencia del empresario Jaume Roures y las periodistas Cristina Fallarás y Sarah Santaolalla, quien moderó el debate en Madrid. Por otro lado, la JNC aprovechó la visita de Rufián a la Pompeu Fabra para ajustar cuentas con el dirigente republicano colgando carteles con su cara, un pin del PSOE y la frase «155 monedas de plata», «Rufián, quien no defiende el catalán no defiende Cataluña» o «En la Pompeu, primero Cataluña».

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