Xavier Grasset (Vila-seca, Tarragonès, 1963) ha preparado una recopilación de artículos en El bon gust (La Campana), un libro donde plantea un viaje por el tiempo, el país y el paladar para intentar averiguar si nuestro gusto se forma a través de las conversaciones, los paisajes y la memoria colectiva. El Món entrevista al escritor ahora que también triunfa como presentador de La Selva de TV3, que ha revolucionado las tardes de la cadena tras la cancelación de Planta Baixa.

Esta no es la típica novela de ficción. ¿Qué hay detrás de esta recopilación de artículos que propone al lector?

Aquí encontramos una recopilación de artículos agrupados temáticamente sobre un hilo rojo que es el del buen gusto. Reflexiono sobre el propósito de las cosas que a mí me gustan, y que creo que gustan a mucha otra gente, como son el teatro, la literatura, la comida, el vino, las amistades, los conocimientos, el paisaje… Lo que hacemos cuando no trabajamos, básicamente, el placer de dedicarnos a descubrir otras cosas.

A partir de aquí, abre una gran interrogante. ¿Qué es lo que hace que nos guste a unos una cosa y a otros otra?

Es una gran interrogante que no respondo, pero me pregunto qué es lo que mueve el gusto. ¿Qué tiene un gusto kitsch en contra de un gusto más civilizado o más armónico? Hay restaurantes con fotos super cutres de platos sin ningún orden y, al lado, otros restaurantes con una pared blanca y una línea azul. ¿Qué hace eso? Que el gusto se sienta más atraído por ir a uno u otro porque descodifica que uno será más caro que el otro. Elijo artículos de gente que ha muerto, de gente que he conocido, platos que he comido, otros que no…

Xavier Grasset, periodista. Barcelona 10.03.2026 | Mireia Comas
Xavier Grasset publica el libro El bon gust | Mireia Comas

¿Qué encontramos de Xavier Grasset en este libro?

Bueno, pues encontrarás mis gustos con los cuales mucha gente puede sentirse identificada porque nunca estoy solo cuando voy al teatro o cuando voy a un restaurante. Cuando detecto unos gustos, no estoy solo. Por lo tanto, hay lo que nos gusta y que quizás también nos acaba conformando la identidad.

¿Y qué nos gusta a los catalanes?

A veces, las cosas más primarias y de gusto más directo y, otras, cosas más elaboradas. Seguramente también hay una parte de eso que hemos heredado porque, si mi padre cantaba zarzuelas, quizás a mí me gustan o me generan rechazo. También influyen en nuestros gustos los lugares donde hemos trabajado, donde hemos crecido… todo acaba conformando tu gusto.

La recopilación cuenta con artículos de hace muchos años, algunos del 2007, así que debe tener una colección inmensa.

Es un trabajo que he ido haciendo con el paso de los años. Y sí, he ido recopilando artículos en el ordenador, donde tengo más de 3.000. Aquí publico un centenar de textos y reflexiones, algunos que comparto tal cual y otros que he reelaborado. Cuando tomas los antiguos, te das cuenta de que la mirada y el paso del tiempo hace que cambien y que salga otra cosa. ¿Por qué? Pues porque ha cambiado nuestro presente.

Xavier Grasset, periodista. Barcelona 10.03.2026 | Mireia Comas
El presentador reflexiona sobre el origen de nuestros gustos | Mireia Comas

¿A quién va dirigido este libro? ¿Qué tipo de lector cree que tendrá?

Este libro es para todos, claro, interesa a todos aquellos que compartan, en cierto modo, esta inquietud sobre los gustos, sobre el placer y sobre el buen vivir. Es para buenos vivants, podríamos decir, que lo somos todos en mayor o menor intensidad. A mí me lo dicen mucho y es cierto que me gusta cocinar, ir de restaurante, el placer de la lectura, el teatro, la palabra pronunciada…

Aquí que habla tanto del gusto compartido por la sociedad, quizás es un libro que ayuda un poco a entender cómo somos los catalanes?

