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Ismael Galancho advierte sin rodeos: «Comer más proteína de la cuenta es un error»

La proteína. Parece la palabra mágica, la solución definitiva para la pérdida de peso, la masa muscular o la salud en general. Nos han vendido la idea de que, cuanto más, mejor, y los supermercados están llenos de productos con la etiqueta «high protein». Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que esta obsesión es un error, incluso peligroso, y que la mayoría de nosotros ya consumimos de sobra?

Esta revelación, que puede cambiar por completo la manera en que vemos nuestra dieta, no viene de cualquiera. Es la palabra de uno de los nutricionistas deportivos más influyentes del momento, un hombre que ha trabajado con la élite: desde Messi hasta Ibai Llanos.

El error «proteico» que puede dañarte

Ismael Galancho, el nombre detrás de estos consejos, es claro como el agua. Según él, pensar que “cuanta más proteína comamos, mejor” es un error garrafal que mucha gente comienza a cometer. Y, atención, no es una cuestión de preferencias dietéticas, sino de pura ciencia. En muchos países desarrollados, la mayoría de la población ya alcanza la ingesta diaria necesaria sin ni siquiera darse cuenta (sí, nosotros también alucinábamos).

Galancho utiliza una analogía brillante para ilustrarlo: imagina un cubo de agua. Cuando está lleno, por mucha agua que añadas, lo que sobra se derrama y se pierde. Exactamente eso pasa con la proteína. Una vez que nuestro cuerpo tiene la cantidad que necesita, cualquier extra no nos aportará ningún beneficio adicional significativo. De hecho, puede llegar a ser contraproducente, desplazando otros nutrientes imprescindibles de nuestra dieta.

La «fiebre proteica»: de herramienta a problema

No nos equivoquemos, la proteína es un nutriente indispensable para todos. Es vital para nuestro sistema inmunológico, la salud de nuestra piel e incluso para evitar la caída del cabello. Pero la moda actual la ha convertido casi en un amuleto, y los pasillos de los supermercados son el mejor testimonio de esta fiebre proteica. Desde yogures hasta galletas, todo lleva la etiqueta de «alto en proteína», a menudo con un precio más elevado que su versión normal.

La clave es entender que, aunque algunos grupos específicos pueden beneficiarse de un ligero aumento de la ingesta (deportistas, personas que quieren ganar masa muscular o perder grasa, niños en crecimiento, personas mayores, embarazadas o durante la lactancia y la menopausia), la mayoría de nosotros no necesitamos preocuparnos. Triplicar o cuadruplicar la cantidad, como hacen algunos, es directamente un error. (Y sí, estamos hablando con datos, no con intuiciones de gimnasio).

El verdadero secreto es que la proteína es una herramienta útil dentro de una dieta coherente, no un pase para comer sin medida. Nuestra salud es demasiado importante para dejarla en manos de modas.

El «protein washing»: el truco oculto de la industria

Aquí es donde la cosa se pone alarmista y donde debemos vigilar nuestro ahorro. Lo que Galancho llama «protein washing» es una estrategia de marketing brutal. La industria alimentaria ha detectado la tendencia y está añadiendo proteína a casi cualquier producto para hacerlo parecer saludable. Pero, un momento, nos están vendiendo “porquerías” altas en proteína, llenas de azúcares, grasas trans y otros ingredientes que no tienen nada de bueno para nuestro cuerpo.

Estos productos enriquecidos, a menudo, son hasta un 50% o 100% más caros que su versión estándar, aportando solo dos o tres gramos más de proteína. Estamos pagando un sobreprecio absurdo por un beneficio casi inexistente, e incluso por una trampa para nuestra salud. Hay que fijarse bien en la letra pequeña, no solo en el gran «25 g de proteína» que nos ponen en la cara. La cantidad por 100 gramos o por ración es lo que realmente importa a nuestro cuerpo (y a nuestro bolsillo).

Proteína en la cena y otros falsos mitos

¿Otro error común? Pensar que en la cena basta con un plato de verdura. Galancho desmonta este mito: introducir proteína por la noche es muy interesante. Nos proporciona un efecto saciante que nos ayudará a no tener ganas de asaltar la nevera antes de ir a dormir, y además, facilita que nuestro cuerpo se recupere mientras estamos en ayunas. La proteína vegetal, por ejemplo, puede ser una opción fantástica, ya que aporta fibra y antioxidantes, a diferencia de la carne animal, que a menudo viene acompañada de más grasa.

También es un error pensar que solo la proteína animal cuenta, o que hay que incluirla en cada comida. La diversidad es la clave. Carne procesada (embutidos, butifarra, salchichas) y carne roja deberían ser consumidas con moderación, ya que, a pesar de tener proteína, aportan elementos menos beneficiosos. El secreto, como siempre, es el equilibrio y la información.

Tu decisión inteligente comienza hoy

Debemos ser críticos con lo que nos venden y entender que la proteína, siendo un pilar de nuestra alimentación, no es una varita mágica. El exceso puede ser una carga innecesaria para nuestro cuerpo y un desperdicio para nuestro bolsillo, especialmente con productos que prometen mucho y no cumplen casi nada.

Ahora que conoces estos trucos y los errores más comunes, la próxima vez que estés en el supermercado, sabrás exactamente qué buscar y qué evitar. ¿Estás preparado/a para proteger tu salud y tu presupuesto?

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