Más problemas para Juan Carlos de Borbón, que podría tener que volver a los tribunales en breve. Fue en 2015 cuando una ciudadana belga llamada Ingrid Sartiau inició una batalla judicial para intentar demostrar que era hija del rey emérito español, quien habría tenido un affair con su madre en 1965. El juez rechazó su demanda al considerar que había contradicciones y que la prueba de ADN que había presentado no era aclaratoria. Ella, sin embargo, intentó seguir adelante con la petición y también la vimos ofrecer un testimonio muy detallado en una entrevista bomba en Telecinco. Ahora, 14 años después, ha iniciado otro procedimiento de paternidad: «Quiero emprender más acciones legales, pero esta vez en Bélgica«.
La justicia española no le hizo caso, pero confía en que los tribunales de su país -más imparciales que los de aquí, en teoría- miren las pruebas que presente con otros ojos. A sus 60 años, Ingrid asegura a la revista Dag Allemaal que quiere saber si es cierta la historia que siempre le ha contado su madre. Ella limpiaba en la casa de una familia noble belga que habría invitado a Juan Carlos de Borbón, el escenario donde se habrían conocido antes de unas relaciones sexuales que habrían terminado en embarazo si hacemos caso al testimonio de esta mujer.


En su momento, Ingrid comparó su ADN con el de Albert Solà -el catalán que también clamaba ser hijo ilegítimo de Juan Carlos de Borbón». Un genetista muy reconocido confirmó que había un 91% de probabilidades de relación entre ellos, pero el juez consideró que no era una prueba suficientemente importante para solicitar una prueba de ADN al monarca. Ahora que se ha convertido en abuela, Ingrid vuelve a insistir porque se ha dado cuenta de que su nieto se parece muchísimo físicamente a Felipe de Borbón y eso le da aún más argumentos: «El parecido entre ellos es realmente sorprendente«.
«La gente piensa que debería aceptar la situación, pero intentad hacer eso cuando tu padre ocupa constantemente las portadas de los medios…», lamenta. Ella solo quiere que el emérito se someta a una prueba de ADN que confirme o desmienta si es su padre, un deseo que habrá que ver si termina materializándose o si la justicia lo frena para evitar otro dolor de cabeza al rey.
La Zarzuela quiere frenar a Juan Carlos de Borbón y sus deseos de mover ficha
Juan Carlos de Borbón no se ha pronunciado sobre este nuevo frente que se le acaba de abrir, pero quizás porque ya tiene bastante en estos momentos. Ahora que ha muerto un buen amigo como Harald de Noruega y, tal vez, se ve forzado a reencontrarse con toda la familia en su funeral; sale a la luz que la Zarzuela ha vuelto a pararle los pies. El emérito se habría ofrecido para hacer de intermediario con el rey de Marruecos, Mohamed VI, en plena crisis con Ceuta. El entorno de Felipe VI, sin embargo, habría rechazado «de manera contundente» esta posibilidad.
Según fuentes cercanas a Zarzuela citadas por Monarquía Confidencial, La Casa Real quiere evitar canales diplomáticos paralelos y dejar claro que Felipe VI es el único interlocutor de la Corona en el ámbito internacional y siempre coordinado con el Gobierno. Así, también busca preservar la neutralidad y transparencia de la institución, sin recurrir a las antiguas relaciones personales del emérito.

Otro revés para el rey emérito, que continúa sin poder hacer nada sin el permiso de su hijo.

