Juan Carlos de Borbón pronunció muchos discursos a lo largo de su reinado, pero pocas declaraciones han sido más recordadas que aquel «Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a pasar» que soltó a las puertas del hospital. Que disfrutara de una cacería en Botsuana generó un revuelo brutal, un momento de crisis económica que le era absolutamente igual porque él tenía el privilegio de irse a cazar elefantes. Aquel incidente de 2012 marcó un antes y un después en su imagen pública, sobre lo que ahora ha hablado en el libro de memorias que continúa promocionando. ¿Qué recuerda de aquella gran crisis? En Reconciliación, da su versión de todo lo que sucedió en aquellos días con una justificación significativa que llama la atención.
Hoy se celebra el 14º aniversario de aquel día, una efeméride que la revista Lecturas aprovecha para destacar las frases que dedica el emérito a aquella historia. No hace autocrítica, en su libro, claro: «En aquel viaje a Botsuana, imaginaba que pasaría unos días de retiro tranquilo con mi amigo Mohamed Eyad Kayal que amaba África tanto como yo». Dice que le estaba «costando» recuperarse de una operación del tendón de Aquiles, que sufría dolor de espalda causados por hernias discales y que todo esto provocaba «la pérdida de sensibilidad» en su pierna derecha.
Juan Carlos de Borbón recuerda el incidente de la cacería en Botsuana en su libro de memorias
«El objetivo de aquel viaje nunca fue ir a cazar elefantes, sino revivir buenos recuerdos frente al fuego en plena sabana«, añade. La muerte de aquel animal le generó muchos quebraderos de cabeza: «Aquello tuvo un impacto tóxico en mi reinado y en mi vida familiar«. Cabe recordar que poco después se sabría que había ido con su amante, Corinna.
Juan Carlos de Borbón es consciente de que el viaje «erosionó» la armonía y la estabilidad de dos aspectos que eran «esenciales» en su existencia: «Erosionó la armonía y la estabilidad de dos aspectos esenciales de mi existencia y me condujo finalmente a tomar la difícil decisión de abandonar España. Todo aquello empañó mi reputación ante los españoles«.

Resulta curioso que la imagen del elefante muerto detrás de él lo convirtiera «en el blanco fácil«. De hecho, no le da vergüenza decir que aquel episodio fue fruto de «la debilidad de un hombre«, un «error» que lamenta «profundamente«. Eso sí, insiste en que es mentira lo que se ha dicho y que «nunca» no «interfirió» en las preocupaciones de un rey y su país. Ha pasado más de una década de aquello, pero no ha podido evitar referirse a ello en este recopilatorio sobre su reinado.

