Situación extraña la que sufre Jair Domínguez. El humorista ha recibido una resolución judicial de la Audiencia de Barcelona, en la que se ordena su detención para que asista al juicio que en calidad de acusado debe afrontar el próximo 14 de abril. Domínguez, que ha publicado el escrito a través de su perfil de X, ha mostrado su sorpresa de que el poder judicial no sepa cuál es su paradero.
Inmediatamente, su abogado, el catedrático de derecho procesal Jaume Alonso-Cuevillas, ha registrado un escrito recordando a los magistrados que su cliente, no solo está al tanto del juicio, sino que además, está personado con letrado y procurador. Además, el escrito, al que ha tenido acceso El Món, destaca que Domínguez está en contacto con los Mossos d’Esquadra para que le entreguen la citación.
«Cabe recordar que la causa sigue a instancia del partido político VOX, habiendo solicitado el Ministerio Fiscal el sobreseimiento de Jair Domínguez», añade el escrito de su abogado. Por otro lado, Cuevillas recuerda que atendiendo a la pena solicitada -dos años de prisión-, el juicio podría incluso llevarse a cabo «en ausencia del acusado, sin perjuicio de asegurar su presencia el próximo día 14 de abril». «Entendemos, por tanto, que la orden de detención es absolutamente innecesaria», concluye el abogado.

Un chiste en Catalunya Ràdio
El caso se remonta al programa El Matí de Catalunya Ràdio del 14 de febrero de 2021, cuando lo dirigía Laura Rosel. En la sección Un bon dia de merda, un espacio humorístico y satírico, Domínguez se burlaba de los resultados electorales de Vox y sobre cómo se debía combatir el fascismo. Vox denunció los chistes por entender que constituían un delito de odio y que fomentaba acciones contra la formación ultraespañolista. Ahora la formación ultra le pide dos años de prisión al humorista.
El caso ya fue archivado, porque la titular del Juzgado de Instrucción número 25 de Barcelona, Elena Carasol, dictó un auto argumentando que los “hechos controvertidos no encajaban en ningún tipo penal y que, por este mismo motivo, no eran susceptibles de incriminación en el delito previsto en el artículo 510.1 del Código Penal”, en consonancia tanto con la fiscalía, que ni ha formulado escrito de acusación, como con la defensa.
Los Mossos emitieron un informe bastante rotundo sobre la falta de peligrosidad de los chistes. Los analistas de la Comisaría General de Información escribieron negro sobre blanco que Un bon dia de merda no sería un programa de referencia para entornos violentos antagónicos ideológicamente al partido político Vox, que pudieran reaccionar a las expresiones y afirmaciones de Domínguez. Y aducían que por “motivo de la franja horaria en la cual se realizó su emisión, no tuvo una repercusión que pudiera entenderse perjudicial o provocadora”. Los Mossos también resaltaban en su informe que “durante los días posteriores a la emisión del programa no consta un incremento de denuncias por acciones violentas contra la formación política Vox o sus representantes”. El archivo que fue revocado por la Audiencia, que ahora hace sentar al humorista ante el tribunal y, si conviene, arrestarlo para garantizar que se siente en el banquillo de los acusados con la única acusación de Vox.