Seguramente sí. Los catalanes somos abiertos, tal como se retrata en el libro.

Pues siempre se dice que más bien somos fríos y cerrados.

No estoy de acuerdo, yo creo que somos abiertos porque, si no, no habría tantos restaurantes de ramen, tantos restaurantes de cebiche o tantas empanadas argentinas. Quiero decir que, en cuestión de mesa, al menos, somos abiertos. Y, además, creo que el catalán es alguien a quien le gusta descubrir mundo, que le gusta viajar, que le gusta compartir. Cataluña es una idea estimulante para todos y así se ha ido haciendo con los años. Vivimos al lado de la Vía Augusta y, por tanto, somos una tierra de paso y de acogida. Cataluña se ha hecho así y, un ejemplo, es mi apellido.

Antes escribía Graset con una s y, ahora, con ss.

Resulta que he descubierto que el primer Grasset que se inscribió en la parroquia de Vila-seca, el Samsó Grasset, lo hizo con la doble s. Un traductor e intérprete me ha enviado mi herencia y, gracias a eso, he descubierto que en 1577 se escribió de esta manera. A lo largo de los años lo fueron cambiando y, ahora, yo he recuperado la escritura original en una especie de homenaje, y también porque, si la norma dice que se debe escribir de esta manera, pues normalicémoslo aunque mi padre siempre lo haya escrito con una s.

Decía que Cataluña es una tierra abierta a todos, pero esta globalización no puede hacer que perdamos el buen gusto? ¿O el gusto catalán más auténtico?

¿Hasta qué punto te marca la identidad el gusto? Al final, está bien tener claro cuáles son tus referentes para poder viajar a otras culturas gastronómicas sin perder la tuya. Estamos en una fase de transformación, ahora que ha cambiado todo tanto, pero debemos tener claro cuáles son nuestros elementos de cocina. Que todas las cocinas tienen platos calóricos, por ejemplo; como la escudella, el cuscús o el ramen que todas acaban siendo sopas con cosas.

¿Cuáles son los tres elementos de cocina más catalanes? 

Vaya, eso es muy difícil de decir porque la cocina es transformación. Pero el pan con tomate, la escudella, la butifarra con judías o el fricandó, quizás. 

Xavier Grasset, periodista. Barcelona 10.03.2026 | Mireia Comas
Xavier Grasset explica por qué ha cambiado la manera de escribir su apellido | Mireia Comas

Ahora que se han popularizado tanto las cocinas de fuera, ¿acabará desapareciendo la cocina del país pequeño? 

¿Sabes qué me sorprendió? La primera vez que fui de viaje a Londres me costó encontrar fish and chips. Y, seguramente, es porque había una oferta tan globalizada que hacía difícil encontrar lo que identificaba su cocina.

Lo que ha pasado, en cierto modo, con el vino en nuestra casa.

Sí, Cataluña es un país de vinos y un país de aceite, pero a veces cuesta encontrar vinos y aceites catalanes en nuestros restaurantes. Ya sea por las redes de distribución, por la comercialización… cuesta, aunque se ha ido corrigiendo en los últimos años. No podemos bajar la guardia porque estás en cualquier bar y es más fácil que te sirvan un vino de La Rioja que un vino de aquí. Ahora bien, es impensable encontrar uno catalán en La Rioja. O, al menos, es más difícil seguro.

¿Y por qué pasa esto?

Quizás es una cuestión de precio y de distribución además de una falta de conocimiento. La gracia es que un vino sea reflejo de tu paisaje y de tu entorno más inmediato. Que tanto nos llenamos la boca en kilómetro cero… ¿Kilómetro cero vinícola, no? ¿O alimentario tampoco? Entiendo que es un problema seguramente de desconocimiento. No quiero pensar que sea de mala fe y, al final, supongo que es un tema de precio. Al final, muchos restauradores eligen lo que es más barato.

