El Empordà es una tierra de promesas, un imán irresistible para cualquier alma que busque la belleza auténtica, desde las calas escondidas hasta los caminos de ronda que bordean el Mediterráneo. ¿Quién no ha caído rendido a sus encantos? Su magia es innegable, pero entre tanta maravilla, hay un lugar que destaca, un verdadero tesoro que parece extraído de un libro de historia.

Seguro que habéis oído hablar de los pueblos más bonitos de Cataluña, e incluso de España, pero este va más allá. Con un castillo del siglo XI y un pozo de hasta ocho metros de profundidad, es una auténtica fortaleza medieval. Ahora, imagínate que este escenario de cuento de hadas no es solo un decorado, sino un lugar con vida propia donde apenas viven unos 200 vecinos. (Sí, nosotros también alucinamos con esta cifra).
Hablamos de Peratallada, un nombre que ya nos da una pista de su origen: «piedra tallada», porque el pueblo se asienta sobre una roca que ha sido esculpida de múltiples formas. Esta joya histórica, mencionada en documentos del siglo X, es una experiencia visual y sensitiva imprescindible. El linaje de los Peratallada ya aparece documentado desde el siglo XI, ligando indisolublemente su historia a la de la villa.
El corazón de esta villa es su castillo, la construcción más elevada y visible, un recordatorio constante de su pasado defensivo. Rodeado por un foso impresionante de hasta ocho metros de profundidad, excavado directamente en la roca, nos habla de una época donde la protección era la prioridad. Esta fortaleza fue el centro neurálgico de la baronía, alrededor de la cual la población creció, resguardada por hasta tres recintos de muralla.
Peratallada no es solo un castillo; es un entramado perfectamente conservado de calles estrechas y empedradas, fachadas de piedra que respiran historia y plazas con un encanto único. Pasear por sus callejones es como hacer un viaje en el tiempo, un auténtico truco para desconectar de la rutina. Aquí, cada esquina cuenta una historia y cada edificio parece guardar un secreto, invitándonos a descubrirlo.

Un viaje al pasado más auténtico: el corazón de piedra
La importancia defensiva de Peratallada durante la Edad Media es palpable en cada muralla que observamos. Su núcleo antiguo mantiene casi intacta la estructura medieval, con sus plazas como la del Castell y la de les Voltes, que han sido testigos de siglos de vida y actividad. Estas no son simples plazas; son los pulmones de la villa, donde la historia se encuentra con la vida cotidiana de sus habitantes.
Otro punto de interés que no podemos pasar por alto es la iglesia de Sant Esteve. Data del siglo XII y es un ejemplo magnífico de la arquitectura románica catalana. Su presencia completa el recorrido por este núcleo histórico, ofreciendo una perspectiva diferente y complementaria a la robustez del castillo. Es la delicadeza del románico en medio de la potencia defensiva.
Si creéis que ya lo habéis visto todo en el Empordà, preparaos. Peratallada es el secreto que os hará replantear vuestras rutas. Un lugar donde cada piedra habla y el tiempo se detiene, una solución definitiva para el estrés de la ciudad.
No solo piedra: la vida que bulle en Peratallada
Peratallada es mucho más que un conjunto de piedras antiguas; es un lugar vivo, con una agenda cultural vibrante que nos conecta con las tradiciones más arraigadas del Empordà. A lo largo del año, la villa se llena de color y actividad con sus tres ferias más conocidas, que son una auténtica inmersión en el pasado y el presente de esta tierra.
La Feria Medieval, que se celebra el primer fin de semana de octubre, es uno de los eventos más esperados. Las calles y plazas del núcleo antiguo se transforman en un mercado de época, lleno de comediantes, juglares, titiriteros y cuentacuentos. Encontraremos puestos de productos artesanos como quesos, miel, hierbas, pan y pasteles. Es la conexión perfecta con la historia de la localidad, una recreación fiel que capta el espíritu del período medieval.
Además, la Feria de las Hierbas pone el foco en el conocimiento popular de las plantas, un legado ancestral que se mantiene vivo gracias a esta celebración. Finalmente, la Fiesta de Segar y Trillar rescata las antiguas tareas agrícolas, recordándonos la importancia de las labores del campo que modelaron la vida de generaciones en el Empordà. Estas fiestas son un tesoro cultural oculto.
Acercarse a conocer esta villa es más sencillo de lo que parece. Desde Girona, hay que tomar la C-66 y seguir las indicaciones hacia Rupià, desviarse hacia Ullastret y continuar hasta Peratallada; un trayecto que dura aproximadamente unos 45 minutos. Desde Barcelona, añadid una hora más de coche, tomando la AP-7 dirección Girona y siguiendo por la C-65 y C-31 hacia Palamós, para luego desviarse antes de llegar a La Bisbal d’Empordà.
Tu plan definitivo para la desconexión
Esta pequeña joya del Baix Empordà es una de las mejores soluciones para aquellos que buscan una escapada auténtica y cultural, especialmente cuando septiembre nos invita a alargar el verano con otro aire. Las temperaturas suaves y la menor afluencia de gente convierten a Peratallada en el destino ideal para una experiencia más tranquila y personal.
No hay mejor momento para sumergirse en su historia y disfrutar de su atmósfera mágica. Preparar la visita ahora, permitirá aprovechar al máximo la Feria Medieval que se acerca, una experiencia que os aseguramos que será única. Dejaos seducir por este lugar que nos recuerda la riqueza de nuestro patrimonio y la capacidad de reinventarse a través de sus tradiciones.
Así que ya lo veis, el próximo destino para dejarnos el tiempo perdido y llenar nuestra alma de historia y belleza ya lo tenemos claro. ¿Estáis preparados para descubrir el secreto medieval de Cataluña?
