Juan Carlos de Borbón ha recibido otro galardón en Francia, un país que está demostrando un amor exagerado y surrealista hacia el rey emérito español. Después de otorgarle un premio literario hace unos meses, ahora ha sido el Premio Sain-Simon el que ha querido aplaudir las memorias que publicó a finales de 2025. Acompañado de su hija Elena y dos de sus nietas, Victoria Federica e Irene Urdangarin, el fin de semana lo hemos visto sacar pecho y mostrarse muy emocionado por un aprecio que no encuentra en su lugar de origen.
Ha llamado mucho la atención que diga, abiertamente, que este libro autobiográfico es “el último legado” que deja a España: “Es una nación a la que amo tanto…”. Un orgullo patriótico que ha llevado aún más allá: “Viva donde viva, siempre perteneceré a España”. Y, evidentemente, Juan Carlos ha vuelto a destacar el papel “importantísimo” que tuvo durante la Transición: “Otra herencia que he dejado a los españoles son las instituciones democráticas que les permiten vivir en paz desde hace 50 años”.
La agencia EFE, presente en la entrega del premio, ha destacado que la sala estaba “llena a rebosar”. El padre de Felipe de Borbón se habría mostrado encantado, por supuesto, sobre todo después de unos años en que la familia le da la espalda y casi no le quedan amigos. Él es de los que, a pesar de todo, se echan flores a sí mismos: “Este premio me confirma en la categoría de hombres que eligen dar testimonio antes que guardar silencio”.

¿Juan Carlos de Borbón está contento con la publicación de sus memorias?
Muchos se preguntan por qué ha escrito estas memorias realmente, de hecho. ¿Quería sacar a la luz su verdad en un momento en que se ha puesto en duda todo lo que ha hecho? ¿Ahora cuando está más en entredicho por culpa de sus líos de faldas y el dinero que ha podido embolsarse? Esta es la justificación, que llega nueve meses después de la publicación: “Escribir las memorias ha sido una decisión más temeraria que prudente, la que ha sido motivada por mi deseo de escribir para la posteridad”.
En la Zarzuela no ha gustado nada que ponga por escrito todo lo que ha hecho, una Reconciliación que dice que comenzó a escribir tan pronto lo forzaron a abandonar España: “Aproveché la distancia desde Abu Dabi como un aliciente para comenzar las memorias desde la verdad, con autenticidad y sinceridad”. “Me encontraba bajo un cielo lejano y hospitalario. Necesité la distancia y la tranquilidad que me permitía esta nueva tierra de acogida para replantear mi destino, entre dudas y heridas”, ha afirmado.
Un rey emérito que ha agradecido el aprecio que tiene en Francia en un discurso que sirve para acabar de ver el aprecio que se tiene hacia sí mismo: “He tenido una vida importante. Nací en Roma, me crié en Suiza y después en Portugal antes de ser enviado a España con 10 años. Ahora vivo en Abu Dabi después de haber recorrido el mundo durante un reinado de casi 40 años, pero tengo debilidad por Francia donde siempre me acogen con tanto cariño”.

Un antiguo rey sin reino, país ni tampoco abuelo que continúa viviendo la buena vida desde los Emiratos Árabes.