Xavier Grasset, periodista. Barcelona 10.03.2026 | Mireia Comas
El periodista compagina la escritura con el buen vivir y el periodismo diario | Mireia Comas

¿Qué encuentra en el hecho de escribir un libro así? 

Ordenar las ideas ahora que vivimos tan deprisa. Vivimos de manera tan secuenciada que, a veces, sistematizar las ideas y los hechos que has vivido te ayuda a ordenar. Y en mi caso, que también hago tele diaria desde hace muchos años, esto me permite un poco saber por dónde hemos pasado y cómo hemos ido evolucionando. 

La pausa dentro del ritmo frenético de esta gente que duerme poco.

Duermo demasiado poco, efectivamente. Ahora toca hacer promoción de este libro, que haga ruta y que llegue a la gente.

Pero compaginándolo con el trabajo de presentador en TV3. Porque lo vemos cada tarde al frente de La Selva, el programa que lo convenció para dejar atrás las noches del Més 3/24.

Me lo habían propuesto, pero siempre me había negado y había llegado a rechazar presentar la tarde de TV3 hasta tres veces. Me resistí como San Pedro, pero al final acabé entendiendo que el cambio sería positivo. Hacía nueve años que trabajaba en el Més 3/24 y somos animales de costumbres, reticentes a los cambios. Allí me encontraba cómodo con un equipo pequeño y trabajando directamente con la televisión, mientras que en La Selva sabía que sería un equipo más grande y con productora.

Y, a la cuarta, dijo que sí. ¿Por qué?

Entendí que, de esta manera, también ampliaba mi campo profesional. Había hecho periodismo más serio y también más informativo, pero este programa me permitía combinar ambas cosas. Puedo hacer entrevistas profundas y tambié puedo imitar a Bad Bunny. Era un reto volver al Xavier Grasset que había subido a lomos de un elefante o que se había lanzado haciendo puenting cuando trabajaba con Andreu Buenafuente hace muchos años.

TV3 le pidió que cambiara sus tardes en un momento en que no tenían una audiencia muy buena.

Era un reto y lo hemos conseguido porque el programa es líder, líder de magazines y, incluso, líder de franja aunque competimos con la ficción de TVE. Esta franja no es fácil y de ahí parte de mi reticencia, ya que podía acabar siendo un regalo envenenado. El espectador de TV3 quiere que refresquemos la actualidad, porque comenzamos después de dos recetas de cocinas y la serie, así que quiere que haya directos, un análisis menos profundo que el del Més 3/24 y también quiere entrevistas a actrices o pequeños gags.

Xavier Grasset, periodista. Barcelona 10.03.2026 | Mireia Comas
Xavier Grasset explica cómo le llegó la propuesta de presentar La Selva | Mireia Comas

¿Por qué La Selva funciona y el Planta Baixa no lo hacía?

No te lo sé decir porque tampoco no lo podía ver al 100% y tampoco no lo sabes nunca… La televisión no es una ciencia exacta y Agnès Marquès es una grandísima profesional, así que no lo sé. A mí, cuando vinieron a buscarme, me dijeron que mi perfil se adaptaba al target del espectador medio de TV3. Pero piensas que todos los otros compañeros que ha habido antes también, ¿no? Nosotros intentamos ser empáticos con la gente, ponerte en el lugar del otro, tener una cierta naturalidad y me siento con total libertad de moverme por el plató y tratar al espectador como un espectador adulto, interesado por la actualidad y por las cosas buenas de la vida con un punto de simpatía.

¿Se ve mucho tiempo en este programa?

