Sofía de Borbón celebra hoy su 19º cumpleaños y, como regalo envenenado, ha recibido el análisis de dos expertos en comunicación no verbal que han sacado a la luz secretos que esconde su comportamiento en público. La hija menor de Felipe y Letizia protagoniza un artículo muy curioso en la revista Semana, donde se dice que en ella se observa «cierta dependencia emocional y afectiva». En este retrato de la infanta española, los expertos Jordi Reche y Javier Torregrosa se fijan en la actitud que tuvo el día de su graduación cuando la hermana no pudo asistir: «Se la veía feliz de estar en el centro, como si le gustara ocupar el papel central que normalmente ocupa la hermana».
Y de los celos, al deseo enfermizo de querer tenerlo todo «bajo control«: «En su área cognitiva, se nota que Sofía quiere procesar la información con detenimiento y analizarla bien antes de tomar una decisión y ejercer una acción». No es de las que improvisa, vaya, han podido saber. La describen como una joven «observadora» que no quiere fallar a los padres. Los tendría como una figura muy importante: «Su comportamiento emocional es claramente más impulsivo, así que puede comportarse con menos control en la intimidad familiar. Se puede observar cierta dependencia emocional-afectiva hacia los padres«.

¿De dónde surge toda esta información sobre la actitud oculta de Sofía de Borbón?
¿Y en qué se fijan para poder decir todo esto? Pues, sorprendentemente, en su nariz y en los pómulos: «Esta zona de la cara nos indica que necesita el refuerzo de los padres, que es dependiente de las personas mayores y que necesita una aprobación continua». También su boca proporciona mucha información a estos expertos, ya que han observado que suele tener una sonrisa contenida: «Esto indica que tiene bastante control«. Las intervenciones en público donde acaba más contenta? Cuando ejecuta las cosas de manera «ordenada«: «Sofía no levanta los pómulos cuando sonríe y eso hace que se la perciba como alguien más serio y moderado».
Con todo, quieren destacar que todos los gestos que hace de manera inconsciente cuando acude a un acto oficial demuestran que no tiene intención de llamar la atención: «Quiere pasar desapercibida, es discreta y tiene en mente un saber estar«. Toda una serie de detalles que demostrarían cómo es, en las distancias cortas, la aristócrata más desconocida y tímida de la familia real.