Yo soy una persona que no he planificado nunca y los trabajos han ido viniendo. Ahora estoy muy a gusto en La Selva. Reconozco que me costó, pero la verdad es que hay un muy buen ambiente de trabajo, un equipo magnífico y es un gusto. Mi objetivo es establecer una cita diaria, convertirse en un hábito y que enciendan la tele porque está Grasset con los de La Selva; que sepan que se lo pasarán bien, que les informarán y que les ofrecerán contenidos de entretenimiento en un magazine. Al final, proponemos un ambiente propio como el que pueden sentir muchos amigos que quedan para verse y comentar la actualidad.

En un programa de este registro tiene mucho más margen, pero ¿no echa de menos la calma de las entrevistas de la noche?

Esta semana hemos emitido una entrevista de 20 minutos con Gisèle Pelicot y encontré que estaba muy bien, pero vamos con la idea de que tiene que ser todo abreviado porque queremos que el contenido sea más rico y más variado, que el telespectador no sufra porque si algo no le acaba de gustar, tampoco se alargará. Es esta idea de ir atrapando al espectador con unos contenidos más picantes, diríamos… Pero no te engaño, sí que añoro poder hacer alguna de aquellas entrevistas raras con autores desconocidos que acababan siendo un descubrimiento, como aquella en la que entrevisté a la Premio Nobel de Literatura que es una señora coreana que habla el inglés con dificultad. Asumíamos muchos riesgos, aunque fuera un programa al que se le exigía una audiencia.

La Selva no es un magazine típico.

No, de hecho somos el magazine atípico si lo comparas con lo que hacen las otras teles que se dedican solo a hacer sangre y vísceras o prensa rosa. Esto, al final, acaba construyendo un perfil de votante. Si tú solo envías mensajes de miedo, ya sabemos qué hará la gente… Buscará quién le quiera quitar el miedo y por la vía rápida. Entiendo que desde La Selva también hacemos una contribución, en el sentido de que desde una tele pública das elementos de análisis y das pistas de contenidos culturales que ayudan a tener un pensamiento crítico y no una sociedad más atemorizada.

Xavier Grasset, periodista. Barcelona 10.03.2026 | Mireia Comas
El periodista reflexiona sobre las críticas a la gestión de marcas históricas de 3Cat | Mireia Comas

Usted que estuvo allí tantos años, ¿cómo ve el cambio de nomenclatura que ha experimentado el 3/24 en el paso al 3CatInfo? Porque esta gestión de las marcas históricas no ha acabado de gustar.

Te tengo que decir que creo que está evolucionando bien. Estos cambios siempre son difíciles y sobre todo cuando tienes una marca potente. Pero entiendo que el cambio está hecho por gente que ve más allá de la corta mirada del día a día. Yo quizás soy más presentista, pero ellos tienen la capacidad de decir que la transformación va hacia aquí. Tienen la mirada que les permite decir que la televisión tal como la vemos ahora acabará desapareciendo y que, por tanto, nos tenemos que preparar para fortalecer la parte digital y la manera en que consumimos. Mis hijos rara vez se ponen en el sofá a mirar una película, un partido de fútbol o una noticia. Ahora bien, sí que vienen y me dicen continuamente que han visto no-sé-qué en TikTok. Por tanto, una redacción potente como la de TV3 necesita transformarse para ser estos nuevos soportes informativos.

No todo el mundo piensa así dentro de TV3.

Supongo que quieren pensar en el futuro y, a veces… Simplificas y confundes 3CatInfo con el Catalunya Informació. Veremos.

Recientemente, muchos periodistas históricos de la casa han comenzado a jubilarse. ¿Usted tiene ganas?

Uy no, yo he hecho ahora 63 años. Piensa, también, que soy «diamante» como dice mi hija Anna porque nací en el año 1963 y he hecho 63 años. No sé qué significa exactamente, los jóvenes tienen un código, pero entiendo que significa que este será de los mejores años. ¿Daré una buena noticia? Quizás el final de una guerra o de dos o de tres… ahora que se inician y se cierran tantas en falso. Pero no, no me jubilaré en breve porque no puedo hacerlo. Tengo dos hijos de 17 años y eso son dos bocas que alimentar.

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